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viernes, 7 de septiembre de 2012

VCon en Querétaro

Por si acaso se preguntaran, el motivo por el que ya no hubo seguimiento a la entrada anterior fue porque a mi rival Nesotoru lo secuestraron unos granjeros bovinofílicos que le vieron cuerpo de jugosa res y por tal motivo ya no hubo madriza.
No, ya en serio, la salud de una persona que apreciamos mucho estuvo delicada para esos días y no pudimos realizar el esperado encuentro, por lo que tuvimos que posponer la fecha de ese épico combate, lo cual, viéndolo desde el punto de vista gamer, solo le da más hype a la matcheada que ya de por sí pintaba bien.
La persona enfermita ya se encuentra recuperada y esperamos que si todo sale bien, antes de que termine el año estaré pateándole su becerril cola a Nesotoru y documentando los hechos en este mismo blog.

Aclarado esto, quiero aprovechar la entrada para invitarlos a la convención VCon a realizarse el próximo 16 al 18 de Noviembre en Querétaro, la cual está organizada por Mariachi games y entre los diferentes atractivos se encuentra un concierto de (redoble de tambores) Akira Yamaoka, acompañado de Elizabeth McGlynn y Troy Baker.
Como seguramente algunos de los que lean esto no sabrán quienes son ellos, les comento. Akira Yamaoka es la mente maestra detrás de la música de la saga Silent Hill (excepto Downpour), también lo es de algunos títulos de Grasshooper como Shadows of the Damned o más recientemente Lollypop Chainsaw. McGlynn y Baker han participado en diferentes ocasiones con Yamaoka.
Si aún no les llama la atención, escuchen como suenan tocando juntos, igual y se animan a asistir, lo cual les aseguro no los decepcionará (como estuvo ocurriendo con el EGS en los últimos años) pues Yamaoka y compañía son solo algunas de las grandes personalidades que han confirmado su presencia en el evento.
Nos vemos en Querétaro.



domingo, 22 de abril de 2012

Magaman y yo (parte 3)

Vamos Megaman, logra lo imposible, enamora a tu audiencia mientras salvas al mundo de nuevo!

ECS


Después de que gracias a mi papá pude hacerme de un Super Nintendo, el siguiente objetivo era hacerme de una copia de Megaman X. Era algo raro, "X"? Por extremo? O acaso era el 10 y yo me había perdido en la cronología?
No lo supe hasta que me conseguí el cartucho, esta vez en un intercambio que hice con un compañero ingenuo de la escuela, al cual le entregué un juego feo de aviones que me venía incluído al comprar la consola, y en donde no requerí de mucho trabajo psicológico para convencerlo de que era un trueque en donde él era el único gran ganador. Niños, se dejan impresionar tan fácil.

Ese día llegué corriendo a casa y mi mamá no se encontraba, tenía mucha suerte pues aún no había planeado lo que diría para justificar el llegar directo a jugar ignorando el horario de comida, simplemente no entendería lo que significaba un nuevo Megaman en mi vida.
Inserté el cartucho y todo fué felicidad en esa corta sesión de juego. Mi mamá llegó a los pocos minutos de donde quiera que hubiese ido y era momento para guardar la consola en un tiempo record de apenas unos 15 segundos o menos, el tiempo que le tomaba abrir el portón, cruzar el patio y abrir la puerta frontal. Yo estaba muy contento a pesar de no haber podido ocultar la fechoría, lo que me llevó a ser cuestionado sin obtener una respuesta lo suficientemente satisfactoria (para ella) por lo sucedido.

En las próximas sesiones de juego (ya no a escondidas) Megaman X no paraba de impresionarme, había demasiados detalles a los cuales prestarles atención que terminé abrumado. También había muchos cambios con respecto a los primeros 6 títulos, y eran esos cambios lo que hacían sentir a Megaman X un juego de una franquicia diferente, pero al mismo tiempo se sentía como un legítimo Megaman.
Terminé el juego y aunque me sentí bien por haberlo conseguido, no dejaba de parecerme que había jugado a algo diferente a los anteriores Megamanes, psicológicamente no podía convencerme de que ese era el sucesor de Megaman 6.
Los bosses estaban basados en animales, el Dr. Wily ya no era el villano de la historia (la cual se desarrollaba en el futuro, después de los primeros 6 Megaman), el protagonista era un Megaman adulto que estéticamente era diferente al Megaman chaparrito y regordete con el que compartí tantas horas de mi infancia, en fin; no era un mal juego pero definitivamente era para mí el peorcito de la saga, era preciosísimo visualmente y tenía una calidad de sonido con la que sus antecesores no podían competir, pero yo ya no lo sentía como un Megaman puro.

Megaman X fué un juego que no volvía jugar nunca, me hice de juegos de otras franquicias y esperaba que lo siguiente de Megaman fuera en el viejo estilo que tanto me gustaba.
Leyendo alguna revista sobre videojuegos me enteré que ya estaba a la venta un Megaman X2, y por lo escrito en ella parecía que mi deseo no se había cumplido. Megaman mantenía la línea X y eso no me emocionaba, decidí por primera vez pasar de un nuevo Megaman y no me sentía el traidor de la relación, me sentía la víctima.

Tiempo después, leyendo en otra revista (era 1996, no había internet para las masas) supe de la existencia de un Megaman X3 para Super Nintendo, el cual ignoré por completo nuevamente y apenas 2 páginas despúes hablaban de un Megaman 7 para el mismo sistema!
Recuerdo perfectamente haber leído muy emocionado ese artículo sentado en la cocina y haber golpeado la mesa del comedor de forma seca y sonora; mi hermana se asustó.
Ese "7" era lo que mis ojos querían ver justo después de la palabra "Megaman", imaginaba el regreso del Dr. Wily, Rush, Beat, Roll, Dr. Light y los bosses con el sufijo "man" al final de sus cortos nombres. Y por supuesto imaginaba un triunfal regreso del rechoncho Megaman, el verdadero Megaman.

Los cartuchos de Super Nintendo eran bastante costosos, el país acaba de pasar por un momento económico desastrozo y mi única opción de hacerme de Megaman 7 era recurriendo a los famosos cambios con tianguistas. Visité muchos mercados en varias ocasiones durante algunos meses en búsqueda de una copia del juego y nadie lo tenía, nadie, incluso algunos ignoraban la existencia de este. Recuedo que en alguna ocasión incluso llevaba esa revista conmigo para mostrarles que sí existía y que no mentía, todo en vano.
Megaman 7 tuvo una PÉSIMA distribución en este país, con un tiraje muy pequeño, yo nunca lo vi a la venta ni siquiera en centros comerciales.


Algo así me imaginaba la distribución de Megaman 7 en México

Mi relación con Megaman pasaba por un mal momento, Megaman X no me gustó del todo, dejé pasar voluntariamente X2 y X3, y el título que esperaba parecía no existir en esta ciudad. En un acto de lucidez me di cuenta que lo mejor era abandonar esa idea de ir tras cada Megaman como en los (no tan) viejos tiempos. Disfruté de grandiosos juegos en mi Super Nintendo y en pleno 1997 jubilé ese sistema y me moví hacia el nuevo fenómeno de entretenimiento electrónico: Playstation.


Con ayuda económica de mi papá (el "nunca jamás vuelvo a pedir algo" tenía una caducidad después de todo) compré un Play Station. Y con la misma mentalidad de dejar atrás todo lo que tuviera que ver con Megaman me dispuse a comprar juegos piratas baratísimos de todo tipo de géneros.
No pasó mucho tiempo antes de que me topara con un disco Verbatim que no tenía portada pero sí un "Megaman 8" escrito con marcador permanente, muy feo pero que hizo latir mi corazoncito más rápido en ese momento y que aceleró mi respiración.
Pagué, me fuí derechito a casa y pasé toda la tarde disfrutando del reencuentro con lo que era un viejo amor. Gráficamente hermoso, lleno de detalles por todos lados, con una gran variedad de "cositas" (sprites) en toda la pantalla, una banda sonora no tan épica pero sí bastante buena, altamente colorido, con animaciones muy buenas para su época, y lo mejor de todo: el feeling intacto que compartía con las viejas glorias del Family (NES en América).

Adoré todo Megaman 8, desde su intro animada hasta el final showdown contra el legendario Dr. Wily. Megaman regresaba por la puerta grande a mi vida y llegaba justo en el momento en que yo creía que ya nunca podría emocionarme con otra aventura del robot azul.

sábado, 21 de abril de 2012

Megaman y yo (parte 2)

Durante mucho tiempo Megaman se había convertido en un reto personal a vencer, cada nueva entrega de esta saga de CAPCOM me había exigido mucho como jugador y mi única batalla perdida había sido el primer Megaman que se negaba a ser conquistado, y que tal hecho me hacía sentir como una especie de campeón sin corona, el niño que dominaba Megaman pero que no podía con Megaman.

Grande, Megaman 5. Grande.
Megaman 5 llegó a mi casa sin mayor complicación, simplemente había pasado un año y era el momento de ir por mi nuevo cartucho y fingir que el último nivel de Megaman 1 nunca existió, que al derrotar a los 6 bosses iniciales el juego me mostró un insípido "the end" y que me mantenía invicto con un marcador de 4-0. Yo no quería saber nada de Megaman 1, iba por el quinto y más reciente y no había lugar para la derrota.

Este capítulo rapidamente se convirtió en mi favorito, la diversidad de situaciones que planteaba el título me sorprendía de buena manera y poco a poco empezé a agarrarle mucho cariño.
Megaman en una moto acuática? lo tenía.
Cambio en la gravedad que te invertían los controles? lo tenía.
Música rockerona badass? lo tenía.
Personajes con carisma y personalidad definida? lo tenía.

Cada nuevo nivel que terminaba dibujaba una sonrisota en mi rostro, pero esta vez era una sonrisa diferente, esta vez era una sonrisa más de "ah, que chingón nivel!" y no tanto de "ah, ya estoy más cerca del final!", por primera vez estaba disfrutando del desarrollo de un juego, y eso, sin saberlo, me estaba convirtiendo en mejor videojugador.

Cerca del final del juego (todos los juegos de Megaman, cerca del final te obligan a enfrentar a todos los bosses del juego uno por uno) había algo que me entristecía, sabía que estaba por teminar algo que estaba disfrutando mucho. Una parte de mi quería ver el final ya y presumirse a sí mismo el haber superado de nuevo a Megaman, pero otra parte de mi, más sincera, quería llevarse la sorpresa de que aún faltaba por superar otros 8 niveles ocultos igual o más maravillosos que los que habían desfilado uno a uno frente a mis ojos en los últimos días.

Al final, nada de eso ocurrió, apareció el malévolo Dr. Wily (el villano en toda la saga canónica de Megaman), pausé el juego y me dije algo así como "bueno Wily (lo pronunciaba fonéticamente como se escribe), nuevamente nos encontramos, no quería que fuese tan pronto pero ni modo, es hora de masacrarte".
Seguido de esto, el Dr. Wily me pateó mi orgullosa cola una y otra vez.

Me estaba costando mucho trabajo salir victorioso y el fantasma de mi pasado parecía darme un duro masaje en mi espalda mientras lentamente, con cada intento fallido, parecía sentarse a mi lado dispuesto a abrazarme. Un nuevo Yellow Devil quería hacerse presente disfrazado del Dr. Wily detrás de esa Panasonic de 21 pulgadas y eso solo me desesperaba más y más.

Nota: busqué la manera más digerible de escribir el siguiente párrafo, si no lo entendieran, no se claven tanto.

Tuve que reiniciar el juego desde cero porque el pendejo de mí apuntó los passwords en la libreta de la escuela, la cual, a fin de curso (el fin de curso concordó con el momento que me aproximaba a los últimos nieveles del juego) terminé desechando. Solo contaba con el último password del juego, el cual lo había anotado en la caja de la consola y necesitaba varios E-tanks que estaban regados en los primeros stages y que me los gasté en situaciones no tan complicadas si quería vencer a Wily.

Reinicié el juego, me volví a maravillar con el diseño y regresé a encontrarme con el villanazo Doctor. Después de una madriza más pareja terminé viendo los créditos muy muy muy satisfecho. Algo en mi había cambiado y sabía que se lo debía totalmente a Megaman 5.

Así era el cartucho de Rockman 6 de Family, solo que sin logo de CAPCOM  ni letras en japoonés, solo el título.

Megaman 6 llegó tarde a mi vida, hubo muchos factores que influyeron para que esto sucediera y por primera vez no transcurrió uno si no tres años para encontrarnos de nuevo: en esos años fuí castigado repetidas ocasiones sin televisión ni videojuegos, todo mi dinero era destinado a comprar figuras de Saint Seiya y Hot wheels, me entró un deseo enfermizo de ser el primero en mi clase en todo, Megaman 5 aún me tenía embobado (Megaman 1 era propiedad de mi hermano mayor, un día el cartucho simplemente desapareció, no me di cuenta cuando ni porqué), había vecinos nuevos que me llevaron a conocer a mi mejor amigo de la infancia, etc.
No acudí a tiempo a mi cita con Megaman 6 y estaba muy ocupado para preocuparme por ello (increíble escuchar a un niño de 9 años a lo mucho referirse a si mismo como ocupado), sabía que ya llegaría nuestro momento de reencontrarnos y que sería un encuentro bastante cariñoso más que de odio, como ocurrió con los primeros títulos.

Por aquellas fechas mi hermano llevó prestado a casa un Super Nintendo con un flamante juego llamado Killer Instinct, la fiebre de los videojuegos tocaba a la puerta y tanto ellos como yo enloquecimos con esos alucinantes gráficos y sonido.
Poco a poco busqué maneras de "desocuparme" y pasarla bien con esa consola prestada, una manera, lo recuerdo bien, era parándome a jugar a las 5:00 am y sacrificar el sonido de la televisión y la sensibilidad en mis nalgas, nalgas que eran azotadas cada vez que mi madre se enteraba que su hijito estaba despierto a esas horas "secándose los ojos".
Cuando la consola regresó a su dueño fué un momento doloroso ya que a mis hermanos no les interesaba comprar otra consola y yo no me había portado muy bien por aquellas fechas como para atreverme a perdirles a mi s padres que me compraran una, y más doloroso fué cuando me enteré que para esa consola existía un juego llamado Megaman X, sufrí mucho.

Ávido de una nueva experiencia y resignado a la limitante técnica del viejo Family decidí ir al reencuentro con Megaman. Compré mi Megaman 6, llegué a casa, conecté la consola y me dispuse a jugar de nuevo con los viejos y feos juegos de la que ahora me parecía una vieja y fea consola.
Megaman 6 me dió una cachetada en el rostro, me escupió y me dijo "bitch, please". Antes de los primeros 5 minutos yo ya había recuperado el amor por los 8-bits, Megaman 6 lucía fantástico (a su manera), se jugaba de maravilla (no se puede dominar Killer Instinct en poco tiempo), estaba cargado de novedades, y lo más importante: me recordaba que teníamos un vínculo, por no llamarlo tradición, de dedicarle sin falta tiempo para cada una nuevo juego de la franquicia.
Más allá de la consola, más allá de los años transcurridos, más allá de lo bien que lucían otros juegos, Megaman y yo habíamos logrado un vínculo de fraternidad y sobre todo respeto, difícil de describir.
Disfruté mucho de Megaman 6 y sabía que la evolución natural de la franquicia me invitaba a adquirir un Super Nintendo, así que me dispuse a ahorrar y ahorrar para hacerme de uno.

Go!

Ahorraba y me gastaba el dinero, ahorraba y me gastaba el dinero, ahorraba y me gastaba el dinero.
Mi sueño de hacerme de un Super Nintendo me llevó a vender todas mis pertenencias de valor: mi Family ... y ya, mis pertenencias valiosas se limitaban a eso, no era bueno para ahorrar.
Mi padre estaba enojado conmigo por una travesura que le hice a mi hermana y no tenía cara para pedirle que me lo comprara. Triste y aburrido (vendí el Family antes de que pudiera conseguir el resto del dinero ¬¬) pasaba más tiempo en familia, y caso curioso, comenzé a acompañar a mi padre a cualquier lado que fuera, solo para no aburrirme.

Cierto día pasamos frente a un bazar y entramos a curiosear para perder el tiempo, él se sentía obligado a hacer parada en cualquier lugar que me llamara la atención para distraerme. Cual fué mi sorpresa al ver a la venta un Super Nintendo bien cuidado y bastante barato, aunque aún muy lejos de mi alcance económico.
Mi papá notó mi sorpresa, yo noté que él la había notado (no lo hice inicialmente para que lo notara), y con un muy muy muy humilde "no vuelvo nunca a pedir nada en la vida", corrección, con el más humilde "no vuelvo nunca a pedir nada en la vida" en el mundo, saqué mis billetes y monedas del bolsillo, las cuales las cargaba a todos lados, y se las mostré.
Él no dijo nada, ni sí, ni no, nada; solo tomó mi dinero (que no alcanzaba ni para cubrir la mitad del precio, y eso que nunca había visto un Super nintendo tan barato), se dirigió a la señora que atendía el bazar y completó el costo.
Lloré.

jueves, 19 de abril de 2012

Megaman y yo (parte 1)

Cuando era niño (4-6 años) y mi poder adquisitivo era mínimo, los videojuegos que jugaba se limitaban a los cartuchos que por aquel entonces mis hermanos mayores compraban/intercambiaban. Mi poder de decidir cual era el siguiente título que jugaría era nulo y cada vez que alguno de mis hermanos mayores anunciaban su ida a alguna tienda o tianguis a comprar un juego nuevo (a donde nunca me llevaban) me dejaba en un gigantesco cliffhanger de varias horas.
Esperaba impaciente su regreso con un nuevo y flamante título para comenzar a disfrutarlo viendo, y digo viendo porque el primero en probarlo era quien lo compraba, nunca el hermanito menor que se comía las uñas mirando por la ventana a la espera del sonido caracterísitco del portón de la casa de mis padres y celebrando a brincos el regreso del hermano ausente a su regreso.

Después de algunas horas en las que el hermano en turno disfrutaba de su nuevo juego, y en donde yo no paraba de aconsejarlo como manager preocupado por su futuro virtual, finalmente era mi turno para demostrar lo hábil que era en un título que era la primera vez que veía y del que regularmente no pasaba de la primera fase debido a una inexplicable racha de mala suerte.
En medio de frases como "no puedes", "mejor pon el juego al que ya le sabes", "a ver, para eso querías el control?" mi deseo de dominar el juego nuevo y demostrar que podía ser tan hábil como mis hermanos mayores me llevaba a jugar a escondidas de mis padres y practicar para impresionarlos en la siguiente sesión de juego (que regularmente era los sábados). Sí, mis padres regulaban de maneras muy estrictas mis horarios de juego.

Esta práctica constante, impulsada por la idea de asombrar a mis hermanos me llevó a superar juegos muy difíciles a una muy corta edad. En medio de estos nuevos retos que suponía cada nuevo cartucho, que al parecer ellos escogían de manera bastante random, llegó a casa un juego llamado Rockman (Rockman es el título original japonés del juego Megaman, Megaman es el nombre elegido para América)



Esta era la portada de Rockman, bastante buena en comparación de la americana.

Megaman (como lo llamaré de aquí en adelante) resultó ser un juego particularmente difícil, ni yo ni mis hermanos podíamos terminarlo, lo que provocó en ellos una rápida falta de interés y una obsesión en mí persona por lograr lo que los demás no habían conseguido, pero a pesar de esforzarme y esforzarme no pude lograrlo y terminé frustrado culpando a la endemoniada dificultad del último escenario. Megaman terminó arrumbado y mi atención ya era propiedad de nuevos juegos que mis compañeros de domicilio arrimaban "pa' distraerse".

Cierto día, en una de esas estadías en la ventana vigilando la llegada del hermano que se fué de compras para arrebatarle su mochila e inspeccionar el contenido, cual fué mi sorpresa al ver un cartucho de tono rojizo con con una etiqueta que decía "Rockman 2", debo decir que en mi rostro de niño se dibujó una cara de "reto aceptado" que parecía ser desafiada descaradamente por el rostro del protagonista en la portada.

Esa expresión retadora de "nos vemos de nuevo"

Megaman 2 resultó ser más difícil que el primer Megaman, pero no con un escenario imposible como el último nivel del primer Megaman, así que fué cuestión de tiempo para que a base de prueba y error pudiera ver los créditos (en japonés ¬¬) del final, logro que a mis hermanos ya les valía madres pues ya andaban en plena edad de la punzada, lo que me permitía cada vez más jugar en Sábado, día que anteriormente ellos apenas y me dejaban contemplarlos y darles consejos.

Por aquellas fechas me tocó ver de reojo un Rockman 3 en un tianguis de la colonia, por lo que supliqué a mis hermanos que lo compraran (o cambiaran, ya que por aquellas épocas era común cambiar juegos con los tianguistas pagando una diferencia en efectivo), mi capacidad económica no daba para mucho más que golosinas y el precio de un cartucho nuevo, mejor dicho reciente, se salía de mi presupuesto, por lo que mi única oportunidad de medirme con un nuevo Megaman era a travez de los berrinches y lloriqueos contínuos a mis jóvenes hermanos que preferían "invertir" esa suma de dinero en putos acondicionadores y casettes de moda.

Me encantaba el arte en las portadas japonesas

Después de mucho insitir, mi hermano mayor terminó trayendo a casa Megaman 3, fué la primera vez que sabía con seguridad el contenido de su mochila a su regreso a casa y fué la primera vez que tenía el privilegió de ser el primero en probar un juego (pagado por ellos) antes que mis hermanos. La dificultad se mantenía pero las habilidades de Megaman se habían incrementado y yo ya no tenía 4 años, por lo que terminarlo fue cuestión de una cuantas sesiones, plus, fué el primer cartucho que me vi en la necesidad de rejugarlo después de terminarlo, pues por primera vez reconocí la calidad musical de un videojuego. Fueron "las tonaditas" las responsables de volver a jugar un juego que ya había terminado. Recuerdo haber finalizado Megaman 3 al menos unas 3 veces, el jefe final era la onda y estaba listo mental y económicamente para el próximo Megaman 4.

Cuando recién había salido a la venta Megaman 3 y yo ya lo había terminado, recibí un incremento en mi mesada que me permitió ahorrar durante algunas semanas para cambiar el dominado Rockman 3 por el Rockman 4, gran sorpresa me llevé al ir al tianguis con el dinero en mi puño y mi cartucho azul en el otro y que el vendedor me dijera que no existía un Megaman 4.

"Ah chingao'!"

Esa fué mi expresión al enterarme que mi Megaman 3 era el último de la serie y que mis deseos de jugar un Megaman 4 se desvanecían en un mar de incomprensión.
Apantallado por una gran cantidad de cartucho multicolor decidí cambiar mi juego por otro que no recuerdo cual era pero que resultó ser aburridísimo. Decepcionado y sin dinero, decidí desempolvar el viejo Megaman 1 que nunca terminé y que era una espina que me tenía intranquilo, así que me puse a jugar confiado en que los años transcurridos se encargarían de darme la victoria y oh desilusión: Megaman 1 era tan perro como hace 2 años.
El personaje llamado Yellow Devil (hasta hoy me entero del nombre) aplastó una y otra vez mi ilusión, día tras día. Megaman 4 salió meses después a la venta y así fué como me enteré que Megaman se trataba de una serie anual. Ya arreglaría cuentas con Yellow Devil otro día.

Para cuando salió a la venta, ya era un veterano de la serie.

Pasaron los meses y la insistencia de una copia de Megaman 4 era cada vez mayor con el tianguista, estoy seguro que ya me ubicaba como el mocoso latoso del Rockman 4, había ahorrado nuevamente mientras batallaba con Megaman 1 y quería desquitar mi frustración con su más reciente entrega.
Cuando finalmente adquirí ese cartucho azul, corrí a casa y me dispuse a disfrutar, arrimé la silla más acojinada, le subí el volumen al televisor y ... el cartucho no funcionó.

Lo removí, le soplé (método especializado en reparacion de cartuchos hasta entonces infalible) y lo puse de nuevo, no funcionó. Regresé encabronado con el vendedor y me regresó mi dinero. Megaman 4 se estaba haciendo el difícil y tuve que recurrir a otro tianguista, el cual lo daba más caro y terminé ahorrando otro para de semanas para completarlo.
Cuando finalmente pude hacerme de él y apareció la pantalla del título, toda mi frustración de los últimos 15 días de había ido, el juego resultó difícil como lo esperaba y aunque batallé bastante pude finalizarlo en un par de semanas, lo encontré menos divertido que los 3 anteriores aunque no por eso era malo.

Megaman había marcado mi niñez, el pleito se había vuelto personal.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Sobre la felicidad

Me encanta quien soy en este momento.

Me encanta esa dualidad en la que puedo pasar, de tratar el asunto mas serio del mundo a la informalidad total del cotorreo.
Me encanta la manera en como me gano la confianza de las personas a base de herramientas como  la discreción, la iniciativa y compartiendo pequeñas dosis de cultura.
Me encanta a mis 26 años tener un carácter desenfadado, me encanta que la gente me diga que no me comporto deacuerdo a mi edad.
Me encanta no ser un sabelotodo y equivocarme de vez en cuando, después de todo, eso genera dudar de mí mismo, y todos sabemos que ese es el primer paso a la sabiduría.
Me encanta tener gustos simples como una buena siesta o una caminata nocturna, y no ambicionar fama o dinero.
Me encanta cuando me preguntan y callo en el momento en que tengo 3 o 4 respuestas acertadas.
Me encanta mantener mi cuerpo sano, excediéndolo de vez en cuando sin consecuencias negativas.
Me encanta que mis planes a futuro no estén tan claros, pues el camino de la aventura siempre es memorable, aún cuando el destino no es el que uno imaginaba.
Me encanta que la gente desconozca todos mis talentos y sus limitantes.
Me encanta ser tan analítico, y ver como los análisis suelen ser correctos al ver proceder a las personas.
Me encanta cuando dichos análisis son incorrectos y la gente me sorprende siendo diferente a lo que espero.
Me encanta mi familia, y saber que ellos también les encanto.
Me encanta vivir en una época en la que la información se puede compartir de manera instantánea sin importar la distancia.
Me encanta mi apotiliticidad, signo inequívoco de mi generación.
Me encanta la manera en como me relaciono con las personas, me encanta ser comunmente quien decide los límites de la relación.
Me encanta la manera en como recientemente distribuyo mi tiempo, me encanta la manera relajada y despreocupada en como cierro mis días.
Me encanta mi trabajo, me encanta lo que he aprendido de él en los últimos años.
Me encanta mi apariencia facial, expresiva o no a voluntad.
Me encanta mi cuerpo, sano, fuerte. Me encanta sus posturas.
Me encanta no tener todo bajo control. Me encanta toparme con nuevos retos todos los días.
Me encanta tener planes a futuro mas allá del promedio, y contemplar muchas variables y posibles descenlaces.
Me encanta la manera en como la diversidad cultural da soporte a mis preferencias consumistas.
Me encanta tener pocos amigos, me encanta saber que puedo contar con ellos, y ellos pueden contar conmigo.
Me encanta tener muchos conocidos, pues la vida no sería lo mismo sin ellos.
Me encanta mi lenguaje corporal, cada vez menos inconsiente.
Me encanta mi timbre de voz, nada fuera de lo común, pero altamente maleable.
Me encanta desechar recuerdos sin utilidad.
Me encanta verme atrapado, pues la adrenalina siempre ha sido buena consejera.
Me encanta la música que escucho, atemporal e inspiradora.
Me encanta mi dieta, ingiriendo de todo sin recriminaciones ni cargos de conciencia.
Me encanta mi ropa, cómoda y sin pretensiones.
Me encanta mi sentido de colaboración, siempre condicionado a la causa.
Me encanta mi imagen en el espejo, he aprendido a ver de manera diferente a mi reflejo.
Me encantan mis temores, todos ellos fundamentados.
Me encanta mi carácter, me encanta ser identificado como lo que muchas personas buscan aparentar.
Me encanta mi sentido de calma en los momentos difíciles.
Me encanta tratar con las personas, incluso aquellas que en apariencia no me aportan nada, pues hay que saber que el conocimiento se hizo para transmitirse, y yo también estoy comprometido con esa norma.
Me encanta mi sentido del humor, diferente al promedio.
Me encanta la manera en como trabaja mi mente, siempre activa, siempre hilando ideas.
Me encanta mi país, lleno de tradiciones que no generan mucho, pero difícil imaginarlo sin ellas.
Me encantan mis creencias. Me encanta procurar el bien sin que intervengan aspiraciones a ser premiado o miedos a ser castigado.
Me encanta mi ciudad, moderna sin caer en el caos.
Me encanta mi facilidad para el aprendizaje, factor clave en mi existencia.
Me encanta tratar con gente de todo tipo, pues hasta los más débiles poseen algo de sabiduría de la que yo carezco.
Me encanta ser la inspiración de al menos 2 personas, pues no es mejor maestro quien enseña sino quien inspira.
Me encanta tener un quote para cada ocasión, aunque no siempre recuerde de donde provienen.
Me encanta poder mirar a los ojos a cualquier persona, me encanta saber que no tengo nada que oculatar ni falta de autoconfianza para desviar la mirada.
Me encanta mi lenguaje, siempre en búsqueda de la palabra precisa.
Me encanta tener mi propio código ético, simple pero firme.
Me encanta la pasión por todo lo que hago, que termina por conseguir resultados mejores.
Me encanta mi afinidad por el auto-aprendizaje, que regularmente me lleva a la práctica.
Me encanta la idea de ser finito, pues me hace valora más cualquier momento.
Me encanta mi grado cultural, aún bajo pero ambicioso.

La intensión de este post es mostrar las razones de porque estoy listo para la muerte, destino que ayer temía y que ahora veo, no con resignación, sí como un elemento más en la vida. Podría haber continuado enumerando más razones por las que me encanta ser quien actualmente soy, pero creo que la idea es clara.
Esta lista me hace ver que soy una persona afortunada, sin embargo, describiendo las causas por las que me encanta mi vida, veo que no todo es cuestión de suerte, pues he trabajado (consiente e inconscientemente) duro para lograr ser quien soy (bueno o malo) en este momento.

El objetivo de muchas personas de honor es el que su nombre sobreviva a la muerte. A lo largo de la historia han existido infinidad de individuos que, conscientes de los límites de su existencia, buscan retar al padre tiempo haciendo lo posible por que su nombre fuese cantado por generaciones futuras describiendo sus grande hazañas.
Hasta hace unos días, esa era mi manera de pensar también, ya que en mi mente se visualizaba un futuro en donde una obra que llevara al límite mis cualidades me elevaría a la gloria de la inmortalidad.
Hoy me doy cuenta que lo que he logrado es tan importante como el futuro que tenía en mente (tal vez, incluso en una escala mayor), hoy me doy cuenta que vivo una existencia felíz, y eso es algo que pocas personas (seguramente incluyendo nombres legendarios) pudieron lograr.

A pesar de ello, seguiré esforzándome por dejar un legado que preserve mi nombre en el tiempo, pero incluso si no fuera posible, me iré con la tranquilidad de saber que conocí la felicidad, a consecuencia de vivir.
A partir de redactar este texto (26 de Diciembre 2011) le escupo en la cara al ancestral enemigo del hombre, le escupo en la cara a mi propia muerte.


sábado, 22 de octubre de 2011

Hazte con todos!

"Hazte con todos!" Que frase tan extraña, entre más la leo menos sentido le encuentro. Originalmente iba a titular esta entrada como "Tienes que atraparlos a todos!" pero no quería hacerle un comercial a un producto con el que no me identifico.

Desde que tengo uso de razón, el marketing me ha seducido a coleccionar todo lo referente a mi marca favorita, en muchos casos sin éxito y en otros pocos dejándome con un vació y un sentimiento de haber sido estafado tras haber logrado el objetivo o haber desistido en el intento. A continuación presento algunas de las mas representativas y/o mas curiosas colecciones que he intentado completar en el transcurso de mi consumista vida.

La primera colección que recuerdo haber deseado completar fue la de los autos hot-weels, no entiendo porqué surgió la idea de comprar todos, pues a final de cuentas yo sabía de antemano que ni con todas mis mesadas, ni con el apoyo (tras "portarme bien en la semana") de mis padres podría yo poseer a mis 6 años esa enorme vitrina llena con cientos y cientos de miniaturas que vendían en el supermercado que frecuentaba. Hasta el día de hoy es un gran enigma para mí saber de donde vino la idea de lograr tan consumista objetivo, pues hasta la fecha no soy, ni de cerca, aficionado a los autos (no tengo auto). Plus, los modelos a la venta variaban de establecimiento a establecimiento, cosa que, creo, fue lo que terminó matando la esperanza de llenar mi habitación con las llantas calientes.
% de colección: creo que a lo mucho junté 25 o 30 miniaturas, desconozco cuantas equivaldrían al 100% pero estoy seguro que no llegué ni al 1%

Después de la decepción que representaron los hot weels llegaron los famosos tazos de Sabritas (sí, yo era de esos que la mitad del día se la pasaban arrodillados y no precisamente orando). La primera generación de tazos de Sabritas se convirtió en un boom a niveles que nunca había visto antes, de la noche a la mañana todos los niños y niñas que conocía dejaron todos sus juegos para reunirse en grupos de 3 o 4 (regularmente) jugadores y azotar esos pedazos de plástico unos contra otros. La primera impresión que tuve recuerdo que fue del tipo "no le veo lo divertido", sin embargo, cuando los amiguitos se me acercaban para presumir o intentar intercambiar los diferentes modelos de tazos conmigo, no pasó demasiado tiempo antes de que me también cayera en las garras de tan semajante campaña.
Desde las primeras sesiones noté que la victoria en el juego no requería de demasiada pericia ni habilidad, mas bien de suerte. Recuerdo que había particularmente un compañerito de la escuela que, a pesar de ser conocido por su "baja capacidad de procesamiento" tenía una enorme cantidad de tazos ganados. Partiendo de este punto, decidí que mi objetivo no sería jugar mucho con esos plásticos, sino conseguir al menos una pieza de cada modelo, así que comenzé la odisea gastando todos mis ingresos en frituras.

Una vez confirmado que la compra de muchas frituras no sería el método mas rápido (ni el mas económico) para tenerlos todos, seguí la línea del resto de la escuinclada y me uní a los intercambios y apuestas. Cada juego que perdía por culpa de la impredecible suerte resultaba en un pequeño berrinche reprimido en mi persona, sin embargo seguía avante en mi intención por completar la colección, cosa que terminó ocurriendo ante el recurrente murmullo de mis amigos.No pasó mucho tiempo antes de que llegara la segunda generación de tazos (si mal no recuerdo pasaron solo como 5 días tras yo haber "completado" la colección), esto provocó que a los jugadores ya no les importara la vieja primera edición, y con ello, el hecho de que tuvieran un amiguito que había logrado lo que muchos creían imposible.
Era horrible, tenía sentimientos encontrados al saber que habría una expansión, pero al mismo tiempo sabía que el enorme esfuerzo hecho ya no me tenía en la cima. En ese momento seguramente me sentí igual que aquellos campesinos que se negaron a cambiar sus viejos pesos ahorrados tras la devaluación del 94 por desconfiar del proceso y terminaron atesorando papeles y metales sin valor monetario (que no conocí alguno, pero seguramente existieron).
% de colección: 100% parcial (archivement unlocked) Los tazos me dejaron una muy valiosa lección como coleccionista: no importa si ya completaste tu objetivo, nada le impide a la marca ampliar su catálogo de productos.

La siguiente (no)colección digna de mención vino a los 11 años, cuando un vecino, a quien le guardo un gran aprecio aún después de su fallecimiento, me regaló (previa insistencia sofocante) un viejo libro llamado "Tormenta Roja" del autor Tom Clancy. La novela narra el origen de la tercera guerra mundial en la que el espionaje y contraespionaje involucra a Alemanes, Rusos y, si mal no recuerdo, algunos países petroleros de medio oriente.
El inicio de la lectura me cautivó al grado que juré comprar todos los libros que habiese escrito, y que escribiera Clancy, juramento que se vendría abajo al llegar a esa aburrida segund mitad que nunca terminé de leer, que contenía tantas siglas y palabras que no alcanzaba a comprender y que énviaría el libro derechito al cesto de basura.
% de colección: 0% _ El libro lo conservé menos de una semana, y el nombre "Tom Clancy" me recordaría que hay productos que en ese momento de mi vida no estaba listo para consumir.

Como por ahí de los 15 años (2000 d.c.) mi sentido musical estaba mas desarrollado que el promedio y me decidí a coleccionar discografías completas de mis (entonces) bandas favoritas en formato CD. La compra en esta ocasión no fue apresurada y tampoco pensaba incluir ediciones extranjeras ni obsesionarme con primeras ediciones, lo que se convertiría tal vez en una de las colecciones mas light y de las que mas tiempo estuve recopilando, extendiéndose hasta algún momento del 2004 o 2005 en donde terminé por deshacerme de los estorbosos CDs que ya rebasaban los varios cientos y que solo en el caso de pocas agrupaciones (recuerdo la de U2, y la de The Cranberries) logré adquirir el total de material lanzado en el país. No pasaría mucho tiempo para que la evolución musical de mi oído me llevara a la conclusión de que no tenía caso adquirir albums que de antemano sabía que eran una mierda o solo un intento fallido con pobres resultados, como muchos grupos los tienen. Al final esos CDs terminaron siendo vendidos en favor del formato mp3 a un ex-amigo comerciante al que le perdí la pista y me quedó a deber una parte del efectivo. Triste pero cierto.
Actualización 1: 10 años después pude contactar de nuevo al ex-amigo, dice olvidar que me debe lana.
Actualización 2: mp3? de verdad? en qué estaba pensando?!?!
 % de colección: difícil definirlo, lo que originalmente se planeó como la adquisición de discografías completas terminó convirtiéndose en la compra de CDs aislados y multigénero.

A partir de lo ocurrido con los CDs (sustitución de formato), los tazos (expansiones interminables), las novelas de TomClancy (contenido con altibajos), los hot weels (gasto interminable, pérdida de interés), y otra larga lista de casos que no mencioné; la idea de hazte con todos! desapareció de mi cabeza. Actualmente me siento tranquilo de poder hacer oídos sordos a los comentarios del tipo "tengo todos los/las___", "tengo mas ___ que tú" y saber que la acumulación obsesiva de posesiones no se compara con la tranquilidad de entender esa vieja frase que dice que no es mas rico el que mas tiene sino el que menos necesita.

Mención honorífica a una gran colección de la que vale la pena hablar (y posiblemente la que mayor placer culpable me causó), que fue la del videojuego Viva Piñata, en donde en pleno 2007 proclamé a los cuatro vientos domesticar en mi jardín cada uno de los diferentes tipos de piñatas que aparecieran en el título, de las que por cierto ni siquiera supe cuantas eran en total y en donde terminé dedicando relativamente pocas horas de mi juventud antes de decirme a mí mismo "Miguel Ángel, estás coleccionando cartón virtual con aplicaciones en papel maché en forma de animalitos solo para presumir que rankeas alto en el ñoñómetro"? 
% de colección: 50% aproximadamente _ es verdad que me enamoré de Viva Piñata, pero supe dejarlo antes de que me causara un daño permanente y/o dañara aún más mi reputación.


domingo, 20 de marzo de 2011

La madurez, mi madurez

Cuantas veces hemos dicho/escuchado palabras como "madurez", "madurar", "maduro", "inmaduro"?
Cuantas veces hemos recurrido a este tipo de palabras para describir a una persona (o a nosotros mismos) que cuenta con un razonamiento o comportamiento ejemplar o tal vez inaceptable? Muchas.
A nivel personal, jamás me había sentado un momento a reflexionar si mi razonamiento y proceder son los de una persona madura o no. Otras personas ya han dedicado parte de su tiempo anteriormente a emitir juicios públicos y/o pivados al respecto, algunos positivos y otros tantos negativos, pero estas opiniones jamás han alterado mi ser por sí mismas.
En los últimos días este tema (entre otros) ha estado rondando mi cabeza, no al grado de clavarme en ello pero sí para dedicarle un poco de reflexión. Realmente soy una persona madura?
A nivel humano, la madurez se describe como la etapa de la vida a partir de la cual ya se cuenta con un sentido desarrollado de facilidad y naturalidad para obrar acertadamente.

Pero, este sentido se encuentra en mi?
La respuesta es SI y la respuesta es NO. Me explico:
El razonamiento y la experiencia que he adquirido a travez de mi vida me permiten diferenciar sin ningún problema la opción "madura" ante cualquier situación (creo), no hay ningún problema al respecto, la teoría es automática, lo interesante viene en la parte del proceder.
Proceder de forma madura, es algo que no es permanente en mi persona, que no se malentienda, ante asuntos serios mi proceder es serio (y frío), ahí mi madurez es mi aliada. Sin embargo, en asuntos que no tienen un mayor impacto, mi acitud suele ser inmadura, o como yo la llamo "confiada y arrogante".
Este proceder es como un tatuaje en mi persona (lo llevo a todos lados, está en mi cabeza y seguramente está remachado a ella), lo cual ha provocado que medio mundo lo note y se exprese de mí como unweyquesecomportacomoniñomalcriadoyquebuscallamarlaatención ... no me importa.

Google .. ah! ... adoro cuando arroja resultados lésbicos a búsquedas comunes como "madurez"


Porque no me importa?
Bueno, porque esta manera madura/inmadura de ser/proceder me ha traío una gran cantidad de emoción a mi vida, me ha permitido conocer gente increíble, adquirir conocimientos que de otro modo no hubiera adquirido y además me permite dormir como un tronco todas las noches.
Es algo complejo de definir solo con palabras, complejo incluso para mí, pero creo que la mejor manera de identificarlo es como una manera adolecente/adulta de comportarse.

Adolescente/adulto.
Aunque muchísima gente señala a la adolescencia como una de las más difíciles para el ser humano, en mi caso no lo fué, mi adolescencia estuvo llena de buenos momentos y jamás tuve problemas hormonales que me jodieran el día ni nada por el estilo, supongo que mucho deporte ayudó, pero aún sin eso creo que no hubiese habido complicaciones. He leído en mas de una ocasión que niños que son sometidos a una vida laboral dura durante su niñez/adolescencia provoca que la persona una vez adulta tienda a ser extricta en demasía o demasiado infantil, ninguno es mi caso, de algo que estoy seguro es que mi proceder no es infantil ni riguroso.
Entonces, procedo como adolescente? NO. Mi adelescencia fue la de una persona orgullosa y soberbia, esos días quedaron atrás, pero me queda claro que esos rasgos dejaron huella en mi persona, en donde ahora como adulto se derivaron en una forma "confiada y arrogante" de proceder.

Mi conclusión, es que aunque como persona suelo darle la seriedad correspondiente a situaciones que así lo requieran, mi naturaleza es la de un adolescente-adulto que (como cualquier persona) tiene buenos y malos días, sin embargo ninguno de esos días está carente de grandiosos momentos (la gran mayoría anónimos para el resto) que me brinda, lo que para muchos es una forma inmadura de pensar.

lunes, 25 de octubre de 2010

Los miedos heredados.


Cual es la principal limitante de las personas?
Que es el principal motivo por el que no nos aventuramos a inicar nuevos proyectos?
A que se debe que la gente no sale de su rutina?

La respuesta es bastante simple: el miedo.

El miedo paraliza, el miedo hace que tus grandes planes se queden en stand by, el miedo provoca en la gente la tediosa rutina, el miedo a hacer cosas que no acostumbramos a hacer provoca que en ocasiones jamás siquiera lo intnetemos para ver que sucede, el miedo hace del ser humano alguien incompleto.

Pero, de donde surge el miedo? se que mi respuesta no es universal pero yo creo firmemente que viene de la educación, esas ideas que te inculcan de pequeño de apegarte a reglas, procedimientos, indicaciones, códigos de conducta, avisos, etc. Todo ello provoca en el niño una formación de vida que le indica seguir el ejemplo de otros.

Este ejemplo es totalmente delimitado, y esos límites prvocan en el menor la idea de rechazar a lo que no está permitido, lo cual es algo bueno, sin embargo en su madurez, provoca que el ahora adulto no explore nuevos caminos (es dificil explicar) y siga atado a reglas que alguien mas le impondrá.

Ejemplo: a mí desde pequeño me dijeron que me alejara de las amistades de los pandilleros y de los drogadictos. Fue una indicación que yo seguí al pie de la letra: no pandilleros, no drogadictos. Sin embargo en mi etapa adulta y despues de deshacerme de esos prejuicios termino relacionándome (en el mas heterosexual de los sentidos) con un pandillero y con un drogadicto, los cuales me he llevado la sorpresa de que son mas listos que yo en muchos aspectos.

Obviamente rechazo la idea del consumo de estimulantes o la idea de anarquía, sin embargo el charlar con ellos me ha llevado de inmediato a mi niñez, y el recuerdo que se aparece frente a mis ojos es el de mis padres diciendo: no pandilleros, no drogadictos. Analizando el mensaje me doy cuenta que la orden es por mi bien, pero está mal planteada, debiendo de ser: no pandillerismo, no drogas.

Ambos sujetos me han hablado del miedo que causan en la sociedad, un miedo que impide a las personas "normales" acercarse, siendo marginados por su estilo de vida. La gente teme a lo desconocido, es una verdad indudable, sin embargo, en este caso en particular ese miedo fue previamente depositado ahí por alguien, es decir, es un miedo heredado.

Los miedos heredados en definitiva limitan la visión de las personas, un miedo heredado cierra las puertas de la aventura, y la carencia de aventura es algo triste en verdad en las personas que son víctimas de ello. Se que este escrito está muy influenciado por mi idea ya arraiga de dudar de una segunda (y perfecta) vida, sin embargo, mas allá del asunto teológico la verdad es que no se vale que los miedos sean heredados. Creo que en vez de fomentar los miedos para llevar al menor por el "mejor" camino hay que fomentar el pronto razonamiento y la visión a futuro de los infantes.

martes, 21 de septiembre de 2010

Believe it

Fuí criado en una familia católica por católicos practicantes.
Desde antes que tuviera uso de razón yo ya había sido integrado a un grupo religioso, aún no me habían enseñado a escribir pero ya me habían enseñado a rezar.
Durante mi niñez jamas tuve problemas con repetir las mismas oraciones una y otra y otra y otra vez a la imagen de una persona ensangrentada y agonizante, jamás tuve problema pues eso mismo hacían mis padres, nunca juzgué o dudé la veracidad de sus palabras, jamás siqiuera me pasó por la cabeza el dejar de hacerlo.

Una vez entrado en la secundaria las cosas cambiaron, dentro del Instituto Fray Bartolomé de las Casas la religión era tema de todos los días, lectura del nuevo testamento cada Viernes, confesiones con el sacerdote y misa con comunión cada mes, con un párroco como director y una breve oración antes de comenzar cada clase, en ese lugar se respiraba al Gólgota mismo.
A pesar de que todo indicaba que me convertiría en un joven mas cristiano de lo que ya era, las cosas resultaron diferentes. Con la rebeldía propia de la pubertad y el apoyo al unísono de mis compañeros a cada indicio de blasfemia que tenían mis comentarios públicos hacia mis maestros de religión, mi perfil se alejaba de lo que el niño modelo fué en la primaria, me volví mas grosero, desmadroso, temerario, insolente, pero a pesar de todo ... yo seguía creyendo en divinidades.
Al entrar a la preparatoria me calmé un poco, seguía siendo un tipo desmadroso pero en un ambiente diferente, empezaban a abundar los tipos que hablaban y discutían sobre religión, política y otros temas populares y no podían faltar los excépticos, por supuesto que me unía esas charlas interminables; mi bando seguía siendo el de los creyentes pero poco a poco me comenzaba a formular preguntas que simbraban mi fe así que me alejé voluntariamente de tales charlas.
Todas esas preguntas siempre eran calladas por mí mismo encontrando respuestas (por muy tontas o sin forma de probar) que justificaran las (no) acciones de la divinidad que mi religión adoraba.

Preguntas como: "porque Dios permite que haya niños inocentes muriendo de hambre en el mundo?" eran calladas por mis propias respuestas como "no soy quien para conocer los designios de Dios" o "porque Dios tiene un plan especial para ellos"

Siguió transcurriendo el tiempo y cada vez me incomodaba mas el tener que solaparlo, justificar a un ser que jamás conocí y que todos tachan de perfecto. Cuando la incomodidad se convirtió en una incomodidad mayor decidí dar entrada a la duda. Una duda que me convirtió instantáneamente en un católico imperfecto.
Yo estaba muy confundido y no veía en mis compañeros de la escuela alguien que pasara por la misma situación que yo, o los creyentes nacieron en una familia creyente o los no creyentes habían nacido en una familia no creyente, no había mas, yo era el único ser raro que no se decidía por ninguna opción. Y ni comentarlo con mi familia, pues yo sabía el bando al que pertenecían.

En esas condiciones terminé la preparatoria, me integré a la vida laboral y sabía que tenía que decidirme por una u otra opción, la idea de ser un medio-creyente no me convencía en lo mas mínimo.
20 años después de ser ingresado a una asociación por medio de un chorro de agua en la cabeza, 20 años después de estar participando en ritos que me hacían sentir el hombre mas aburrido del mundo finalmente decidía emanciparme de todo ello.
La idea de otra religión no me convencía, la no-religión que estaba practicando era muy cómoda y concordaba con mi caracter proto-puberto, sin embargo al apartarme de la iglesia de pronto el mundo comenzó a ... como decirlo ... verse lindo; de pronto mucho tenía sentido, y era una sensasión que me llenaba.
Mi cabeza había entendido finalmente que el no saber no es un error, el error era asegurar (y justificar) algo de lo que yo no estaba seguro cerrando mis propios oídos a escuchar otra opinión, el sentimiento de soledad era horrible, después de todo la idea de que alguien se preocupa por tí y te tiene en sus planes para cuando des ese misterioso paso llamado muerte era mas que reconfortante. De pronto yo ya me había hecho a la idea de que tal plan no existía, de pronto una gota de sabiduría había caído en mi cabeza y me indicaba "lo que vez es lo que hay"
Finalmente esa frase que había escuchado hace años hacía palpitar mi corazón, si mal no recuerdo creo que la repetí todos los días a primera hora durante meses.

"es mejor morir de pié que vivir arrodillado"

El resto es historia, continúo en una posición agnóstica y no me cierro a escuchar alternativas, sin embargo todas las que he escuchado van ligadas a culparme de algo que hicieron mal mis antepasados y el miedo a ser castigado si no pertenezco a X o Y agrupación. Un castigo que siempre llega al morir y del que nadie puede comprobar.
Al final, el respeto a las creencias de los demás está presente, y no solo a las creencias religiosas, hasta la elección mas insignificante es una desición propia, y como tal se puede o no estar deacuerdo, pero se respeta ... se tiene que respetar,


Al momento de escribir esta entrada lo único que puedo recomendar es el vivir de la manera mas felíz y plena que se pueda,  si por mi mentalidad me tocara el fuego eterno, pues, al menos me llevaré un puño de buenas memorias ... y si no hubiera nada (ni recuerdos), pues al menos la pasé bien.

martes, 24 de agosto de 2010

Y que me lanzo a ver Predators

Una de mis películas favoritas de finales de los 80 fue Predator, recuerdo haberla visto por primera vez a una edad de máximo 5 años y quedar enganchado de inmediato al concepto de la cinta; había de todo: sangre, violencia, chuarceneguer, testosterona, balaceras, un mono feo, destrucción etc.
Es obvio que a esa edad uno se impresiona fácilmente, sin embargo "el recuerdo bonito" me siguió algunos años mas, hasta que sacaron la segunda parte (cuantos años tendría yo? ocho acaso?), creo que esa fue la primera vez que pude deducir en un filme el concepto de una buena idea mal aplicada.
No era una mala idea ni una mala película, era solo que estaba llena de cosas muy absurdas (ver imagen de abajo) que le restaban puntos y un protagonista que nunca me latió, aún así me pareció divertida.


Lo que ven es la cabeza de un rastafari decapitado gritando: NNNOOOOOOO !!!!


Después llegó el tan esperado (por mi) crossover con Alien, recuerdo que no pude resistir la tentación y la adquirí pirata antes de que saliera en cines, grave error. La calidad era malísima, se veía borrosa y obscura, sin embargo yo intentaba justificar la mala impresión después de apagar el DVD, intentaba justificar tantos años sin Predators echándole la culpa de la historia y la producción a la mala calidad de imagen, tuvieron que pasar algunos minutos mas para que me sincerara y dijera "que gran mierda"
A pesar de que visualmente era atractiva, la simple idea de un depredador haciendo equipo con humanos es partirle la madre a la franquicia, cuando esperaba ver una ecuación (Aliens vs Predators) vs cientos de humanos a punto de ser masacrados resultó ser un (humano+Predator) vs Alien ... que gran basofia.
Después llegó la segunda parte del crossover y decidí sencillamente alejarme de la franquicia, no la vi.

Sin embargo, el anuncio (y el trailer) de Predators me hizo salivar de nuevo, las esperanzas habían regresado y aunque trataba de llegar en la posición mas neutral a la sala, algo en mí me motivaba a pasar por alto pequeñas fallas que pudiera contener el filme.
Con Robert Rodriguez a la cabeza (con varias películas-B a sus espaldas) y los regresos a la jungla, mi fanatismo me indicaba que saldría de ahí con una sonrisa de oreja a oreja.

Comienza la cinta y la variedad de personajes (todos clichés) me latía, la idea de un lugar que no pueden identificar me latía, los conflictos entre sobrevivientes me latían, la idea de un zeta (sí, un zeta) me latía, la presencia de un yakuza me emocionaba, la manera en como se dan cuenta que no están en "casa" me latió de sobremanera; era el inicio de lo que podía ser una de mis películas favoritas, pero ... oh desilusión!, la película de pronto se vuelve predecible y llena de clichés.
Después del fabuloso inicio, llegó la mitad de la película y yo aún intentaba justificarla (como ocurrió con AvP), el final se acerca y el momento de que el yakuza entre en acción aparece.


-"Hay un yakuza con katana en mano y un predator encabronado a punto de enfrentarse, esta pelea será épica o un FAIL absoluto"- me dije.

Después de una escena por demás sin chiste y con varios minutos aún por delante había llegado a la conclusión de que no habrá película de Predator que supere a la original. Al final salí de la sala con un sabor agridulce, la cinta no es mala mala mala, el error fue haber llegado con la espectativa muy alta.

domingo, 18 de abril de 2010

Autocuestionamiento (sobre el fin del mundo)

Cuando se acabará el mundo?
Para muchas civilizaciones ya ha acorrido, han desaparecido a manos de conquistadores sedientos de poder y riquezas, civilizaciones de las que solo quedan viejos escritos y construcciones magníficas.

Cuando se acabará nuestro mundo?
El día de nuestra muerte (tal vez)

Y que pasa con esa tan sonada fecha del 2012?
Siendo una fecha señalada por Los Mayas, de quienes no puedo mas que admirar, podría decir que "algo" ocurrirá, sin embargo, esa gente que admiro también eran adoradores del sol y hacían sacrificion humanos para agradarlo así que seguramente no ocurrirá nada, pero seguro será un buen año para el negocio religioso.

Nos tocará ver el fin del mundo?
Sí, mejor dicho no, el mundo acabará cuando dejes de ver.

Es cierto que con las guerras el ser humano terminará autodestruyéndose?
No creo, esos desgraciados aguantan mucho y se reproducen rápido.

Y que ocurre con el calentamiento global? dicen que mataremos el planeta.
Cuando el planeta se rasca (reacomodo de placas tectónicas) a si mismo, los humanos mueren por millares, si un día el planeta se ve en la necesidad de estornudar, entonces los humanos morirán por millones. El ser humano no matará al planeta, tal vez solo le cause una gripe leve.

El ser humano ha desarrollado armamento nuclear capaz de provocar serios daños al planeta.
Sí, y es un temor universal que ante una nueva gran guerra este armamento pueda ser usado; las guerras siempre son por conquistas de territorio y un territorio estéril y radioactivo no es precisamente llamativo.

sábado, 13 de febrero de 2010

Old School? No thanks, am already graduated


Todo tiempo pasado fue mejor, sera cierto?

Muchos estan en la creencia de que nuestro pasado es mejor que nuestro presente, no se si quien esté leyendo esto tambien tendrá esa misma idea pero al menos a mi no me termina de convencer.
La gente y los tiempos cambian, no somos los mismos que fuimos ayer y no seremos mas los mismos de hoy, por lo tanto no se puede hacer un comparativo totalmente objetivo al respecto. Mucha gente recordamos época pasadas con agrado y nostalgia, nos gusta revivir viejas glorias y disfrutamos de contar nuestras aventuras vividas. Sin embargo, el sobre-atesorar esos momentos tiene un efecto contraproducente, pues puede limitar los sueños e ilusiones de quienes se aferran de esa manera al pasado.

Por ejemplo, cuantas veces hemos escuchado decir esta frase?
"el mejor momento de mi vida fue cuando..."

Es cierto que todos guardamos en nuestra mente momentos especiales que consideramos valiosos, sin embargo, el aferrarse a esos recuerdos como únicos e irrepetibles nos condena a perder un poco la fe en un mejor futuro, un futuro que visualizamos en donde esta clase de satisfacciones no se repetirán y/o no llegarán mejores. No se malentienda, momentos como por ejemplo el nacimiento de tu primogénito son (y serán) irrepetibles.

De lo que hablo es de esas satisfacciones logradas y que tienden a volvernos conformistas. Por ejemplo: a mis 11 años gané el primer lugar en un concurso de conocimientos que involucró a veintitantas escuelas, bonito momento, pero por cuestiones de la adolescencia dejé de darle prioridad absoluta a mis estudios y me dediqué a partes iguales al estudio y al desmadre, desmadre que a su vez me acarrearía también satisfacciones y otros logros de lo que no pienso escribir.

Ahora me pregunto, en este momento soy mas inteligente que cuando tenía 11 años?
pregunta a la que obviamente no hay respuesta.

Tal vez otra persona pensaría "no, antes eras mas listo" "antes eras mejor" o "como ya no has ganados concursos ya no eres inteligente", es difícil compararte con tu yo del pasado, y los que crean ciegmente que su pasado es mejor que su presente es porque talvez se vuelven conformistas y su deseo de vivir y de experimentar cosas nuevas murió.

De lo que se trata es de seguir soñando y esforzándose a partes iguales para que tus logros favoritos sean sustituídos por otros constatemente. A eso es a lo que yo le llamo vivir.

domingo, 7 de febrero de 2010

Decepcionado (a) y con miedos?

Existen millones y millones y millones y millones y mas millones de personas en el mundo, todas ellas diferentes entre sí, pero a pesar de ser tan diferentes comparten muchas similitudes que van mas allá de la raza, credo, costumbres, patria etc.
Una de estas similitudes es el temor a lo desconocido (en mayor o menor medida), no podemos negarlo, nos da miedo todo aquello de lo que no sabemos, y que por lo tanto no estamos seguros de poder controlar.

Nos da miedo iniciar negocios, pues tenemos la incertidumbre de si podremos al menos recuperar la inversión.
Nos da miedo relacionarnos, pues tenemos la duda de si ello pudiera traer decepciones.
Nos da miedo caminar el lugares desconocidos, pues no sabemos si en esos lugares existe gente que pueda dañarnos.
Nos da miedo preguntar, pues desconocemos si la pregunta nos hará ver como ignorantes.
Nos da miedo romper con la rutina, pues es algo que ya dominamos.

Los miedos son cosa de todos los días, y son mas comunes en la vida diaria de lo que creemos, vivimos tan aferrados a ellos al grado que se vuelven algo tan común, algo tan nuestro que es difícil siquiera pensar en la idea de no depender de estas ideas.

La sociedad en que vivimos es un factor que influye en gran medida a que vivamos con estos miedos, allá afuera hay toda clase de gente, desde personas oportunistas que buscarán la primera ocasión para hacerte un daño, hasta gente buena que realmente busca de la manera mas sincera mejorar tu día.

Tratamos con gente que poco a poco se va ganando nuestra confianza, al grado que el día que la traicionan, los miedos que alojábamos se vuelven mas arraigados a nosostros.

Cuantas veces hemos escuchado frases como:
-Todos los hombres son iguales
-Amigos lo huevos y ni se hablan
-No vuelvo a confiar en alguien
-Quieres divulgar un secreto? pues cuéntaselo a tu mejor amigo

Cuantas veces hemos repetido frases de desconfianza (miedo) como esas a lo largo de nuestras vidas?

En alguna ocasión, pensando al respecto, llegué a una solución que me pareció simple y algo estúpida, pensé en ir por la vida sin esperar nada de la gente, la desconfianza me prevenía de llevarme decepciones. Lo puse en práctica y sin darme cuenta esos miedos se empezaron a alejar de mí poco a poco, y eso me agradó, me convertí en una persona diferente. Sin embargo, el trato con la gente se volvió algo frío, lo cual me llevó al otro extremo, la soledad.

En la actualidad estoy en búsqueda de un equilibrio, un equilibrio entre no esperar nada de los demás para no llevarme desilusiones, un acercamiento genuino hacia ellos para no sentirme solitario (situación que me incomoda menos de lo que pensaba) y la confianza de no poseer miedos que me anclen moralmente.

Son como esas dinámicas en las que te dejas caer de espaldas y tu compañero te detiene antes de llegar al suelo, ellos te piden que lo hagas y aunque lo mas probable es que te sujeten, en tu mente se dibuja la posibilidad de que no lo hagan.
Una vez en el suelo el dolor de la decepción es nulo, pues sabías de antemano que cabría la posibilidad de que ocurriera.
El pensar de esa manera evita llegar a ambos extremos, no te niegas a dejarte caer (soledad) pero tampoco visualizas como única posibilidad el que seas sostenido antes de llegar al suelo (miedos/incertidumbre)

Esto me lleva a pensar, si la gente supiera todo lo que deja de hacer por miedo...

jueves, 21 de enero de 2010

Solo un pequeño extracto

Desde pequeño sufrí las calamidades de la vida, mi padre, de oficio carpintero, nunca vio en mi a alguien digno de su respeto, frecuentemente me llamaba “piojo” debido a que para él siempre parecía algo molesto y desagradable.
A pesar de que sabía que yo no era una de sus personas favoritas, siempre procuraba ayudar en sus labores, manteniéndome siempre dispuesto y leal como el mejor de los escuderos.

De vez en cuando me entregaba una moneda, fruto del arduo esfuerzo que siempre le caracterizaba, en ocasiones esa moneda venía acompañada de un “buen trabajo, piojo”, frase que solo llegué a escuchar un par de veces pero que me acompañaría como un grato recuerdo hasta la fecha.

Mi madre era una mujer hermosa y de buenos modales, generosa y tranquila como la hierba, o al menos eso es lo que en alguna ocasión le escuché decir a mi padre mientras la recordaban él y quien parecía ser un viejo amigo suyo, nunca conocí su rostro, el único recuerdo de ella es una vieja carta que tiempo después encontré dentro del baúl que mi padre celosamente protegía con fiereza de mi curiosidad, solo una triste carta con el nombre de mi madre en el remitente y que jamás pude leer pues la tinta se había corrido a causa de un líquido derramado. Lágrimas de mi padre tal vez.

Mi padre era popular por su fino trabajo, pero también lo era por su afición al vino, aunque procuraba nunca beber en mi presencia, comúnmente lo espiaba mientras él me creía durmiendo, y el motivo era que una vez alcoholizado parecía hablar con mi madre.
En ocasiones, sumido en su embriaguez le escuchaba decir cosas como “piojo es cada día mas fuerte” o “haré que te sientas orgullosa de nosotros”, escucharlo hablar así me provocaba un sentimiento agradable en mi pecho, aunque siendo niño me era difícil explicarlo con palabras.

Jamás fui abrazado por los brazos de mi madre, durante el parto hubo complicaciones que provocaron su agonía y posteriormente su muerte, entendía el porque no era aceptado por mi padre pero a pesar de ello soñaba con que un día él pudiera dirigirme su mirada al menos unos segundos, aunque fuera en silencio.

(texto sujeto a cambios en su versión final)

lunes, 14 de diciembre de 2009

Gemelo?

Odio los horóscopos.
Siempre vi a los horóscopos como ese algo a lo que la gente insegura recurre para ganar algo de valor, lo vi como ese tema que no podía faltar en las revistas de teens y similares, lo vi como esa sección del periódico que mucha gente leía con morbo creyendo que en cualquier día aparecería alguna frase como "felicidades, hoy todo te saldá bien", lo vi como el tema cliché al que las jovencitas preparatorianas recurrían en sus pláticas, lo ví como el medio para romper el hielo con la chica que me gustaba, lo vi como el gran aliado/adversario que fortalece al débil o debilita al fuerte, lo vi como el modus vivendi de miles de charlatanes alrededor del mundo, lo vi como la ciencia ancestral que tanto inquietaba a algunos de nuestros antepasados, lo vi de muchos otros modos pero nunca como algo serio ... hasta ahora.

Nacido bajo el signo del gemelo (géminis, pues) y después de leer de este signo en 3 sitios diferentes, me doy cuenta que soy descrito en un gran porcentaje (no totalmente, pues falta mencionar puntos importantes que me identifican) y eso me incomoda.

No soy de las personas que se sienten agusto sabiendo que nací predispuesto a causa de alguien (Dios?) o algo (los astros?), pero tampoco puedo solo ignorar lo que sitios como este dicen de mi persona. Es algo frustrante pero a la vez interesante, creo que para no 'desanimarme' lo mejor será no darle demasiada importancia, al final solo son datos curiosos.

jueves, 5 de noviembre de 2009

jueves, 22 de octubre de 2009

La Mécanique du cœur (megaupload)

Le Miguel: que clase tan aburrida, ya me quiero ir !!!
Compañera guapa y carismática 1: si, yo también ya me quiero ir
Le Miguel: (colocándose los audífonos)
Compañera guapa y carismática 1: que escuchas?
Le Miguel: Mercyful Fate
Compañera guapa y carismática 1: has escuchado a Dyonisos?
Le Miguel: mmm nop
Compañera guapa y carismática 1: te voy a pasar un disco para que lo escuches
Le Miguel: OK



No me gusta que me presionen con una opinión sobre tal o cual disco, me gusta tomarme mi tiempo para analizarlos, pero éste en verdad me envolvió desde la primera vez que lo escuché.

La Mécanique du cœur es un disco conceptual (AMO los discos conceptuales) de la banda francesa Dyonisos, debido a que mi francés aún esta en pañales tuve que hechar mano de la lírica traducida y solo puedo decir que el disco es fabuloso.

Cuenta la historia de un niño que nació el día mas frio del mundo y su corazón congelado tiene que ser repuesto por un reloj de cucú al que tiene que dar cuerda a diario. La principal recomendación que le hacen es evitar las emociones fuertes para no descomponer su nuevo corazón, entre ellas el enamoramiento. El resto se puede deducir ...

A nivel musical existe una amplia variedad de ritmos que va desde lullabyes hasta hip-hop, mención honorífica a 'Flamme á lunettes'. Las vocales siempre en perfecta armonía con el resto de los sonidos que rapidamente te transportan a ese siglo XIX de fantasía.
Un disco que debes escuchar aún si no tienes ni la mas mínima idea del francés.

Descárgalo desde aquí

www.megaupload.com/?d=7MHK3Z7U

Paralelamente al album se lanzó un libro (que puedes descargar completo aquí) que describe la misma historia, escrito por Mathias Malzieu quien es el lider de la banda y creador original.