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miércoles, 3 de octubre de 2012
... y si no pega, pues roto ya estaba.
Es época de cambios, época de darle una vuelta a lo que está torcido, de darle vuelta al lado correcto y dejarlo en modo funcional o darle vuelta al lado incorrecto y torcerlo aún más. La gente conformista no acostumbra salir de su área de confort para intentar algo nuevo, la gente conformista no hace nada al respecto si algo le molesta, quejarse tal vez.
La gente conformista se las ingenia para “hacerla” con los medios disponibles, no busca nuevos medios y solo espera que las cosas se resuelvan por sí mismas. Yo no quiero ser una persona conformista, es por eso que en los últimos días he hecho algunos cambios importantes en mi vida, algunos urgentes y otros solo por intentar, solo por hacer las cosas diferentes, obtener conocimiento a través del intentar y analizar el resultado.
Son cambios que no sé si son buenos o si son malos, pero son cambios que para bien o para mal me sacarán de esta zona de confort, zona que yo llamo “de stay”. He cambiado de trabajo, mis labores son muy diferentes a lo que estaba acostumbrado a realizar, he abandonado la única red social a la que pertenecía (twitter), estoy tratando con personas que anteriormente por alguna u otra razón no lo hacía o dejé de hacerlo sin motivo alguno, me estoy dando más tiempo para meditar, más tiempo para dormir, estoy aplicándome en mejorar mis finanzas a través de pequeños ajustes y los cambios (la mayoría pequeños) siguen.
Estos cambios me afectan, no en el sentido negativo, si no en el sentido neutro, estoy afectado por el cambio de rutina y no dejo de sentirme raro. Pasará algún tiempo para saber si los cambios que hice fueron positivos o no, pero aún si no obtuviera los resultados esperados estaré inconforme pues fueron cambios voluntarios y algún aprendizaje habré obtenido. No soy pesimista ni optimista al respecto, no me froto las manos como otras veces esperando grandes resultados favorables, esta vez es un cambio a raíz de la rutina, del querer hacer algo para dejar de lado lo que no me gusta, un cambio por conocer algo nuevo, por rodearme de gente diferente y por darme caprichos más saludables.
Que rico es escribir de nuevo, que rico es regresar, porque regresar también es un cambio.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Sobre la felicidad
Me encanta quien soy en este momento.
Me encanta esa dualidad en la que puedo pasar, de tratar el asunto mas serio del mundo a la informalidad total del cotorreo.
Me encanta la manera en como me gano la confianza de las personas a base de herramientas como la discreción, la iniciativa y compartiendo pequeñas dosis de cultura.
Me encanta a mis 26 años tener un carácter desenfadado, me encanta que la gente me diga que no me comporto deacuerdo a mi edad.
Me encanta no ser un sabelotodo y equivocarme de vez en cuando, después de todo, eso genera dudar de mí mismo, y todos sabemos que ese es el primer paso a la sabiduría.
Me encanta tener gustos simples como una buena siesta o una caminata nocturna, y no ambicionar fama o dinero.
Me encanta cuando me preguntan y callo en el momento en que tengo 3 o 4 respuestas acertadas.
Me encanta mantener mi cuerpo sano, excediéndolo de vez en cuando sin consecuencias negativas.
Me encanta que mis planes a futuro no estén tan claros, pues el camino de la aventura siempre es memorable, aún cuando el destino no es el que uno imaginaba.
Me encanta que la gente desconozca todos mis talentos y sus limitantes.
Me encanta ser tan analítico, y ver como los análisis suelen ser correctos al ver proceder a las personas.
Me encanta cuando dichos análisis son incorrectos y la gente me sorprende siendo diferente a lo que espero.
Me encanta mi familia, y saber que ellos también les encanto.
Me encanta vivir en una época en la que la información se puede compartir de manera instantánea sin importar la distancia.
Me encanta mi apotiliticidad, signo inequívoco de mi generación.
Me encanta la manera en como me relaciono con las personas, me encanta ser comunmente quien decide los límites de la relación.
Me encanta la manera en como recientemente distribuyo mi tiempo, me encanta la manera relajada y despreocupada en como cierro mis días.
Me encanta mi trabajo, me encanta lo que he aprendido de él en los últimos años.
Me encanta mi apariencia facial, expresiva o no a voluntad.
Me encanta mi cuerpo, sano, fuerte. Me encanta sus posturas.
Me encanta no tener todo bajo control. Me encanta toparme con nuevos retos todos los días.
Me encanta tener planes a futuro mas allá del promedio, y contemplar muchas variables y posibles descenlaces.
Me encanta la manera en como la diversidad cultural da soporte a mis preferencias consumistas.
Me encanta tener pocos amigos, me encanta saber que puedo contar con ellos, y ellos pueden contar conmigo.
Me encanta tener muchos conocidos, pues la vida no sería lo mismo sin ellos.
Me encanta mi lenguaje corporal, cada vez menos inconsiente.
Me encanta mi timbre de voz, nada fuera de lo común, pero altamente maleable.
Me encanta desechar recuerdos sin utilidad.
Me encanta verme atrapado, pues la adrenalina siempre ha sido buena consejera.
Me encanta la música que escucho, atemporal e inspiradora.
Me encanta mi dieta, ingiriendo de todo sin recriminaciones ni cargos de conciencia.
Me encanta mi ropa, cómoda y sin pretensiones.
Me encanta mi sentido de colaboración, siempre condicionado a la causa.
Me encanta mi imagen en el espejo, he aprendido a ver de manera diferente a mi reflejo.
Me encantan mis temores, todos ellos fundamentados.
Me encanta mi carácter, me encanta ser identificado como lo que muchas personas buscan aparentar.
Me encanta mi sentido de calma en los momentos difíciles.
Me encanta tratar con las personas, incluso aquellas que en apariencia no me aportan nada, pues hay que saber que el conocimiento se hizo para transmitirse, y yo también estoy comprometido con esa norma.
Me encanta mi sentido del humor, diferente al promedio.
Me encanta la manera en como trabaja mi mente, siempre activa, siempre hilando ideas.
Me encanta mi país, lleno de tradiciones que no generan mucho, pero difícil imaginarlo sin ellas.
Me encantan mis creencias. Me encanta procurar el bien sin que intervengan aspiraciones a ser premiado o miedos a ser castigado.
Me encanta mi ciudad, moderna sin caer en el caos.
Me encanta mi facilidad para el aprendizaje, factor clave en mi existencia.
Me encanta tratar con gente de todo tipo, pues hasta los más débiles poseen algo de sabiduría de la que yo carezco.
Me encanta ser la inspiración de al menos 2 personas, pues no es mejor maestro quien enseña sino quien inspira.
Me encanta tener un quote para cada ocasión, aunque no siempre recuerde de donde provienen.
Me encanta poder mirar a los ojos a cualquier persona, me encanta saber que no tengo nada que oculatar ni falta de autoconfianza para desviar la mirada.
Me encanta mi lenguaje, siempre en búsqueda de la palabra precisa.
Me encanta tener mi propio código ético, simple pero firme.
Me encanta la pasión por todo lo que hago, que termina por conseguir resultados mejores.
Me encanta mi afinidad por el auto-aprendizaje, que regularmente me lleva a la práctica.
Me encanta la idea de ser finito, pues me hace valora más cualquier momento.
Me encanta mi grado cultural, aún bajo pero ambicioso.
La intensión de este post es mostrar las razones de porque estoy listo para la muerte, destino que ayer temía y que ahora veo, no con resignación, sí como un elemento más en la vida. Podría haber continuado enumerando más razones por las que me encanta ser quien actualmente soy, pero creo que la idea es clara.
Esta lista me hace ver que soy una persona afortunada, sin embargo, describiendo las causas por las que me encanta mi vida, veo que no todo es cuestión de suerte, pues he trabajado (consiente e inconscientemente) duro para lograr ser quien soy (bueno o malo) en este momento.
El objetivo de muchas personas de honor es el que su nombre sobreviva a la muerte. A lo largo de la historia han existido infinidad de individuos que, conscientes de los límites de su existencia, buscan retar al padre tiempo haciendo lo posible por que su nombre fuese cantado por generaciones futuras describiendo sus grande hazañas.
Hasta hace unos días, esa era mi manera de pensar también, ya que en mi mente se visualizaba un futuro en donde una obra que llevara al límite mis cualidades me elevaría a la gloria de la inmortalidad.
Hoy me doy cuenta que lo que he logrado es tan importante como el futuro que tenía en mente (tal vez, incluso en una escala mayor), hoy me doy cuenta que vivo una existencia felíz, y eso es algo que pocas personas (seguramente incluyendo nombres legendarios) pudieron lograr.
A pesar de ello, seguiré esforzándome por dejar un legado que preserve mi nombre en el tiempo, pero incluso si no fuera posible, me iré con la tranquilidad de saber que conocí la felicidad, a consecuencia de vivir.
A partir de redactar este texto (26 de Diciembre 2011) le escupo en la cara al ancestral enemigo del hombre, le escupo en la cara a mi propia muerte.
Me encanta esa dualidad en la que puedo pasar, de tratar el asunto mas serio del mundo a la informalidad total del cotorreo.
Me encanta la manera en como me gano la confianza de las personas a base de herramientas como la discreción, la iniciativa y compartiendo pequeñas dosis de cultura.
Me encanta a mis 26 años tener un carácter desenfadado, me encanta que la gente me diga que no me comporto deacuerdo a mi edad.
Me encanta no ser un sabelotodo y equivocarme de vez en cuando, después de todo, eso genera dudar de mí mismo, y todos sabemos que ese es el primer paso a la sabiduría.
Me encanta tener gustos simples como una buena siesta o una caminata nocturna, y no ambicionar fama o dinero.
Me encanta cuando me preguntan y callo en el momento en que tengo 3 o 4 respuestas acertadas.
Me encanta mantener mi cuerpo sano, excediéndolo de vez en cuando sin consecuencias negativas.
Me encanta que mis planes a futuro no estén tan claros, pues el camino de la aventura siempre es memorable, aún cuando el destino no es el que uno imaginaba.
Me encanta que la gente desconozca todos mis talentos y sus limitantes.
Me encanta ser tan analítico, y ver como los análisis suelen ser correctos al ver proceder a las personas.
Me encanta cuando dichos análisis son incorrectos y la gente me sorprende siendo diferente a lo que espero.
Me encanta mi familia, y saber que ellos también les encanto.
Me encanta vivir en una época en la que la información se puede compartir de manera instantánea sin importar la distancia.
Me encanta mi apotiliticidad, signo inequívoco de mi generación.
Me encanta la manera en como me relaciono con las personas, me encanta ser comunmente quien decide los límites de la relación.
Me encanta la manera en como recientemente distribuyo mi tiempo, me encanta la manera relajada y despreocupada en como cierro mis días.
Me encanta mi trabajo, me encanta lo que he aprendido de él en los últimos años.
Me encanta mi apariencia facial, expresiva o no a voluntad.
Me encanta mi cuerpo, sano, fuerte. Me encanta sus posturas.
Me encanta no tener todo bajo control. Me encanta toparme con nuevos retos todos los días.
Me encanta tener planes a futuro mas allá del promedio, y contemplar muchas variables y posibles descenlaces.
Me encanta la manera en como la diversidad cultural da soporte a mis preferencias consumistas.
Me encanta tener pocos amigos, me encanta saber que puedo contar con ellos, y ellos pueden contar conmigo.
Me encanta tener muchos conocidos, pues la vida no sería lo mismo sin ellos.
Me encanta mi lenguaje corporal, cada vez menos inconsiente.
Me encanta mi timbre de voz, nada fuera de lo común, pero altamente maleable.
Me encanta desechar recuerdos sin utilidad.
Me encanta verme atrapado, pues la adrenalina siempre ha sido buena consejera.
Me encanta la música que escucho, atemporal e inspiradora.
Me encanta mi dieta, ingiriendo de todo sin recriminaciones ni cargos de conciencia.
Me encanta mi ropa, cómoda y sin pretensiones.
Me encanta mi sentido de colaboración, siempre condicionado a la causa.
Me encanta mi imagen en el espejo, he aprendido a ver de manera diferente a mi reflejo.
Me encantan mis temores, todos ellos fundamentados.
Me encanta mi carácter, me encanta ser identificado como lo que muchas personas buscan aparentar.
Me encanta mi sentido de calma en los momentos difíciles.
Me encanta tratar con las personas, incluso aquellas que en apariencia no me aportan nada, pues hay que saber que el conocimiento se hizo para transmitirse, y yo también estoy comprometido con esa norma.
Me encanta mi sentido del humor, diferente al promedio.
Me encanta la manera en como trabaja mi mente, siempre activa, siempre hilando ideas.
Me encanta mi país, lleno de tradiciones que no generan mucho, pero difícil imaginarlo sin ellas.
Me encantan mis creencias. Me encanta procurar el bien sin que intervengan aspiraciones a ser premiado o miedos a ser castigado.
Me encanta mi ciudad, moderna sin caer en el caos.
Me encanta mi facilidad para el aprendizaje, factor clave en mi existencia.
Me encanta tratar con gente de todo tipo, pues hasta los más débiles poseen algo de sabiduría de la que yo carezco.
Me encanta ser la inspiración de al menos 2 personas, pues no es mejor maestro quien enseña sino quien inspira.
Me encanta tener un quote para cada ocasión, aunque no siempre recuerde de donde provienen.
Me encanta poder mirar a los ojos a cualquier persona, me encanta saber que no tengo nada que oculatar ni falta de autoconfianza para desviar la mirada.
Me encanta mi lenguaje, siempre en búsqueda de la palabra precisa.
Me encanta tener mi propio código ético, simple pero firme.
Me encanta la pasión por todo lo que hago, que termina por conseguir resultados mejores.
Me encanta mi afinidad por el auto-aprendizaje, que regularmente me lleva a la práctica.
Me encanta la idea de ser finito, pues me hace valora más cualquier momento.
Me encanta mi grado cultural, aún bajo pero ambicioso.
La intensión de este post es mostrar las razones de porque estoy listo para la muerte, destino que ayer temía y que ahora veo, no con resignación, sí como un elemento más en la vida. Podría haber continuado enumerando más razones por las que me encanta ser quien actualmente soy, pero creo que la idea es clara.
Esta lista me hace ver que soy una persona afortunada, sin embargo, describiendo las causas por las que me encanta mi vida, veo que no todo es cuestión de suerte, pues he trabajado (consiente e inconscientemente) duro para lograr ser quien soy (bueno o malo) en este momento.
El objetivo de muchas personas de honor es el que su nombre sobreviva a la muerte. A lo largo de la historia han existido infinidad de individuos que, conscientes de los límites de su existencia, buscan retar al padre tiempo haciendo lo posible por que su nombre fuese cantado por generaciones futuras describiendo sus grande hazañas.
Hasta hace unos días, esa era mi manera de pensar también, ya que en mi mente se visualizaba un futuro en donde una obra que llevara al límite mis cualidades me elevaría a la gloria de la inmortalidad.
Hoy me doy cuenta que lo que he logrado es tan importante como el futuro que tenía en mente (tal vez, incluso en una escala mayor), hoy me doy cuenta que vivo una existencia felíz, y eso es algo que pocas personas (seguramente incluyendo nombres legendarios) pudieron lograr.
A pesar de ello, seguiré esforzándome por dejar un legado que preserve mi nombre en el tiempo, pero incluso si no fuera posible, me iré con la tranquilidad de saber que conocí la felicidad, a consecuencia de vivir.
A partir de redactar este texto (26 de Diciembre 2011) le escupo en la cara al ancestral enemigo del hombre, le escupo en la cara a mi propia muerte.
sábado, 22 de octubre de 2011
Hazte con todos!
"Hazte con todos!" Que frase tan extraña, entre más la leo menos sentido le encuentro. Originalmente iba a titular esta entrada como "Tienes que atraparlos a todos!" pero no quería hacerle un comercial a un producto con el que no me identifico.
Desde que tengo uso de razón, el marketing me ha seducido a coleccionar todo lo referente a mi marca favorita, en muchos casos sin éxito y en otros pocos dejándome con un vació y un sentimiento de haber sido estafado tras haber logrado el objetivo o haber desistido en el intento. A continuación presento algunas de las mas representativas y/o mas curiosas colecciones que he intentado completar en el transcurso de mi consumista vida.
La primera colección que recuerdo haber deseado completar fue la de los autos hot-weels, no entiendo porqué surgió la idea de comprar todos, pues a final de cuentas yo sabía de antemano que ni con todas mis mesadas, ni con el apoyo (tras "portarme bien en la semana") de mis padres podría yo poseer a mis 6 años esa enorme vitrina llena con cientos y cientos de miniaturas que vendían en el supermercado que frecuentaba. Hasta el día de hoy es un gran enigma para mí saber de donde vino la idea de lograr tan consumista objetivo, pues hasta la fecha no soy, ni de cerca, aficionado a los autos (no tengo auto). Plus, los modelos a la venta variaban de establecimiento a establecimiento, cosa que, creo, fue lo que terminó matando la esperanza de llenar mi habitación con las llantas calientes.
% de colección: creo que a lo mucho junté 25 o 30 miniaturas, desconozco cuantas equivaldrían al 100% pero estoy seguro que no llegué ni al 1%
Después de la decepción que representaron los hot weels llegaron los famosos tazos de Sabritas (sí, yo era de esos que la mitad del día se la pasaban arrodillados y no precisamente orando). La primera generación de tazos de Sabritas se convirtió en un boom a niveles que nunca había visto antes, de la noche a la mañana todos los niños y niñas que conocía dejaron todos sus juegos para reunirse en grupos de 3 o 4 (regularmente) jugadores y azotar esos pedazos de plástico unos contra otros. La primera impresión que tuve recuerdo que fue del tipo "no le veo lo divertido", sin embargo, cuando los amiguitos se me acercaban para presumir o intentar intercambiar los diferentes modelos de tazos conmigo, no pasó demasiado tiempo antes de que me también cayera en las garras de tan semajante campaña.
Desde las primeras sesiones noté que la victoria en el juego no requería de demasiada pericia ni habilidad, mas bien de suerte. Recuerdo que había particularmente un compañerito de la escuela que, a pesar de ser conocido por su "baja capacidad de procesamiento" tenía una enorme cantidad de tazos ganados. Partiendo de este punto, decidí que mi objetivo no sería jugar mucho con esos plásticos, sino conseguir al menos una pieza de cada modelo, así que comenzé la odisea gastando todos mis ingresos en frituras.
Una vez confirmado que la compra de muchas frituras no sería el método mas rápido (ni el mas económico) para tenerlos todos, seguí la línea del resto de la escuinclada y me uní a los intercambios y apuestas. Cada juego que perdía por culpa de la impredecible suerte resultaba en un pequeño berrinche reprimido en mi persona, sin embargo seguía avante en mi intención por completar la colección, cosa que terminó ocurriendo ante el recurrente murmullo de mis amigos.No pasó mucho tiempo antes de que llegara la segunda generación de tazos (si mal no recuerdo pasaron solo como 5 días tras yo haber "completado" la colección), esto provocó que a los jugadores ya no les importara la vieja primera edición, y con ello, el hecho de que tuvieran un amiguito que había logrado lo que muchos creían imposible.
Era horrible, tenía sentimientos encontrados al saber que habría una expansión, pero al mismo tiempo sabía que el enorme esfuerzo hecho ya no me tenía en la cima. En ese momento seguramente me sentí igual que aquellos campesinos que se negaron a cambiar sus viejos pesos ahorrados tras la devaluación del 94 por desconfiar del proceso y terminaron atesorando papeles y metales sin valor monetario (que no conocí alguno, pero seguramente existieron).
% de colección: 100% parcial (archivement unlocked) Los tazos me dejaron una muy valiosa lección como coleccionista: no importa si ya completaste tu objetivo, nada le impide a la marca ampliar su catálogo de productos.
La siguiente (no)colección digna de mención vino a los 11 años, cuando un vecino, a quien le guardo un gran aprecio aún después de su fallecimiento, me regaló (previa insistencia sofocante) un viejo libro llamado "Tormenta Roja" del autor Tom Clancy. La novela narra el origen de la tercera guerra mundial en la que el espionaje y contraespionaje involucra a Alemanes, Rusos y, si mal no recuerdo, algunos países petroleros de medio oriente.
El inicio de la lectura me cautivó al grado que juré comprar todos los libros que habiese escrito, y que escribiera Clancy, juramento que se vendría abajo al llegar a esa aburrida segund mitad que nunca terminé de leer, que contenía tantas siglas y palabras que no alcanzaba a comprender y que énviaría el libro derechito al cesto de basura.
% de colección: 0% _ El libro lo conservé menos de una semana, y el nombre "Tom Clancy" me recordaría que hay productos que en ese momento de mi vida no estaba listo para consumir.
Como por ahí de los 15 años (2000 d.c.) mi sentido musical estaba mas desarrollado que el promedio y me decidí a coleccionar discografías completas de mis (entonces) bandas favoritas en formato CD. La compra en esta ocasión no fue apresurada y tampoco pensaba incluir ediciones extranjeras ni obsesionarme con primeras ediciones, lo que se convertiría tal vez en una de las colecciones mas light y de las que mas tiempo estuve recopilando, extendiéndose hasta algún momento del 2004 o 2005 en donde terminé por deshacerme de los estorbosos CDs que ya rebasaban los varios cientos y que solo en el caso de pocas agrupaciones (recuerdo la de U2, y la de The Cranberries) logré adquirir el total de material lanzado en el país. No pasaría mucho tiempo para que la evolución musical de mi oído me llevara a la conclusión de que no tenía caso adquirir albums que de antemano sabía que eran una mierda o solo un intento fallido con pobres resultados, como muchos grupos los tienen. Al final esos CDs terminaron siendo vendidos en favor del formato mp3 a un ex-amigo comerciante al que le perdí la pista y me quedó a deber una parte del efectivo. Triste pero cierto.
Actualización 1: 10 años después pude contactar de nuevo al ex-amigo, dice olvidar que me debe lana.
Actualización 2: mp3? de verdad? en qué estaba pensando?!?!
% de colección: difícil definirlo, lo que originalmente se planeó como la adquisición de discografías completas terminó convirtiéndose en la compra de CDs aislados y multigénero.
A partir de lo ocurrido con los CDs (sustitución de formato), los tazos (expansiones interminables), las novelas de TomClancy (contenido con altibajos), los hot weels (gasto interminable, pérdida de interés), y otra larga lista de casos que no mencioné; la idea de hazte con todos! desapareció de mi cabeza. Actualmente me siento tranquilo de poder hacer oídos sordos a los comentarios del tipo "tengo todos los/las___", "tengo mas ___ que tú" y saber que la acumulación obsesiva de posesiones no se compara con la tranquilidad de entender esa vieja frase que dice que no es mas rico el que mas tiene sino el que menos necesita.
Desde que tengo uso de razón, el marketing me ha seducido a coleccionar todo lo referente a mi marca favorita, en muchos casos sin éxito y en otros pocos dejándome con un vació y un sentimiento de haber sido estafado tras haber logrado el objetivo o haber desistido en el intento. A continuación presento algunas de las mas representativas y/o mas curiosas colecciones que he intentado completar en el transcurso de mi consumista vida.
La primera colección que recuerdo haber deseado completar fue la de los autos hot-weels, no entiendo porqué surgió la idea de comprar todos, pues a final de cuentas yo sabía de antemano que ni con todas mis mesadas, ni con el apoyo (tras "portarme bien en la semana") de mis padres podría yo poseer a mis 6 años esa enorme vitrina llena con cientos y cientos de miniaturas que vendían en el supermercado que frecuentaba. Hasta el día de hoy es un gran enigma para mí saber de donde vino la idea de lograr tan consumista objetivo, pues hasta la fecha no soy, ni de cerca, aficionado a los autos (no tengo auto). Plus, los modelos a la venta variaban de establecimiento a establecimiento, cosa que, creo, fue lo que terminó matando la esperanza de llenar mi habitación con las llantas calientes.
% de colección: creo que a lo mucho junté 25 o 30 miniaturas, desconozco cuantas equivaldrían al 100% pero estoy seguro que no llegué ni al 1%
Después de la decepción que representaron los hot weels llegaron los famosos tazos de Sabritas (sí, yo era de esos que la mitad del día se la pasaban arrodillados y no precisamente orando). La primera generación de tazos de Sabritas se convirtió en un boom a niveles que nunca había visto antes, de la noche a la mañana todos los niños y niñas que conocía dejaron todos sus juegos para reunirse en grupos de 3 o 4 (regularmente) jugadores y azotar esos pedazos de plástico unos contra otros. La primera impresión que tuve recuerdo que fue del tipo "no le veo lo divertido", sin embargo, cuando los amiguitos se me acercaban para presumir o intentar intercambiar los diferentes modelos de tazos conmigo, no pasó demasiado tiempo antes de que me también cayera en las garras de tan semajante campaña.
Desde las primeras sesiones noté que la victoria en el juego no requería de demasiada pericia ni habilidad, mas bien de suerte. Recuerdo que había particularmente un compañerito de la escuela que, a pesar de ser conocido por su "baja capacidad de procesamiento" tenía una enorme cantidad de tazos ganados. Partiendo de este punto, decidí que mi objetivo no sería jugar mucho con esos plásticos, sino conseguir al menos una pieza de cada modelo, así que comenzé la odisea gastando todos mis ingresos en frituras.
Una vez confirmado que la compra de muchas frituras no sería el método mas rápido (ni el mas económico) para tenerlos todos, seguí la línea del resto de la escuinclada y me uní a los intercambios y apuestas. Cada juego que perdía por culpa de la impredecible suerte resultaba en un pequeño berrinche reprimido en mi persona, sin embargo seguía avante en mi intención por completar la colección, cosa que terminó ocurriendo ante el recurrente murmullo de mis amigos.No pasó mucho tiempo antes de que llegara la segunda generación de tazos (si mal no recuerdo pasaron solo como 5 días tras yo haber "completado" la colección), esto provocó que a los jugadores ya no les importara la vieja primera edición, y con ello, el hecho de que tuvieran un amiguito que había logrado lo que muchos creían imposible.
Era horrible, tenía sentimientos encontrados al saber que habría una expansión, pero al mismo tiempo sabía que el enorme esfuerzo hecho ya no me tenía en la cima. En ese momento seguramente me sentí igual que aquellos campesinos que se negaron a cambiar sus viejos pesos ahorrados tras la devaluación del 94 por desconfiar del proceso y terminaron atesorando papeles y metales sin valor monetario (que no conocí alguno, pero seguramente existieron).
% de colección: 100% parcial (archivement unlocked) Los tazos me dejaron una muy valiosa lección como coleccionista: no importa si ya completaste tu objetivo, nada le impide a la marca ampliar su catálogo de productos.
La siguiente (no)colección digna de mención vino a los 11 años, cuando un vecino, a quien le guardo un gran aprecio aún después de su fallecimiento, me regaló (previa insistencia sofocante) un viejo libro llamado "Tormenta Roja" del autor Tom Clancy. La novela narra el origen de la tercera guerra mundial en la que el espionaje y contraespionaje involucra a Alemanes, Rusos y, si mal no recuerdo, algunos países petroleros de medio oriente.
El inicio de la lectura me cautivó al grado que juré comprar todos los libros que habiese escrito, y que escribiera Clancy, juramento que se vendría abajo al llegar a esa aburrida segund mitad que nunca terminé de leer, que contenía tantas siglas y palabras que no alcanzaba a comprender y que énviaría el libro derechito al cesto de basura.
% de colección: 0% _ El libro lo conservé menos de una semana, y el nombre "Tom Clancy" me recordaría que hay productos que en ese momento de mi vida no estaba listo para consumir.
Como por ahí de los 15 años (2000 d.c.) mi sentido musical estaba mas desarrollado que el promedio y me decidí a coleccionar discografías completas de mis (entonces) bandas favoritas en formato CD. La compra en esta ocasión no fue apresurada y tampoco pensaba incluir ediciones extranjeras ni obsesionarme con primeras ediciones, lo que se convertiría tal vez en una de las colecciones mas light y de las que mas tiempo estuve recopilando, extendiéndose hasta algún momento del 2004 o 2005 en donde terminé por deshacerme de los estorbosos CDs que ya rebasaban los varios cientos y que solo en el caso de pocas agrupaciones (recuerdo la de U2, y la de The Cranberries) logré adquirir el total de material lanzado en el país. No pasaría mucho tiempo para que la evolución musical de mi oído me llevara a la conclusión de que no tenía caso adquirir albums que de antemano sabía que eran una mierda o solo un intento fallido con pobres resultados, como muchos grupos los tienen. Al final esos CDs terminaron siendo vendidos en favor del formato mp3 a un ex-amigo comerciante al que le perdí la pista y me quedó a deber una parte del efectivo. Triste pero cierto.
Actualización 1: 10 años después pude contactar de nuevo al ex-amigo, dice olvidar que me debe lana.
Actualización 2: mp3? de verdad? en qué estaba pensando?!?!
% de colección: difícil definirlo, lo que originalmente se planeó como la adquisición de discografías completas terminó convirtiéndose en la compra de CDs aislados y multigénero.
A partir de lo ocurrido con los CDs (sustitución de formato), los tazos (expansiones interminables), las novelas de TomClancy (contenido con altibajos), los hot weels (gasto interminable, pérdida de interés), y otra larga lista de casos que no mencioné; la idea de hazte con todos! desapareció de mi cabeza. Actualmente me siento tranquilo de poder hacer oídos sordos a los comentarios del tipo "tengo todos los/las___", "tengo mas ___ que tú" y saber que la acumulación obsesiva de posesiones no se compara con la tranquilidad de entender esa vieja frase que dice que no es mas rico el que mas tiene sino el que menos necesita.
Mención honorífica a una gran colección de la que vale la pena hablar (y posiblemente la que mayor placer culpable me causó), que fue la del videojuego Viva Piñata, en donde en pleno 2007 proclamé a los cuatro vientos domesticar en mi jardín cada uno de los diferentes tipos de piñatas que aparecieran en el título, de las que por cierto ni siquiera supe cuantas eran en total y en donde terminé dedicando relativamente pocas horas de mi juventud antes de decirme a mí mismo "Miguel Ángel, estás coleccionando cartón virtual con aplicaciones en papel maché en forma de animalitos solo para presumir que rankeas alto en el ñoñómetro"?
% de colección: 50% aproximadamente _ es verdad que me enamoré de Viva Piñata, pero supe dejarlo antes de que me causara un daño permanente y/o dañara aún más mi reputación.

viernes, 25 de febrero de 2011
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