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jueves, 1 de noviembre de 2012

Egoísmo y atención



Hace unas horas escuchaba un podcast llamado Score, en su edición #48.
En este podcast Daniel Mastreta menciona que no somos nadie para exigir cuando no producimos, incluyendo el amor de pareja. No podemos dejar ir a la gente que nos ama pensando que somos merecedores de que aparezca en nuestras vidas alguien que nos ofrezca más que amor, no somos quien para respaldar una idea tan egoísta.

Tuve que pausar la grabación para reflexionar acerca de su comentario, permanecí varios minutos analizando la situación con mis audífinos puestos y aún un poco confundido llegué a una conclusión no muy diferente.
Las personas, por personas que somos tenemos necesidad de atención. Factores como la educación o el autoestima pueden alterar esta necesidad, sin embargo el deseo sigue siendo natural.

Cuando este deseo se ve respaldado por una egoísta idea de superioridad es que surge el pensamiento de "merezco alguien mejor", que es un pensamiento que en algún momento se hace presente en los seres humanos que viven una relación de pareja. Mastreta mencionaba la idea de "alguien mejor" refiriéndose a alguien que ofreciera más que solo amor, sin embargo dicho deseo puede referirse en las personas (dependiendo su situación) a un "merezco alguien que me de más dinero", "merezco alguien que me de más atención", "merezco alguien que me de más tiempo", etc.

Dependiendo de la necesidad de la persona tiende a ser la ramificación del deseo egoísta. Si vives una relación de pareja en donde la principal oportunidad de mejora recae en el amor, el deseo egoísta de atención será abanderado con la frase "merezco alguien que me ame más". Cuando la oportunidad de mejora en la vida en pareja recae en el sexo, el deseo egoísta de atención será recurrido bajo la frase "merezco alguien que me de mejor sexo", y así en cada situación.

No dudo que habrá casos de pareja en donde de plano haya carencias muy grandes que lleven a la persona a buscar un nuevo compañero(a), lo cual es muy válido siempre y cuando se platique primero con la pareja exponiendo las necesidades no cubiertas., lo mejor es sentarse, ser sinceros y decir "necesito ser atendido mejor en X o Y aspecto".

Pero cuando somos alguien que no producimos en la relación de pareja o no producimos lo suficiente para lograr estabilidad, el deseo de sentirse merecedor de alguien mejor pierde validez.

Veámoslo desde un punto de vista más sencillo.

Todos buscamos una mejor oportunidad laboral, ya sea con un mejor sueldo, con un mejor horario o algo que nos coloque en una mejor situación que la que vivimos todos los días, y esta búsqueda es algo muy natural en los trabajadores. Sin embargo, sería conveniente sincerarnos y analizar si el esfuerzo y dedicación que estamos haciendo en nuestro actual empleo es o no congruente con el sueldo o las condiciones laborales en las que me desempeño y con mi deseo por conseguir un mejor empleo.
Si mi esfuerzo no se ve reflejado en una necesidad cubierta, lo mejor es hablar con mi jefe y decirle "oye, mi necesidad no está cubierta a pesar del esfuezo", y entonces, y solo entonces, si no hay una respuesta positiva para cubrir la necesidad es que se busca "algo mejor" en otra empresa.
Caso contrario, lamentablemente vivimos en un mundo donde los trabajadores buscan el trabajar (esforzarse) menos y obtener más, a veces dentro del mismo empleo o si es necesario en una empresa "mejor", no el esforzarse más para obtener más, si no el esforzarse poco o nada para lograr cada vez más.

Volviendo a la situación de pareja, el caso es el mismo. Las personas tienden a buscar egoístamente un cada vez mejor bien propio a cambio de un cada vez menor esfuerzo.
La vida en pareja tiene sus altibajos sin excepción, y es en los bajos cuando recurrentemente nos desplazamos al pensamiento de "merezco alguien mejor". Pero sería conveniente ponernos a pensar hasta que punto soy responsable del momento bajo, hasta que punto estoy siendo egoísta al pensar en la posibilidad de abandono, y hasta que punto mi máximo esfuerzo me tiene en un momento bajo por estar ligado a alguien con un esfuerzo limitado.

Daniel Mastreta dice "oye! esa persona te ama y tú quieres buscar alguien mejor?".
Yo digo "oye! esa persona te ama, y tú ya te has puesto a pensar si has hecho lo suficiente, antes de buscar a alguien mejor?"

martes, 29 de noviembre de 2011

Viviendo deprisa


El día de ayer me encontré con una pareja muy joven, ambos caminaban sin prisa por la acera, como si tuvieran toda la tarde para llegar a la siguiente esquina, algo contrastante con el apuro que minuto a minuto me inflinge mi reloj para no regresar tarde al trabajo.

Él, cargando con un par de maletas muy bromosas, no se si pesadas, pero sí bromosas. Ambas de color pastel. Maletas tan grandes que fácilmente superan en volumen a su reducido torso, el cual, parecía resignado a ser aplastado por el señor bolsa rosada y su compañero bolsa cremita.

Su caminar es un poco torpe, arrastrando ligeramente los pies y con lo que a la lejanía parecía una huesuda joroba en su espalda, la cual era difícil medir debido al andar cabizbajo del joven. Nada extraordinario en sus ropas, pantalones holgados y deslavados, y una reducida playera que antes de volverse descolorida seguro era negra.

Ella, de altura un poco menor a la de él, con una postura recta, parece mirar al horizonte. Su cuerpo, de volumen medio y finas caderas, camina lentamente, como esperando a su compañero. Su cabello, rizado y recogido con un broche decorado, de puntas rojizas y muy desgastadas.

Ella, parece llevar algo cargando al frente, yo aún me encuentro a varios pasos de alcanzarlos y no puedo apreciar que es, pero no me es difícil imaginarlo.

Suena mi teléfono, anunciando con su peculiar timbre la llegada de un mensaje. Yo, invadido por la prisa, dejo de contemplar a la pareja para responder con un simple “OK, te marco”, no por no tener nada mejor que responder, sino por no acostumbrar las respuestas largas mientras camino, y menos si voy tarde.

Guardando el teléfono, y habiendo mantenido el paso, de pronto me encuentro a un par de metros de alcanzar a los lentos jóvenes. Estando a una distancia más adecuada y en un ángulo que me permita mas visibilidad, ante mí se muestran detalles que no pude apreciar antes en la pareja.

Él, de cabello largo y caído, desaliñado y de largas patillas, de aproximadamente 18 o 19 años y con la vista clavada al suelo, como pensativo, con los párpados entreabiertos, como si hubiese sido despertado de un profundo sueño apenas unos segundo antes.
Una de las 2 enormes maletas está tan saturada que no logra cerrar el compartimiento principal, dentro de ella alcanzo a apreciar una lata de leche en polvo y lo que parecen ser la patas de un caballo de juguete asomándose.

Ella, de una edad similar a la de él, carga un silencioso bulto envuelto con incontables sábanas y mantas, algo criminal tomando en cuenta la elevada temperatura de una tarde tan soleada
Ella es la única que escucha mi andar aproximarse y se apresura a situarse por delante de su compañero para cederme el paso. Al tiempo que voltea ligeramente su rostro yo agradezco, lo que genera en ella una sonrisa apenas visible y un “de nada” que solo pude entender por conocer la situación que acababa de ocurrir, en cualquier otro momento hubiese entendido “va” o “bah” o “dan”.

Su mirada es triste, pero no de esa tristeza que es provocada por un mal momento, sino de la que se crea en base a una vida de sufrimiento. Quien me esté leyendo podrá creer que no es posible diferenciar con un simple vistazo entre ambos, pero créanme, es posible.

Yo continúo con mi camino alejándome de ellos y finalmente llegando a mi destino, la parada del autobús, en donde no hay nadie esperando, hasta que después de un par de minutos, ambos jóvenes, con su característico andar, llegan y se detienen en la misma parada que yo. Ella toma asiento y él hace lo mismo colocando por un momento las maletas en el suelo, un momento muy breve, pues el autobús se acerca y obliga a ambos a ponerse en pié nuevamente para solicitar que el transporte se detenga con una seña de mano.

Es hora pico y el tráfico eleva aún mas el calor en la avenida, solo de ver ese mar de mantas en los brazos de la mujer, provoca que yo desabroche uno más de los botones de mi playera.
Ambos se acercan a la puerta del autobús pero solo ella sube, él, inexpresivo se limita a subir el primer escalón y con un gran esfuerzo entrega sus dos maletas a la joven mujer, quien se sujeta a una barra en el respaldo de un asiento, le entrega un puñado de monedas al chofer, mantiene a su criatura firme contra su pecho y recibe el equipaje, todo en apenas unos 4 segundos o menos. No se dirige a mi destino, no puedo ayudarla, el autobús emprende su marcha.

Al instante, el encorvado joven da media vuelta y regresa, siempre tan lento, otra vez a recorrer el camino que minutos antes había andado acompañado.
Continúa cabizbajo, arrastrando ligeramente los pies y con las manos dentro de los amplios bolsillos laterales de sus jeans deslavados.
Antes de que alcance a perderlo de vista, llega mi transporte y me alejo a gran velocidad de ese triste y casual punto de reunión.

Tras tomar asiento, sin compañía a mi lado como siempre acostumbro, reflexiono los pros y contras de la dura paternidad/maternidad de una inexperta e inmadura pareja de novatos que motivados por un poco de cariño (ella) y un rostro bonito (él)  se lanzan a una gran aventura de difíciles caminos.

Yo? Yo solo puedo desearles la mejor de las suertes.




viernes, 9 de septiembre de 2011

Orgulloso miembro de la generación Milenia

Durante mucho tiempo viví en la ignorancia, así es, en la ingnorancia de pensar que yo pertenecía a la generación X.

No fue sino hasta hace un par de días que descubrí (gracias a Algarabía) que tras haber nacido entre 1982 y 2002 e identificarme con varios puntos descritos en este peculiar análisis de Eric Oswaldo Santiago Blanco, que pertenezco a la generación denominada Milenia (o Milenium como algunos la mencionan).

Con características muy diferentes a la Generación X, el perfil del joven Milenia que describe Eric Oswaldo es el de una persona (entre muchos otros rasgos) con gran afinidad a la tecnología, con diversas influencias culturales, con tendencia al liderazgo y a la originalidad, y ademas de poseer una gran cantidad de energía. Así mismo, del lado negativo,  el perfil que describe incluye dificultades para socializar, apoliticidad, demasiada superficialidad y problemas de adicción.

En verdad vale dedicarle 5 minutos a leerlo, y si no perteneces a la generación Milenia sino a la X, entonces recomiendo que escuches el podcast de Pilar montes de Oca que habla sobre la generación XY.

domingo, 20 de marzo de 2011

La madurez, mi madurez

Cuantas veces hemos dicho/escuchado palabras como "madurez", "madurar", "maduro", "inmaduro"?
Cuantas veces hemos recurrido a este tipo de palabras para describir a una persona (o a nosotros mismos) que cuenta con un razonamiento o comportamiento ejemplar o tal vez inaceptable? Muchas.
A nivel personal, jamás me había sentado un momento a reflexionar si mi razonamiento y proceder son los de una persona madura o no. Otras personas ya han dedicado parte de su tiempo anteriormente a emitir juicios públicos y/o pivados al respecto, algunos positivos y otros tantos negativos, pero estas opiniones jamás han alterado mi ser por sí mismas.
En los últimos días este tema (entre otros) ha estado rondando mi cabeza, no al grado de clavarme en ello pero sí para dedicarle un poco de reflexión. Realmente soy una persona madura?
A nivel humano, la madurez se describe como la etapa de la vida a partir de la cual ya se cuenta con un sentido desarrollado de facilidad y naturalidad para obrar acertadamente.

Pero, este sentido se encuentra en mi?
La respuesta es SI y la respuesta es NO. Me explico:
El razonamiento y la experiencia que he adquirido a travez de mi vida me permiten diferenciar sin ningún problema la opción "madura" ante cualquier situación (creo), no hay ningún problema al respecto, la teoría es automática, lo interesante viene en la parte del proceder.
Proceder de forma madura, es algo que no es permanente en mi persona, que no se malentienda, ante asuntos serios mi proceder es serio (y frío), ahí mi madurez es mi aliada. Sin embargo, en asuntos que no tienen un mayor impacto, mi acitud suele ser inmadura, o como yo la llamo "confiada y arrogante".
Este proceder es como un tatuaje en mi persona (lo llevo a todos lados, está en mi cabeza y seguramente está remachado a ella), lo cual ha provocado que medio mundo lo note y se exprese de mí como unweyquesecomportacomoniñomalcriadoyquebuscallamarlaatención ... no me importa.

Google .. ah! ... adoro cuando arroja resultados lésbicos a búsquedas comunes como "madurez"


Porque no me importa?
Bueno, porque esta manera madura/inmadura de ser/proceder me ha traío una gran cantidad de emoción a mi vida, me ha permitido conocer gente increíble, adquirir conocimientos que de otro modo no hubiera adquirido y además me permite dormir como un tronco todas las noches.
Es algo complejo de definir solo con palabras, complejo incluso para mí, pero creo que la mejor manera de identificarlo es como una manera adolecente/adulta de comportarse.

Adolescente/adulto.
Aunque muchísima gente señala a la adolescencia como una de las más difíciles para el ser humano, en mi caso no lo fué, mi adolescencia estuvo llena de buenos momentos y jamás tuve problemas hormonales que me jodieran el día ni nada por el estilo, supongo que mucho deporte ayudó, pero aún sin eso creo que no hubiese habido complicaciones. He leído en mas de una ocasión que niños que son sometidos a una vida laboral dura durante su niñez/adolescencia provoca que la persona una vez adulta tienda a ser extricta en demasía o demasiado infantil, ninguno es mi caso, de algo que estoy seguro es que mi proceder no es infantil ni riguroso.
Entonces, procedo como adolescente? NO. Mi adelescencia fue la de una persona orgullosa y soberbia, esos días quedaron atrás, pero me queda claro que esos rasgos dejaron huella en mi persona, en donde ahora como adulto se derivaron en una forma "confiada y arrogante" de proceder.

Mi conclusión, es que aunque como persona suelo darle la seriedad correspondiente a situaciones que así lo requieran, mi naturaleza es la de un adolescente-adulto que (como cualquier persona) tiene buenos y malos días, sin embargo ninguno de esos días está carente de grandiosos momentos (la gran mayoría anónimos para el resto) que me brinda, lo que para muchos es una forma inmadura de pensar.

domingo, 13 de marzo de 2011


No acostumbro a hablar mal de la gente a escondidas suyas, en ocasiones hago una o dos bromas consecutivas sobre alguna situación en particular que involucró a alguien, pero es todo, hace mucho tiempo que dejó de ser divertido despotricar contra un ausente.
Sin embargo veo que a mucha gente (la mayoría) le resulta particularmente reconfortante hacer ver mal o hablar de la actitud o errores de las personas ausentes, no soy de los que ante estos comentarios entre a defender al atacado, ni siquiera procuro retirarme del lugar, tampoco es que me incomode o que me compadezca de la persona de la que se habla; se que de algún modo hago mal pero tampoco es que me importe demasiado.
Analizando mi proceder, creo que se debe a mi tonta mentalidad que cree que al resto de las personas (al igual que a mi) no les importa tampoco lo que se hable de ellas a su espalda, una tonta deducción sin fundamentos, whatever.

Al momento de redactar esta entrada leo un correo de un conocido (que seguramente leerá esto) que despotrica en contra de otro conocido que tenemos en común, no hay mucho que decir, el tipo seguramente se desahogó mientras redactaba y ahora debe estar orgulloso de su mail. Yo por mi parte, presiono el botón 'eliminar' mientras doy un trago a mi refrescante bebida, escribo una entrada y defino lo que haré el resto del día.

Por cierto, de algún modo terminé involucrado en un programa de promoción de valores en donde intervendré como facilitador, al saber que uno de primeros valores a impartir era la benedicencia, algo dentro de mi me hizo decir ¡a huevo!
Ya veía venir la clase de situaciones (muchas de ellas hilarantes) que verían mis ojos e incluso tenía preparadas un par de dinámicas cuando de pronto, por cuestiones propedéuticas terminó convirtiéndose en algo mucho mas light ¬¬
Maybe next time.

lunes, 25 de octubre de 2010

Los miedos heredados.


Cual es la principal limitante de las personas?
Que es el principal motivo por el que no nos aventuramos a inicar nuevos proyectos?
A que se debe que la gente no sale de su rutina?

La respuesta es bastante simple: el miedo.

El miedo paraliza, el miedo hace que tus grandes planes se queden en stand by, el miedo provoca en la gente la tediosa rutina, el miedo a hacer cosas que no acostumbramos a hacer provoca que en ocasiones jamás siquiera lo intnetemos para ver que sucede, el miedo hace del ser humano alguien incompleto.

Pero, de donde surge el miedo? se que mi respuesta no es universal pero yo creo firmemente que viene de la educación, esas ideas que te inculcan de pequeño de apegarte a reglas, procedimientos, indicaciones, códigos de conducta, avisos, etc. Todo ello provoca en el niño una formación de vida que le indica seguir el ejemplo de otros.

Este ejemplo es totalmente delimitado, y esos límites prvocan en el menor la idea de rechazar a lo que no está permitido, lo cual es algo bueno, sin embargo en su madurez, provoca que el ahora adulto no explore nuevos caminos (es dificil explicar) y siga atado a reglas que alguien mas le impondrá.

Ejemplo: a mí desde pequeño me dijeron que me alejara de las amistades de los pandilleros y de los drogadictos. Fue una indicación que yo seguí al pie de la letra: no pandilleros, no drogadictos. Sin embargo en mi etapa adulta y despues de deshacerme de esos prejuicios termino relacionándome (en el mas heterosexual de los sentidos) con un pandillero y con un drogadicto, los cuales me he llevado la sorpresa de que son mas listos que yo en muchos aspectos.

Obviamente rechazo la idea del consumo de estimulantes o la idea de anarquía, sin embargo el charlar con ellos me ha llevado de inmediato a mi niñez, y el recuerdo que se aparece frente a mis ojos es el de mis padres diciendo: no pandilleros, no drogadictos. Analizando el mensaje me doy cuenta que la orden es por mi bien, pero está mal planteada, debiendo de ser: no pandillerismo, no drogas.

Ambos sujetos me han hablado del miedo que causan en la sociedad, un miedo que impide a las personas "normales" acercarse, siendo marginados por su estilo de vida. La gente teme a lo desconocido, es una verdad indudable, sin embargo, en este caso en particular ese miedo fue previamente depositado ahí por alguien, es decir, es un miedo heredado.

Los miedos heredados en definitiva limitan la visión de las personas, un miedo heredado cierra las puertas de la aventura, y la carencia de aventura es algo triste en verdad en las personas que son víctimas de ello. Se que este escrito está muy influenciado por mi idea ya arraiga de dudar de una segunda (y perfecta) vida, sin embargo, mas allá del asunto teológico la verdad es que no se vale que los miedos sean heredados. Creo que en vez de fomentar los miedos para llevar al menor por el "mejor" camino hay que fomentar el pronto razonamiento y la visión a futuro de los infantes.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

du musique



Que sucede con mis playlists?
Como puedo pasar del black metal a pop en frances en 2 segundos?
Como es que me se de memoria la letra de canciones que nadie siquiera sabe que existían pero no puedo memorizar Bohemia rhapsody?
Porque ODIO la música grupera?
Donde me nació el gusto por preferir el sonido de pequeños audífonos sobre conciertos en vivo?
Cuando me volví adicto a los falsetos bien logrados?
Porque MUSE no me parece la octava maravilla del mundo?
A que se debe que cada nueva canción que escucho en violín me parece la mejor composición jamás creada para ese instrumento?
Porque me da hueva aprender solfeo?
Tengo mas presente November rain por ser una bofetada al hardcore rock fan que por el solo de guitarra de "toquemos todo con el mismo pedal" Slash, es eso en verdad malo?
Porque la cantidad de canciones interpretadas por féminas se multiplico por 4 (dato real) en mi playlist en el último año?
Alguien, no familiar, seguirá llorando la muerte de DIO?
A que se debe que hace un par de años me encantaban los supersolos de guitarra de 5 minutos y ahora me da igual si duran 10 segundos o media hora?
Soy el único que piensa que Michael Angelo Batio apesta por poseer una vistosa pero insensible técnica?
Video killed the radio star?
Porque no escucho radio?
La mejor música ya fue creada?
Que fue de The Pretenders?
La música indie esta infravalorada?

... porque me preocupan estas preguntas?

martes, 21 de septiembre de 2010

Believe it

Fuí criado en una familia católica por católicos practicantes.
Desde antes que tuviera uso de razón yo ya había sido integrado a un grupo religioso, aún no me habían enseñado a escribir pero ya me habían enseñado a rezar.
Durante mi niñez jamas tuve problemas con repetir las mismas oraciones una y otra y otra y otra vez a la imagen de una persona ensangrentada y agonizante, jamás tuve problema pues eso mismo hacían mis padres, nunca juzgué o dudé la veracidad de sus palabras, jamás siqiuera me pasó por la cabeza el dejar de hacerlo.

Una vez entrado en la secundaria las cosas cambiaron, dentro del Instituto Fray Bartolomé de las Casas la religión era tema de todos los días, lectura del nuevo testamento cada Viernes, confesiones con el sacerdote y misa con comunión cada mes, con un párroco como director y una breve oración antes de comenzar cada clase, en ese lugar se respiraba al Gólgota mismo.
A pesar de que todo indicaba que me convertiría en un joven mas cristiano de lo que ya era, las cosas resultaron diferentes. Con la rebeldía propia de la pubertad y el apoyo al unísono de mis compañeros a cada indicio de blasfemia que tenían mis comentarios públicos hacia mis maestros de religión, mi perfil se alejaba de lo que el niño modelo fué en la primaria, me volví mas grosero, desmadroso, temerario, insolente, pero a pesar de todo ... yo seguía creyendo en divinidades.
Al entrar a la preparatoria me calmé un poco, seguía siendo un tipo desmadroso pero en un ambiente diferente, empezaban a abundar los tipos que hablaban y discutían sobre religión, política y otros temas populares y no podían faltar los excépticos, por supuesto que me unía esas charlas interminables; mi bando seguía siendo el de los creyentes pero poco a poco me comenzaba a formular preguntas que simbraban mi fe así que me alejé voluntariamente de tales charlas.
Todas esas preguntas siempre eran calladas por mí mismo encontrando respuestas (por muy tontas o sin forma de probar) que justificaran las (no) acciones de la divinidad que mi religión adoraba.

Preguntas como: "porque Dios permite que haya niños inocentes muriendo de hambre en el mundo?" eran calladas por mis propias respuestas como "no soy quien para conocer los designios de Dios" o "porque Dios tiene un plan especial para ellos"

Siguió transcurriendo el tiempo y cada vez me incomodaba mas el tener que solaparlo, justificar a un ser que jamás conocí y que todos tachan de perfecto. Cuando la incomodidad se convirtió en una incomodidad mayor decidí dar entrada a la duda. Una duda que me convirtió instantáneamente en un católico imperfecto.
Yo estaba muy confundido y no veía en mis compañeros de la escuela alguien que pasara por la misma situación que yo, o los creyentes nacieron en una familia creyente o los no creyentes habían nacido en una familia no creyente, no había mas, yo era el único ser raro que no se decidía por ninguna opción. Y ni comentarlo con mi familia, pues yo sabía el bando al que pertenecían.

En esas condiciones terminé la preparatoria, me integré a la vida laboral y sabía que tenía que decidirme por una u otra opción, la idea de ser un medio-creyente no me convencía en lo mas mínimo.
20 años después de ser ingresado a una asociación por medio de un chorro de agua en la cabeza, 20 años después de estar participando en ritos que me hacían sentir el hombre mas aburrido del mundo finalmente decidía emanciparme de todo ello.
La idea de otra religión no me convencía, la no-religión que estaba practicando era muy cómoda y concordaba con mi caracter proto-puberto, sin embargo al apartarme de la iglesia de pronto el mundo comenzó a ... como decirlo ... verse lindo; de pronto mucho tenía sentido, y era una sensasión que me llenaba.
Mi cabeza había entendido finalmente que el no saber no es un error, el error era asegurar (y justificar) algo de lo que yo no estaba seguro cerrando mis propios oídos a escuchar otra opinión, el sentimiento de soledad era horrible, después de todo la idea de que alguien se preocupa por tí y te tiene en sus planes para cuando des ese misterioso paso llamado muerte era mas que reconfortante. De pronto yo ya me había hecho a la idea de que tal plan no existía, de pronto una gota de sabiduría había caído en mi cabeza y me indicaba "lo que vez es lo que hay"
Finalmente esa frase que había escuchado hace años hacía palpitar mi corazón, si mal no recuerdo creo que la repetí todos los días a primera hora durante meses.

"es mejor morir de pié que vivir arrodillado"

El resto es historia, continúo en una posición agnóstica y no me cierro a escuchar alternativas, sin embargo todas las que he escuchado van ligadas a culparme de algo que hicieron mal mis antepasados y el miedo a ser castigado si no pertenezco a X o Y agrupación. Un castigo que siempre llega al morir y del que nadie puede comprobar.
Al final, el respeto a las creencias de los demás está presente, y no solo a las creencias religiosas, hasta la elección mas insignificante es una desición propia, y como tal se puede o no estar deacuerdo, pero se respeta ... se tiene que respetar,


Al momento de escribir esta entrada lo único que puedo recomendar es el vivir de la manera mas felíz y plena que se pueda,  si por mi mentalidad me tocara el fuego eterno, pues, al menos me llevaré un puño de buenas memorias ... y si no hubiera nada (ni recuerdos), pues al menos la pasé bien.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Bicentenario

Redacto esta entrada escuchando tronar de cohetes cada 10 segundos fuera de mi ventana, los niños adoran los cohetes, yo adoraba los cohetes, ahora no me parecen divertidos, me parecen molestos.
Redacto esta entrada escuchando balazos cada 30 minutos fuera de mi ventana, los adultos adoran los balazos, creo que los hace sentir mas machos, a mi me parecen molestos.
Redacto esta entrada escuchando música folklórica fuera de mi ventana, los vecinos adoran la música folklórica y cantan con carencia total de afinación como si de una competencia de graznidos se tratara, sus alaridos me parecen moletos.

Yo me pregunto, que festejamos?
Fuera de mi ventana la gente festeja el bicentenario.

Que es el bicentenario?
La conmemoración de los 200 años del México independiente.

Quien nos liberó?
Los héroes patrios.

Si los héroes patrios estuvieran aquí y trataran con la gente que fuimos liberados no se que pensarían, de verdad no se que pensarían.

¡Viva el libre albedrío! ¡Viva el criterio propio! ¡Vivan las personas que los practiquen y fomenten!

EDITO

Recomiendo el post de Alex Serna sobre el mismo tema

domingo, 13 de junio de 2010

Fu-cho

Esta es una de las épocas mas felices del mexicano promedio, una época en donde dedicas la mayor parte de tu tiempo libre a sentarte frente al televisor y perderte durante horas viendo a 22 extranjeros (no siempre) siguiendo una pelota.
Una época en donde esa pasión que nunca logras satisfacer se ve nutrida partido tras partido tras partido, con una dosis de resúmenes de los partidos que acabas de ver.
Cuando no estás viendo el televisor (por el trabajo principalmente) te pones a charlar con la gente que te rodea acerca de los partidos del día anterior, intercambian puntos de vista y sacan al conocedor del deporte que todos llevan dentro.
La mayoría de ellos tienen años sin tocar un balón (o nunca lo han hecho) y acostumbran a hablan de manera pavoneante acerca de lo que tal jugador, técnico o árbitro debió de hacer en tal o cual jugada (nota curiosa, el mexicano tiende a la crítica mas que al reconocimiento).
No soy fanático del futbol, en la adolesencia lo practicaba bastante (como otros deportes) pero creo que era mas por amistad que por gusto verdadero, nunca fui un jugador sobresaliente pero me divertía bastante. Pero el futbol televisado, no lo se, algo pasa conmigo que simplemente no se me da.

Que carajo pasa conmigo?

domingo, 18 de abril de 2010

Autocuestionamiento (sobre el fin del mundo)

Cuando se acabará el mundo?
Para muchas civilizaciones ya ha acorrido, han desaparecido a manos de conquistadores sedientos de poder y riquezas, civilizaciones de las que solo quedan viejos escritos y construcciones magníficas.

Cuando se acabará nuestro mundo?
El día de nuestra muerte (tal vez)

Y que pasa con esa tan sonada fecha del 2012?
Siendo una fecha señalada por Los Mayas, de quienes no puedo mas que admirar, podría decir que "algo" ocurrirá, sin embargo, esa gente que admiro también eran adoradores del sol y hacían sacrificion humanos para agradarlo así que seguramente no ocurrirá nada, pero seguro será un buen año para el negocio religioso.

Nos tocará ver el fin del mundo?
Sí, mejor dicho no, el mundo acabará cuando dejes de ver.

Es cierto que con las guerras el ser humano terminará autodestruyéndose?
No creo, esos desgraciados aguantan mucho y se reproducen rápido.

Y que ocurre con el calentamiento global? dicen que mataremos el planeta.
Cuando el planeta se rasca (reacomodo de placas tectónicas) a si mismo, los humanos mueren por millares, si un día el planeta se ve en la necesidad de estornudar, entonces los humanos morirán por millones. El ser humano no matará al planeta, tal vez solo le cause una gripe leve.

El ser humano ha desarrollado armamento nuclear capaz de provocar serios daños al planeta.
Sí, y es un temor universal que ante una nueva gran guerra este armamento pueda ser usado; las guerras siempre son por conquistas de territorio y un territorio estéril y radioactivo no es precisamente llamativo.