Hubo una época hace algunos años en que tenía mucho tiempo libre, era una época muy bonita (a su manera) y de grandes satisfacciones, y durante este tiempo tuve la dicha de compartir un hobbie con un gran amigo. Este hobbie es lo que mi amigo consideraba "el siguiente paso evolutivo del ajedrez", su nombre era Disgaea.
Disgaea es un SRPG desarrollado por Nippon Ichi y presentado por Atlus, ferozmente divertido y muy adictivo, gran storyle y bla bla bla. No quiero hablar de Disgaea, ni de mi amigo, ni de la época en que dediqué algunos cientos de horas de mi tiempo riéndome a carcajadas, no, no quiero.
Quiero hablar de unos peronajes secundarios dentro de la trama, unos malhumorados y explosivos: los prinnies.
Y que es un prinny?
Los prinnies son unos seres de apariencia pingüinezca, chaparritos (no se fijen en el tamaño del prinnie del video anterior) que viven en el inframundo, son avariciosos y su función es el ser sirvientes de los demonios que allí habitan.
Lo interesante de ellos es que trabajan muy duro y son explotados hasta el cansancio a cambio de unas pocas monedas que los demonios les entregan practicamente cuando así les place; monedas que guardan en sus cangureras y que atesoran más que a cualquier cosa.
Y que es lo que hace tan avariciosos a los prinnies?
(SPOILER) los prinnies son contenedores de las almas de los humanos que vivieron en pecado, sus almas son arrojadas al inframundo en donde son depositadas en los cuerpos de los prinnies y allí tienen que trabajar muy duro por unas pocas monedas que los acerque cada vez más a la redención.
Redención?
Cada cierto tiempo (mucho), la luna que ilumina el inframundo se torna roja, cuando esto sucede los prinnies dejan cualquier cosa que estén haciendo para reunirse y practicar un ritual en el que aquellos afortunados que hayan soportado el maltrato e injusticias de los demonios y cuenten con las suficientes monedas podrán renacer fuera del inframundo.
Estos personajes son presentados desde el inicio como sirvientes, enojones, convenencieros y sobre todo adorables. Además de que tienen la cualidad de que al ser arrojados explotan al caer (?). Pero después de algunas decenas de horas en las que ríes de las situaciones hilarantes en las que son involucrados por sus amos (incluyendo al jugador), se revela el tranfondo de la avaricia de los prinnies.
Y es en este momento en el que el "gulp!" se escucha en nuestros cuellos, ya que aquellos "pingüinitos" solo buscan la redención lograda a travez de las situaciones humillantes y comprometedoras a las que son sometidos.
El pensar que solo unos pocos elegidos logran el perdón de sus faltas me cambió el mood y me hizo respetar a los prinnies que continuaban a mi cargo.
Saber que tras la marcha de algunos de sus compañeros, el resto tendría que seguir trabajando duro (20 horas al día según la trama) para recibir un insignificante pago en metales me provocaba tristeza y pena por esas pobres criaturas.
Nippon Ichi me la aplicó, me la aplicó en el buen sentido, Nippon Ichi me recordó porque me gustan los videojuegos, me recordó que hay historias que se cuentan y otras que se viven. Porque no es lo mismo narrar en un blog una triste historia de explotación a ser quien toma la desición de explotar.
Yo por mi parte dedico un espacio en este blog para exponer la situación de los prinnies y guardo la ilusión de que no tarde en aparecer de nuevo la salvadora luna roja.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
jueves, 1 de noviembre de 2012
Egoísmo y atención
Hace unas horas escuchaba un podcast llamado Score, en su edición #48.
En este podcast Daniel Mastreta menciona que no somos nadie para exigir cuando no producimos, incluyendo el amor de pareja. No podemos dejar ir a la gente que nos ama pensando que somos merecedores de que aparezca en nuestras vidas alguien que nos ofrezca más que amor, no somos quien para respaldar una idea tan egoísta.
Tuve que pausar la grabación para reflexionar acerca de su comentario, permanecí varios minutos analizando la situación con mis audífinos puestos y aún un poco confundido llegué a una conclusión no muy diferente.
Las personas, por personas que somos tenemos necesidad de atención. Factores como la educación o el autoestima pueden alterar esta necesidad, sin embargo el deseo sigue siendo natural.
Cuando este deseo se ve respaldado por una egoísta idea de superioridad es que surge el pensamiento de "merezco alguien mejor", que es un pensamiento que en algún momento se hace presente en los seres humanos que viven una relación de pareja. Mastreta mencionaba la idea de "alguien mejor" refiriéndose a alguien que ofreciera más que solo amor, sin embargo dicho deseo puede referirse en las personas (dependiendo su situación) a un "merezco alguien que me de más dinero", "merezco alguien que me de más atención", "merezco alguien que me de más tiempo", etc.
Dependiendo de la necesidad de la persona tiende a ser la ramificación del deseo egoísta. Si vives una relación de pareja en donde la principal oportunidad de mejora recae en el amor, el deseo egoísta de atención será abanderado con la frase "merezco alguien que me ame más". Cuando la oportunidad de mejora en la vida en pareja recae en el sexo, el deseo egoísta de atención será recurrido bajo la frase "merezco alguien que me de mejor sexo", y así en cada situación.
No dudo que habrá casos de pareja en donde de plano haya carencias muy grandes que lleven a la persona a buscar un nuevo compañero(a), lo cual es muy válido siempre y cuando se platique primero con la pareja exponiendo las necesidades no cubiertas., lo mejor es sentarse, ser sinceros y decir "necesito ser atendido mejor en X o Y aspecto".
Pero cuando somos alguien que no producimos en la relación de pareja o no producimos lo suficiente para lograr estabilidad, el deseo de sentirse merecedor de alguien mejor pierde validez.
Veámoslo desde un punto de vista más sencillo.
Todos buscamos una mejor oportunidad laboral, ya sea con un mejor sueldo, con un mejor horario o algo que nos coloque en una mejor situación que la que vivimos todos los días, y esta búsqueda es algo muy natural en los trabajadores. Sin embargo, sería conveniente sincerarnos y analizar si el esfuerzo y dedicación que estamos haciendo en nuestro actual empleo es o no congruente con el sueldo o las condiciones laborales en las que me desempeño y con mi deseo por conseguir un mejor empleo.
Si mi esfuerzo no se ve reflejado en una necesidad cubierta, lo mejor es hablar con mi jefe y decirle "oye, mi necesidad no está cubierta a pesar del esfuezo", y entonces, y solo entonces, si no hay una respuesta positiva para cubrir la necesidad es que se busca "algo mejor" en otra empresa.
Caso contrario, lamentablemente vivimos en un mundo donde los trabajadores buscan el trabajar (esforzarse) menos y obtener más, a veces dentro del mismo empleo o si es necesario en una empresa "mejor", no el esforzarse más para obtener más, si no el esforzarse poco o nada para lograr cada vez más.
Volviendo a la situación de pareja, el caso es el mismo. Las personas tienden a buscar egoístamente un cada vez mejor bien propio a cambio de un cada vez menor esfuerzo.
La vida en pareja tiene sus altibajos sin excepción, y es en los bajos cuando recurrentemente nos desplazamos al pensamiento de "merezco alguien mejor". Pero sería conveniente ponernos a pensar hasta que punto soy responsable del momento bajo, hasta que punto estoy siendo egoísta al pensar en la posibilidad de abandono, y hasta que punto mi máximo esfuerzo me tiene en un momento bajo por estar ligado a alguien con un esfuerzo limitado.
Daniel Mastreta dice "oye! esa persona te ama y tú quieres buscar alguien mejor?".
Yo digo "oye! esa persona te ama, y tú ya te has puesto a pensar si has hecho lo suficiente, antes de buscar a alguien mejor?"
miércoles, 3 de octubre de 2012
... y si no pega, pues roto ya estaba.
Es época de cambios, época de darle una vuelta a lo que está torcido, de darle vuelta al lado correcto y dejarlo en modo funcional o darle vuelta al lado incorrecto y torcerlo aún más. La gente conformista no acostumbra salir de su área de confort para intentar algo nuevo, la gente conformista no hace nada al respecto si algo le molesta, quejarse tal vez.
La gente conformista se las ingenia para “hacerla” con los medios disponibles, no busca nuevos medios y solo espera que las cosas se resuelvan por sí mismas. Yo no quiero ser una persona conformista, es por eso que en los últimos días he hecho algunos cambios importantes en mi vida, algunos urgentes y otros solo por intentar, solo por hacer las cosas diferentes, obtener conocimiento a través del intentar y analizar el resultado.
Son cambios que no sé si son buenos o si son malos, pero son cambios que para bien o para mal me sacarán de esta zona de confort, zona que yo llamo “de stay”. He cambiado de trabajo, mis labores son muy diferentes a lo que estaba acostumbrado a realizar, he abandonado la única red social a la que pertenecía (twitter), estoy tratando con personas que anteriormente por alguna u otra razón no lo hacía o dejé de hacerlo sin motivo alguno, me estoy dando más tiempo para meditar, más tiempo para dormir, estoy aplicándome en mejorar mis finanzas a través de pequeños ajustes y los cambios (la mayoría pequeños) siguen.
Estos cambios me afectan, no en el sentido negativo, si no en el sentido neutro, estoy afectado por el cambio de rutina y no dejo de sentirme raro. Pasará algún tiempo para saber si los cambios que hice fueron positivos o no, pero aún si no obtuviera los resultados esperados estaré inconforme pues fueron cambios voluntarios y algún aprendizaje habré obtenido. No soy pesimista ni optimista al respecto, no me froto las manos como otras veces esperando grandes resultados favorables, esta vez es un cambio a raíz de la rutina, del querer hacer algo para dejar de lado lo que no me gusta, un cambio por conocer algo nuevo, por rodearme de gente diferente y por darme caprichos más saludables.
Que rico es escribir de nuevo, que rico es regresar, porque regresar también es un cambio.
viernes, 7 de septiembre de 2012
VCon en Querétaro
Por si acaso se preguntaran, el motivo por el que ya no hubo seguimiento a la entrada anterior fue porque a mi rival Nesotoru lo secuestraron unos granjeros bovinofílicos que le vieron cuerpo de jugosa res y por tal motivo ya no hubo madriza.
No, ya en serio, la salud de una persona que apreciamos mucho estuvo delicada para esos días y no pudimos realizar el esperado encuentro, por lo que tuvimos que posponer la fecha de ese épico combate, lo cual, viéndolo desde el punto de vista gamer, solo le da más hype a la matcheada que ya de por sí pintaba bien.
La persona enfermita ya se encuentra recuperada y esperamos que si todo sale bien, antes de que termine el año estaré pateándole su becerril cola a Nesotoru y documentando los hechos en este mismo blog.
Aclarado esto, quiero aprovechar la entrada para invitarlos a la convención VCon a realizarse el próximo 16 al 18 de Noviembre en Querétaro, la cual está organizada por Mariachi games y entre los diferentes atractivos se encuentra un concierto de (redoble de tambores) Akira Yamaoka, acompañado de Elizabeth McGlynn y Troy Baker.
Como seguramente algunos de los que lean esto no sabrán quienes son ellos, les comento. Akira Yamaoka es la mente maestra detrás de la música de la saga Silent Hill (excepto Downpour), también lo es de algunos títulos de Grasshooper como Shadows of the Damned o más recientemente Lollypop Chainsaw. McGlynn y Baker han participado en diferentes ocasiones con Yamaoka.
Si aún no les llama la atención, escuchen como suenan tocando juntos, igual y se animan a asistir, lo cual les aseguro no los decepcionará (como estuvo ocurriendo con el EGS en los últimos años) pues Yamaoka y compañía son solo algunas de las grandes personalidades que han confirmado su presencia en el evento.
Nos vemos en Querétaro.
sábado, 26 de mayo de 2012
Y que lo reto.
Hace unos días escribí una entrada acerca de una tira cómica en un blog que no me hizo mucha gracia. El susodicho blog contestó a mi entrada con una nueva tira, y en ambos posts la gente que dejó sus comentarios concuerdan en que la mejor manera de resolver esto es besándonos apasionadamente o a travez de un match en línea para definir quien es el mejor.
Como no soy bueno besando, he decidido retar públicamente al responsable de ese blog (@Nesotoru) para, como videojugadores, definir quien tiene la razón. Pero para hacer más emocionante el asunto, el encuentro no será en línea, sino que he decido ir hasta sus dominios (Tepic, Nayarit) para partirle su madre o que me la parta.
La fecha está fijada: 15 de Junio de 2012.
Los encuentros serán grabados para humillar públicamente al perdedor y solo hace falta definir cuales serán los juegos que definirán al mejor jugador/blogger/besador, algunas opciones son:
Dead or Alive 4
Street Fighter 4
The King of Fighters XIII
Halo Reach
Gears of War 3
BlazBlue
Street Figher 2' Champion edition
Killer Instinct
Dejen sus comentarios y sugieran sus títulos, y no lo olviden, el 15 de Junio habrá un extenso post en ambos blogs que detallarán lo ocurrido en ese épico encuentro, con fotos, videos, groserías y todo.
domingo, 29 de abril de 2012
Backstabber
Acostumbro leer algunos blogs al azar cuando tengo tiempo y ganas de hacerlo, también acostumbro a jugar videojuegos cuando tengo tiempo y ganas de hacerlo.
Como ya han leído en algunas entradas anteriores, los videojuegos son uno de mis muchos hobbies, uno de los más viejos que acostumbro y también uno que me ha provocado ser señalado por el recurrente dedo que acusa al estereotipo.
Actualmente, ser videojugador (gamer) provoca el ser encasillado por muchas personas como alguien que dedica cada minuto libre de su no-vida a jugar con monitos de colores mientras de fondo suenan bips y bops. Poco a poco ese encasillamiento es menos recurrente, las nuevas generaciones fueron en algún momento gamers y la actividad es menos crucificable.
No ahondaré en las razones por las que día a día es menos mal visto ser gamer, podría escribir una larga entrada al respecto pero no me siento con ánimos para hacerlo, ahora describo porqué.
Hace unos minutos, mientras visitaba algunos blogs al azar, me topé con uno llamado
http://tedichance.blogspot.mx , comenzé la lectura de las tiras que publican (el blog está basado en tiras cómicas) y cual fué mi sorpresa al ver que el sitio retrataba justamente esa parte estereotipada del videojugador, leyendo un poco más me dí cuenta que el autor de las tiras es alguien que se hace llamar "Nesotoru" y que, efectivamente, sabe de videojuegos.
Siendo, tira a tira, el estereotipo más y más recurrente, decidí dejar la lectura y lamentarme de que alguien que comparte el mismo hobbie que yo, ridiculice de esa manera un forma de expresión que después de varias décadas de grandes progresos se topa con la lamentable traición de un aficionado.
Es una lástima que "Nesotoru" queme de esa manera tan intencional el hobbie que grandes satisfacciones me ha dado y que seguramente a él también.
Como ya han leído en algunas entradas anteriores, los videojuegos son uno de mis muchos hobbies, uno de los más viejos que acostumbro y también uno que me ha provocado ser señalado por el recurrente dedo que acusa al estereotipo.
Actualmente, ser videojugador (gamer) provoca el ser encasillado por muchas personas como alguien que dedica cada minuto libre de su no-vida a jugar con monitos de colores mientras de fondo suenan bips y bops. Poco a poco ese encasillamiento es menos recurrente, las nuevas generaciones fueron en algún momento gamers y la actividad es menos crucificable.
No ahondaré en las razones por las que día a día es menos mal visto ser gamer, podría escribir una larga entrada al respecto pero no me siento con ánimos para hacerlo, ahora describo porqué.
Hace unos minutos, mientras visitaba algunos blogs al azar, me topé con uno llamado
http://tedichance.blogspot.mx , comenzé la lectura de las tiras que publican (el blog está basado en tiras cómicas) y cual fué mi sorpresa al ver que el sitio retrataba justamente esa parte estereotipada del videojugador, leyendo un poco más me dí cuenta que el autor de las tiras es alguien que se hace llamar "Nesotoru" y que, efectivamente, sabe de videojuegos.
Siendo, tira a tira, el estereotipo más y más recurrente, decidí dejar la lectura y lamentarme de que alguien que comparte el mismo hobbie que yo, ridiculice de esa manera un forma de expresión que después de varias décadas de grandes progresos se topa con la lamentable traición de un aficionado.
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| A esto súmenle un diseño raquítico y sin imaginación. |
Es una lástima que "Nesotoru" queme de esa manera tan intencional el hobbie que grandes satisfacciones me ha dado y que seguramente a él también.
domingo, 22 de abril de 2012
Magaman y yo (parte 3)
Vamos Megaman, logra lo imposible, enamora a tu audiencia mientras salvas al mundo de nuevo!
Después de que gracias a mi papá pude hacerme de un Super Nintendo, el siguiente objetivo era hacerme de una copia de Megaman X. Era algo raro, "X"? Por extremo? O acaso era el 10 y yo me había perdido en la cronología?
No lo supe hasta que me conseguí el cartucho, esta vez en un intercambio que hice con un compañero ingenuo de la escuela, al cual le entregué un juego feo de aviones que me venía incluído al comprar la consola, y en donde no requerí de mucho trabajo psicológico para convencerlo de que era un trueque en donde él era el único gran ganador. Niños, se dejan impresionar tan fácil.
Ese día llegué corriendo a casa y mi mamá no se encontraba, tenía mucha suerte pues aún no había planeado lo que diría para justificar el llegar directo a jugar ignorando el horario de comida, simplemente no entendería lo que significaba un nuevo Megaman en mi vida.
Inserté el cartucho y todo fué felicidad en esa corta sesión de juego. Mi mamá llegó a los pocos minutos de donde quiera que hubiese ido y era momento para guardar la consola en un tiempo record de apenas unos 15 segundos o menos, el tiempo que le tomaba abrir el portón, cruzar el patio y abrir la puerta frontal. Yo estaba muy contento a pesar de no haber podido ocultar la fechoría, lo que me llevó a ser cuestionado sin obtener una respuesta lo suficientemente satisfactoria (para ella) por lo sucedido.
En las próximas sesiones de juego (ya no a escondidas) Megaman X no paraba de impresionarme, había demasiados detalles a los cuales prestarles atención que terminé abrumado. También había muchos cambios con respecto a los primeros 6 títulos, y eran esos cambios lo que hacían sentir a Megaman X un juego de una franquicia diferente, pero al mismo tiempo se sentía como un legítimo Megaman.
Terminé el juego y aunque me sentí bien por haberlo conseguido, no dejaba de parecerme que había jugado a algo diferente a los anteriores Megamanes, psicológicamente no podía convencerme de que ese era el sucesor de Megaman 6.
Los bosses estaban basados en animales, el Dr. Wily ya no era el villano de la historia (la cual se desarrollaba en el futuro, después de los primeros 6 Megaman), el protagonista era un Megaman adulto que estéticamente era diferente al Megaman chaparrito y regordete con el que compartí tantas horas de mi infancia, en fin; no era un mal juego pero definitivamente era para mí el peorcito de la saga, era preciosísimo visualmente y tenía una calidad de sonido con la que sus antecesores no podían competir, pero yo ya no lo sentía como un Megaman puro.
Megaman X fué un juego que no volvía jugar nunca, me hice de juegos de otras franquicias y esperaba que lo siguiente de Megaman fuera en el viejo estilo que tanto me gustaba.
Leyendo alguna revista sobre videojuegos me enteré que ya estaba a la venta un Megaman X2, y por lo escrito en ella parecía que mi deseo no se había cumplido. Megaman mantenía la línea X y eso no me emocionaba, decidí por primera vez pasar de un nuevo Megaman y no me sentía el traidor de la relación, me sentía la víctima.
Tiempo después, leyendo en otra revista (era 1996, no había internet para las masas) supe de la existencia de un Megaman X3 para Super Nintendo, el cual ignoré por completo nuevamente y apenas 2 páginas despúes hablaban de un Megaman 7 para el mismo sistema!
Recuerdo perfectamente haber leído muy emocionado ese artículo sentado en la cocina y haber golpeado la mesa del comedor de forma seca y sonora; mi hermana se asustó.
Ese "7" era lo que mis ojos querían ver justo después de la palabra "Megaman", imaginaba el regreso del Dr. Wily, Rush, Beat, Roll, Dr. Light y los bosses con el sufijo "man" al final de sus cortos nombres. Y por supuesto imaginaba un triunfal regreso del rechoncho Megaman, el verdadero Megaman.
Los cartuchos de Super Nintendo eran bastante costosos, el país acaba de pasar por un momento económico desastrozo y mi única opción de hacerme de Megaman 7 era recurriendo a los famosos cambios con tianguistas. Visité muchos mercados en varias ocasiones durante algunos meses en búsqueda de una copia del juego y nadie lo tenía, nadie, incluso algunos ignoraban la existencia de este. Recuedo que en alguna ocasión incluso llevaba esa revista conmigo para mostrarles que sí existía y que no mentía, todo en vano.
Megaman 7 tuvo una PÉSIMA distribución en este país, con un tiraje muy pequeño, yo nunca lo vi a la venta ni siquiera en centros comerciales.
Mi relación con Megaman pasaba por un mal momento, Megaman X no me gustó del todo, dejé pasar voluntariamente X2 y X3, y el título que esperaba parecía no existir en esta ciudad. En un acto de lucidez me di cuenta que lo mejor era abandonar esa idea de ir tras cada Megaman como en los (no tan) viejos tiempos. Disfruté de grandiosos juegos en mi Super Nintendo y en pleno 1997 jubilé ese sistema y me moví hacia el nuevo fenómeno de entretenimiento electrónico: Playstation.
Con ayuda económica de mi papá (el "nunca jamás vuelvo a pedir algo" tenía una caducidad después de todo) compré un Play Station. Y con la misma mentalidad de dejar atrás todo lo que tuviera que ver con Megaman me dispuse a comprar juegos piratas baratísimos de todo tipo de géneros.
No pasó mucho tiempo antes de que me topara con un disco Verbatim que no tenía portada pero sí un "Megaman 8" escrito con marcador permanente, muy feo pero que hizo latir mi corazoncito más rápido en ese momento y que aceleró mi respiración.
Pagué, me fuí derechito a casa y pasé toda la tarde disfrutando del reencuentro con lo que era un viejo amor. Gráficamente hermoso, lleno de detalles por todos lados, con una gran variedad de "cositas" (sprites) en toda la pantalla, una banda sonora no tan épica pero sí bastante buena, altamente colorido, con animaciones muy buenas para su época, y lo mejor de todo: el feeling intacto que compartía con las viejas glorias del Family (NES en América).
Adoré todo Megaman 8, desde su intro animada hasta el final showdown contra el legendario Dr. Wily. Megaman regresaba por la puerta grande a mi vida y llegaba justo en el momento en que yo creía que ya nunca podría emocionarme con otra aventura del robot azul.
| ECS |
Después de que gracias a mi papá pude hacerme de un Super Nintendo, el siguiente objetivo era hacerme de una copia de Megaman X. Era algo raro, "X"? Por extremo? O acaso era el 10 y yo me había perdido en la cronología?
No lo supe hasta que me conseguí el cartucho, esta vez en un intercambio que hice con un compañero ingenuo de la escuela, al cual le entregué un juego feo de aviones que me venía incluído al comprar la consola, y en donde no requerí de mucho trabajo psicológico para convencerlo de que era un trueque en donde él era el único gran ganador. Niños, se dejan impresionar tan fácil.
Ese día llegué corriendo a casa y mi mamá no se encontraba, tenía mucha suerte pues aún no había planeado lo que diría para justificar el llegar directo a jugar ignorando el horario de comida, simplemente no entendería lo que significaba un nuevo Megaman en mi vida.
Inserté el cartucho y todo fué felicidad en esa corta sesión de juego. Mi mamá llegó a los pocos minutos de donde quiera que hubiese ido y era momento para guardar la consola en un tiempo record de apenas unos 15 segundos o menos, el tiempo que le tomaba abrir el portón, cruzar el patio y abrir la puerta frontal. Yo estaba muy contento a pesar de no haber podido ocultar la fechoría, lo que me llevó a ser cuestionado sin obtener una respuesta lo suficientemente satisfactoria (para ella) por lo sucedido.
En las próximas sesiones de juego (ya no a escondidas) Megaman X no paraba de impresionarme, había demasiados detalles a los cuales prestarles atención que terminé abrumado. También había muchos cambios con respecto a los primeros 6 títulos, y eran esos cambios lo que hacían sentir a Megaman X un juego de una franquicia diferente, pero al mismo tiempo se sentía como un legítimo Megaman.
Terminé el juego y aunque me sentí bien por haberlo conseguido, no dejaba de parecerme que había jugado a algo diferente a los anteriores Megamanes, psicológicamente no podía convencerme de que ese era el sucesor de Megaman 6.
Los bosses estaban basados en animales, el Dr. Wily ya no era el villano de la historia (la cual se desarrollaba en el futuro, después de los primeros 6 Megaman), el protagonista era un Megaman adulto que estéticamente era diferente al Megaman chaparrito y regordete con el que compartí tantas horas de mi infancia, en fin; no era un mal juego pero definitivamente era para mí el peorcito de la saga, era preciosísimo visualmente y tenía una calidad de sonido con la que sus antecesores no podían competir, pero yo ya no lo sentía como un Megaman puro.
Megaman X fué un juego que no volvía jugar nunca, me hice de juegos de otras franquicias y esperaba que lo siguiente de Megaman fuera en el viejo estilo que tanto me gustaba.
Leyendo alguna revista sobre videojuegos me enteré que ya estaba a la venta un Megaman X2, y por lo escrito en ella parecía que mi deseo no se había cumplido. Megaman mantenía la línea X y eso no me emocionaba, decidí por primera vez pasar de un nuevo Megaman y no me sentía el traidor de la relación, me sentía la víctima.
Tiempo después, leyendo en otra revista (era 1996, no había internet para las masas) supe de la existencia de un Megaman X3 para Super Nintendo, el cual ignoré por completo nuevamente y apenas 2 páginas despúes hablaban de un Megaman 7 para el mismo sistema!
Recuerdo perfectamente haber leído muy emocionado ese artículo sentado en la cocina y haber golpeado la mesa del comedor de forma seca y sonora; mi hermana se asustó.
Ese "7" era lo que mis ojos querían ver justo después de la palabra "Megaman", imaginaba el regreso del Dr. Wily, Rush, Beat, Roll, Dr. Light y los bosses con el sufijo "man" al final de sus cortos nombres. Y por supuesto imaginaba un triunfal regreso del rechoncho Megaman, el verdadero Megaman.
Los cartuchos de Super Nintendo eran bastante costosos, el país acaba de pasar por un momento económico desastrozo y mi única opción de hacerme de Megaman 7 era recurriendo a los famosos cambios con tianguistas. Visité muchos mercados en varias ocasiones durante algunos meses en búsqueda de una copia del juego y nadie lo tenía, nadie, incluso algunos ignoraban la existencia de este. Recuedo que en alguna ocasión incluso llevaba esa revista conmigo para mostrarles que sí existía y que no mentía, todo en vano.
Megaman 7 tuvo una PÉSIMA distribución en este país, con un tiraje muy pequeño, yo nunca lo vi a la venta ni siquiera en centros comerciales.
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| Algo así me imaginaba la distribución de Megaman 7 en México |
Mi relación con Megaman pasaba por un mal momento, Megaman X no me gustó del todo, dejé pasar voluntariamente X2 y X3, y el título que esperaba parecía no existir en esta ciudad. En un acto de lucidez me di cuenta que lo mejor era abandonar esa idea de ir tras cada Megaman como en los (no tan) viejos tiempos. Disfruté de grandiosos juegos en mi Super Nintendo y en pleno 1997 jubilé ese sistema y me moví hacia el nuevo fenómeno de entretenimiento electrónico: Playstation.
Con ayuda económica de mi papá (el "nunca jamás vuelvo a pedir algo" tenía una caducidad después de todo) compré un Play Station. Y con la misma mentalidad de dejar atrás todo lo que tuviera que ver con Megaman me dispuse a comprar juegos piratas baratísimos de todo tipo de géneros.
No pasó mucho tiempo antes de que me topara con un disco Verbatim que no tenía portada pero sí un "Megaman 8" escrito con marcador permanente, muy feo pero que hizo latir mi corazoncito más rápido en ese momento y que aceleró mi respiración.
Pagué, me fuí derechito a casa y pasé toda la tarde disfrutando del reencuentro con lo que era un viejo amor. Gráficamente hermoso, lleno de detalles por todos lados, con una gran variedad de "cositas" (sprites) en toda la pantalla, una banda sonora no tan épica pero sí bastante buena, altamente colorido, con animaciones muy buenas para su época, y lo mejor de todo: el feeling intacto que compartía con las viejas glorias del Family (NES en América).
Adoré todo Megaman 8, desde su intro animada hasta el final showdown contra el legendario Dr. Wily. Megaman regresaba por la puerta grande a mi vida y llegaba justo en el momento en que yo creía que ya nunca podría emocionarme con otra aventura del robot azul.
sábado, 21 de abril de 2012
Megaman y yo (parte 2)
Durante mucho tiempo Megaman se había convertido en un reto personal a vencer, cada nueva entrega de esta saga de CAPCOM me había exigido mucho como jugador y mi única batalla perdida había sido el primer Megaman que se negaba a ser conquistado, y que tal hecho me hacía sentir como una especie de campeón sin corona, el niño que dominaba Megaman pero que no podía con Megaman.
Megaman 5 llegó a mi casa sin mayor complicación, simplemente había pasado un año y era el momento de ir por mi nuevo cartucho y fingir que el último nivel de Megaman 1 nunca existió, que al derrotar a los 6 bosses iniciales el juego me mostró un insípido "the end" y que me mantenía invicto con un marcador de 4-0. Yo no quería saber nada de Megaman 1, iba por el quinto y más reciente y no había lugar para la derrota.
Este capítulo rapidamente se convirtió en mi favorito, la diversidad de situaciones que planteaba el título me sorprendía de buena manera y poco a poco empezé a agarrarle mucho cariño.
Megaman en una moto acuática? lo tenía.
Cambio en la gravedad que te invertían los controles? lo tenía.
Música rockerona badass? lo tenía.
Personajes con carisma y personalidad definida? lo tenía.
Cada nuevo nivel que terminaba dibujaba una sonrisota en mi rostro, pero esta vez era una sonrisa diferente, esta vez era una sonrisa más de "ah, que chingón nivel!" y no tanto de "ah, ya estoy más cerca del final!", por primera vez estaba disfrutando del desarrollo de un juego, y eso, sin saberlo, me estaba convirtiendo en mejor videojugador.
Cerca del final del juego (todos los juegos de Megaman, cerca del final te obligan a enfrentar a todos los bosses del juego uno por uno) había algo que me entristecía, sabía que estaba por teminar algo que estaba disfrutando mucho. Una parte de mi quería ver el final ya y presumirse a sí mismo el haber superado de nuevo a Megaman, pero otra parte de mi, más sincera, quería llevarse la sorpresa de que aún faltaba por superar otros 8 niveles ocultos igual o más maravillosos que los que habían desfilado uno a uno frente a mis ojos en los últimos días.
Al final, nada de eso ocurrió, apareció el malévolo Dr. Wily (el villano en toda la saga canónica de Megaman), pausé el juego y me dije algo así como "bueno Wily (lo pronunciaba fonéticamente como se escribe), nuevamente nos encontramos, no quería que fuese tan pronto pero ni modo, es hora de masacrarte".
Seguido de esto, el Dr. Wily me pateó mi orgullosa cola una y otra vez.
Me estaba costando mucho trabajo salir victorioso y el fantasma de mi pasado parecía darme un duro masaje en mi espalda mientras lentamente, con cada intento fallido, parecía sentarse a mi lado dispuesto a abrazarme. Un nuevo Yellow Devil quería hacerse presente disfrazado del Dr. Wily detrás de esa Panasonic de 21 pulgadas y eso solo me desesperaba más y más.
Nota: busqué la manera más digerible de escribir el siguiente párrafo, si no lo entendieran, no se claven tanto.
Tuve que reiniciar el juego desde cero porque el pendejo de mí apuntó los passwords en la libreta de la escuela, la cual, a fin de curso (el fin de curso concordó con el momento que me aproximaba a los últimos nieveles del juego) terminé desechando. Solo contaba con el último password del juego, el cual lo había anotado en la caja de la consola y necesitaba varios E-tanks que estaban regados en los primeros stages y que me los gasté en situaciones no tan complicadas si quería vencer a Wily.
Reinicié el juego, me volví a maravillar con el diseño y regresé a encontrarme con el villanazo Doctor. Después de una madriza más pareja terminé viendo los créditos muy muy muy satisfecho. Algo en mi había cambiado y sabía que se lo debía totalmente a Megaman 5.
Megaman 6 llegó tarde a mi vida, hubo muchos factores que influyeron para que esto sucediera y por primera vez no transcurrió uno si no tres años para encontrarnos de nuevo: en esos años fuí castigado repetidas ocasiones sin televisión ni videojuegos, todo mi dinero era destinado a comprar figuras de Saint Seiya y Hot wheels, me entró un deseo enfermizo de ser el primero en mi clase en todo, Megaman 5 aún me tenía embobado (Megaman 1 era propiedad de mi hermano mayor, un día el cartucho simplemente desapareció, no me di cuenta cuando ni porqué), había vecinos nuevos que me llevaron a conocer a mi mejor amigo de la infancia, etc.
No acudí a tiempo a mi cita con Megaman 6 y estaba muy ocupado para preocuparme por ello (increíble escuchar a un niño de 9 años a lo mucho referirse a si mismo como ocupado), sabía que ya llegaría nuestro momento de reencontrarnos y que sería un encuentro bastante cariñoso más que de odio, como ocurrió con los primeros títulos.
Por aquellas fechas mi hermano llevó prestado a casa un Super Nintendo con un flamante juego llamado Killer Instinct, la fiebre de los videojuegos tocaba a la puerta y tanto ellos como yo enloquecimos con esos alucinantes gráficos y sonido.
Poco a poco busqué maneras de "desocuparme" y pasarla bien con esa consola prestada, una manera, lo recuerdo bien, era parándome a jugar a las 5:00 am y sacrificar el sonido de la televisión y la sensibilidad en mis nalgas, nalgas que eran azotadas cada vez que mi madre se enteraba que su hijito estaba despierto a esas horas "secándose los ojos".
Cuando la consola regresó a su dueño fué un momento doloroso ya que a mis hermanos no les interesaba comprar otra consola y yo no me había portado muy bien por aquellas fechas como para atreverme a perdirles a mi s padres que me compraran una, y más doloroso fué cuando me enteré que para esa consola existía un juego llamado Megaman X, sufrí mucho.
Ávido de una nueva experiencia y resignado a la limitante técnica del viejo Family decidí ir al reencuentro con Megaman. Compré mi Megaman 6, llegué a casa, conecté la consola y me dispuse a jugar de nuevo con los viejos y feos juegos de la que ahora me parecía una vieja y fea consola.
Megaman 6 me dió una cachetada en el rostro, me escupió y me dijo "bitch, please". Antes de los primeros 5 minutos yo ya había recuperado el amor por los 8-bits, Megaman 6 lucía fantástico (a su manera), se jugaba de maravilla (no se puede dominar Killer Instinct en poco tiempo), estaba cargado de novedades, y lo más importante: me recordaba que teníamos un vínculo, por no llamarlo tradición, de dedicarle sin falta tiempo para cada una nuevo juego de la franquicia.
Más allá de la consola, más allá de los años transcurridos, más allá de lo bien que lucían otros juegos, Megaman y yo habíamos logrado un vínculo de fraternidad y sobre todo respeto, difícil de describir.
Disfruté mucho de Megaman 6 y sabía que la evolución natural de la franquicia me invitaba a adquirir un Super Nintendo, así que me dispuse a ahorrar y ahorrar para hacerme de uno.
Ahorraba y me gastaba el dinero, ahorraba y me gastaba el dinero, ahorraba y me gastaba el dinero.
Mi sueño de hacerme de un Super Nintendo me llevó a vender todas mis pertenencias de valor: mi Family ... y ya, mis pertenencias valiosas se limitaban a eso, no era bueno para ahorrar.
Mi padre estaba enojado conmigo por una travesura que le hice a mi hermana y no tenía cara para pedirle que me lo comprara. Triste y aburrido (vendí el Family antes de que pudiera conseguir el resto del dinero ¬¬) pasaba más tiempo en familia, y caso curioso, comenzé a acompañar a mi padre a cualquier lado que fuera, solo para no aburrirme.
Cierto día pasamos frente a un bazar y entramos a curiosear para perder el tiempo, él se sentía obligado a hacer parada en cualquier lugar que me llamara la atención para distraerme. Cual fué mi sorpresa al ver a la venta un Super Nintendo bien cuidado y bastante barato, aunque aún muy lejos de mi alcance económico.
Mi papá notó mi sorpresa, yo noté que él la había notado (no lo hice inicialmente para que lo notara), y con un muy muy muy humilde "no vuelvo nunca a pedir nada en la vida", corrección, con el más humilde "no vuelvo nunca a pedir nada en la vida" en el mundo, saqué mis billetes y monedas del bolsillo, las cuales las cargaba a todos lados, y se las mostré.
Él no dijo nada, ni sí, ni no, nada; solo tomó mi dinero (que no alcanzaba ni para cubrir la mitad del precio, y eso que nunca había visto un Super nintendo tan barato), se dirigió a la señora que atendía el bazar y completó el costo.
Lloré.
| Grande, Megaman 5. Grande. |
Este capítulo rapidamente se convirtió en mi favorito, la diversidad de situaciones que planteaba el título me sorprendía de buena manera y poco a poco empezé a agarrarle mucho cariño.
Megaman en una moto acuática? lo tenía.
Cambio en la gravedad que te invertían los controles? lo tenía.
Música rockerona badass? lo tenía.
Personajes con carisma y personalidad definida? lo tenía.
Cada nuevo nivel que terminaba dibujaba una sonrisota en mi rostro, pero esta vez era una sonrisa diferente, esta vez era una sonrisa más de "ah, que chingón nivel!" y no tanto de "ah, ya estoy más cerca del final!", por primera vez estaba disfrutando del desarrollo de un juego, y eso, sin saberlo, me estaba convirtiendo en mejor videojugador.
Cerca del final del juego (todos los juegos de Megaman, cerca del final te obligan a enfrentar a todos los bosses del juego uno por uno) había algo que me entristecía, sabía que estaba por teminar algo que estaba disfrutando mucho. Una parte de mi quería ver el final ya y presumirse a sí mismo el haber superado de nuevo a Megaman, pero otra parte de mi, más sincera, quería llevarse la sorpresa de que aún faltaba por superar otros 8 niveles ocultos igual o más maravillosos que los que habían desfilado uno a uno frente a mis ojos en los últimos días.
Al final, nada de eso ocurrió, apareció el malévolo Dr. Wily (el villano en toda la saga canónica de Megaman), pausé el juego y me dije algo así como "bueno Wily (lo pronunciaba fonéticamente como se escribe), nuevamente nos encontramos, no quería que fuese tan pronto pero ni modo, es hora de masacrarte".
Seguido de esto, el Dr. Wily me pateó mi orgullosa cola una y otra vez.
Me estaba costando mucho trabajo salir victorioso y el fantasma de mi pasado parecía darme un duro masaje en mi espalda mientras lentamente, con cada intento fallido, parecía sentarse a mi lado dispuesto a abrazarme. Un nuevo Yellow Devil quería hacerse presente disfrazado del Dr. Wily detrás de esa Panasonic de 21 pulgadas y eso solo me desesperaba más y más.
Nota: busqué la manera más digerible de escribir el siguiente párrafo, si no lo entendieran, no se claven tanto.
Tuve que reiniciar el juego desde cero porque el pendejo de mí apuntó los passwords en la libreta de la escuela, la cual, a fin de curso (el fin de curso concordó con el momento que me aproximaba a los últimos nieveles del juego) terminé desechando. Solo contaba con el último password del juego, el cual lo había anotado en la caja de la consola y necesitaba varios E-tanks que estaban regados en los primeros stages y que me los gasté en situaciones no tan complicadas si quería vencer a Wily.
Reinicié el juego, me volví a maravillar con el diseño y regresé a encontrarme con el villanazo Doctor. Después de una madriza más pareja terminé viendo los créditos muy muy muy satisfecho. Algo en mi había cambiado y sabía que se lo debía totalmente a Megaman 5.
| Así era el cartucho de Rockman 6 de Family, solo que sin logo de CAPCOM ni letras en japoonés, solo el título. |
Megaman 6 llegó tarde a mi vida, hubo muchos factores que influyeron para que esto sucediera y por primera vez no transcurrió uno si no tres años para encontrarnos de nuevo: en esos años fuí castigado repetidas ocasiones sin televisión ni videojuegos, todo mi dinero era destinado a comprar figuras de Saint Seiya y Hot wheels, me entró un deseo enfermizo de ser el primero en mi clase en todo, Megaman 5 aún me tenía embobado (Megaman 1 era propiedad de mi hermano mayor, un día el cartucho simplemente desapareció, no me di cuenta cuando ni porqué), había vecinos nuevos que me llevaron a conocer a mi mejor amigo de la infancia, etc.
No acudí a tiempo a mi cita con Megaman 6 y estaba muy ocupado para preocuparme por ello (increíble escuchar a un niño de 9 años a lo mucho referirse a si mismo como ocupado), sabía que ya llegaría nuestro momento de reencontrarnos y que sería un encuentro bastante cariñoso más que de odio, como ocurrió con los primeros títulos.
Por aquellas fechas mi hermano llevó prestado a casa un Super Nintendo con un flamante juego llamado Killer Instinct, la fiebre de los videojuegos tocaba a la puerta y tanto ellos como yo enloquecimos con esos alucinantes gráficos y sonido.
Poco a poco busqué maneras de "desocuparme" y pasarla bien con esa consola prestada, una manera, lo recuerdo bien, era parándome a jugar a las 5:00 am y sacrificar el sonido de la televisión y la sensibilidad en mis nalgas, nalgas que eran azotadas cada vez que mi madre se enteraba que su hijito estaba despierto a esas horas "secándose los ojos".
Cuando la consola regresó a su dueño fué un momento doloroso ya que a mis hermanos no les interesaba comprar otra consola y yo no me había portado muy bien por aquellas fechas como para atreverme a perdirles a mi s padres que me compraran una, y más doloroso fué cuando me enteré que para esa consola existía un juego llamado Megaman X, sufrí mucho.
Ávido de una nueva experiencia y resignado a la limitante técnica del viejo Family decidí ir al reencuentro con Megaman. Compré mi Megaman 6, llegué a casa, conecté la consola y me dispuse a jugar de nuevo con los viejos y feos juegos de la que ahora me parecía una vieja y fea consola.
Megaman 6 me dió una cachetada en el rostro, me escupió y me dijo "bitch, please". Antes de los primeros 5 minutos yo ya había recuperado el amor por los 8-bits, Megaman 6 lucía fantástico (a su manera), se jugaba de maravilla (no se puede dominar Killer Instinct en poco tiempo), estaba cargado de novedades, y lo más importante: me recordaba que teníamos un vínculo, por no llamarlo tradición, de dedicarle sin falta tiempo para cada una nuevo juego de la franquicia.
Más allá de la consola, más allá de los años transcurridos, más allá de lo bien que lucían otros juegos, Megaman y yo habíamos logrado un vínculo de fraternidad y sobre todo respeto, difícil de describir.
Disfruté mucho de Megaman 6 y sabía que la evolución natural de la franquicia me invitaba a adquirir un Super Nintendo, así que me dispuse a ahorrar y ahorrar para hacerme de uno.
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| Go! |
Mi sueño de hacerme de un Super Nintendo me llevó a vender todas mis pertenencias de valor: mi Family ... y ya, mis pertenencias valiosas se limitaban a eso, no era bueno para ahorrar.
Mi padre estaba enojado conmigo por una travesura que le hice a mi hermana y no tenía cara para pedirle que me lo comprara. Triste y aburrido (vendí el Family antes de que pudiera conseguir el resto del dinero ¬¬) pasaba más tiempo en familia, y caso curioso, comenzé a acompañar a mi padre a cualquier lado que fuera, solo para no aburrirme.
Cierto día pasamos frente a un bazar y entramos a curiosear para perder el tiempo, él se sentía obligado a hacer parada en cualquier lugar que me llamara la atención para distraerme. Cual fué mi sorpresa al ver a la venta un Super Nintendo bien cuidado y bastante barato, aunque aún muy lejos de mi alcance económico.
Mi papá notó mi sorpresa, yo noté que él la había notado (no lo hice inicialmente para que lo notara), y con un muy muy muy humilde "no vuelvo nunca a pedir nada en la vida", corrección, con el más humilde "no vuelvo nunca a pedir nada en la vida" en el mundo, saqué mis billetes y monedas del bolsillo, las cuales las cargaba a todos lados, y se las mostré.
Él no dijo nada, ni sí, ni no, nada; solo tomó mi dinero (que no alcanzaba ni para cubrir la mitad del precio, y eso que nunca había visto un Super nintendo tan barato), se dirigió a la señora que atendía el bazar y completó el costo.
Lloré.
jueves, 19 de abril de 2012
Megaman y yo (parte 1)
Cuando era niño (4-6 años) y mi poder adquisitivo era mínimo, los videojuegos que jugaba se limitaban a los cartuchos que por aquel entonces mis hermanos mayores compraban/intercambiaban. Mi poder de decidir cual era el siguiente título que jugaría era nulo y cada vez que alguno de mis hermanos mayores anunciaban su ida a alguna tienda o tianguis a comprar un juego nuevo (a donde nunca me llevaban) me dejaba en un gigantesco cliffhanger de varias horas.
Esperaba impaciente su regreso con un nuevo y flamante título para comenzar a disfrutarlo viendo, y digo viendo porque el primero en probarlo era quien lo compraba, nunca el hermanito menor que se comía las uñas mirando por la ventana a la espera del sonido caracterísitco del portón de la casa de mis padres y celebrando a brincos el regreso del hermano ausente a su regreso.
Después de algunas horas en las que el hermano en turno disfrutaba de su nuevo juego, y en donde yo no paraba de aconsejarlo como manager preocupado por su futuro virtual, finalmente era mi turno para demostrar lo hábil que era en un título que era la primera vez que veía y del que regularmente no pasaba de la primera fase debido a una inexplicable racha de mala suerte.
En medio de frases como "no puedes", "mejor pon el juego al que ya le sabes", "a ver, para eso querías el control?" mi deseo de dominar el juego nuevo y demostrar que podía ser tan hábil como mis hermanos mayores me llevaba a jugar a escondidas de mis padres y practicar para impresionarlos en la siguiente sesión de juego (que regularmente era los sábados). Sí, mis padres regulaban de maneras muy estrictas mis horarios de juego.
Esta práctica constante, impulsada por la idea de asombrar a mis hermanos me llevó a superar juegos muy difíciles a una muy corta edad. En medio de estos nuevos retos que suponía cada nuevo cartucho, que al parecer ellos escogían de manera bastante random, llegó a casa un juego llamado Rockman (Rockman es el título original japonés del juego Megaman, Megaman es el nombre elegido para América)
Megaman (como lo llamaré de aquí en adelante) resultó ser un juego particularmente difícil, ni yo ni mis hermanos podíamos terminarlo, lo que provocó en ellos una rápida falta de interés y una obsesión en mí persona por lograr lo que los demás no habían conseguido, pero a pesar de esforzarme y esforzarme no pude lograrlo y terminé frustrado culpando a la endemoniada dificultad del último escenario. Megaman terminó arrumbado y mi atención ya era propiedad de nuevos juegos que mis compañeros de domicilio arrimaban "pa' distraerse".
Cierto día, en una de esas estadías en la ventana vigilando la llegada del hermano que se fué de compras para arrebatarle su mochila e inspeccionar el contenido, cual fué mi sorpresa al ver un cartucho de tono rojizo con con una etiqueta que decía "Rockman 2", debo decir que en mi rostro de niño se dibujó una cara de "reto aceptado" que parecía ser desafiada descaradamente por el rostro del protagonista en la portada.
Megaman 2 resultó ser más difícil que el primer Megaman, pero no con un escenario imposible como el último nivel del primer Megaman, así que fué cuestión de tiempo para que a base de prueba y error pudiera ver los créditos (en japonés ¬¬) del final, logro que a mis hermanos ya les valía madres pues ya andaban en plena edad de la punzada, lo que me permitía cada vez más jugar en Sábado, día que anteriormente ellos apenas y me dejaban contemplarlos y darles consejos.
Por aquellas fechas me tocó ver de reojo un Rockman 3 en un tianguis de la colonia, por lo que supliqué a mis hermanos que lo compraran (o cambiaran, ya que por aquellas épocas era común cambiar juegos con los tianguistas pagando una diferencia en efectivo), mi capacidad económica no daba para mucho más que golosinas y el precio de un cartucho nuevo, mejor dicho reciente, se salía de mi presupuesto, por lo que mi única oportunidad de medirme con un nuevo Megaman era a travez de los berrinches y lloriqueos contínuos a mis jóvenes hermanos que preferían "invertir" esa suma de dinero en putos acondicionadores y casettes de moda.
Después de mucho insitir, mi hermano mayor terminó trayendo a casa Megaman 3, fué la primera vez que sabía con seguridad el contenido de su mochila a su regreso a casa y fué la primera vez que tenía el privilegió de ser el primero en probar un juego (pagado por ellos) antes que mis hermanos. La dificultad se mantenía pero las habilidades de Megaman se habían incrementado y yo ya no tenía 4 años, por lo que terminarlo fue cuestión de una cuantas sesiones, plus, fué el primer cartucho que me vi en la necesidad de rejugarlo después de terminarlo, pues por primera vez reconocí la calidad musical de un videojuego. Fueron "las tonaditas" las responsables de volver a jugar un juego que ya había terminado. Recuerdo haber finalizado Megaman 3 al menos unas 3 veces, el jefe final era la onda y estaba listo mental y económicamente para el próximo Megaman 4.
Cuando recién había salido a la venta Megaman 3 y yo ya lo había terminado, recibí un incremento en mi mesada que me permitió ahorrar durante algunas semanas para cambiar el dominado Rockman 3 por el Rockman 4, gran sorpresa me llevé al ir al tianguis con el dinero en mi puño y mi cartucho azul en el otro y que el vendedor me dijera que no existía un Megaman 4.
"Ah chingao'!"
Esa fué mi expresión al enterarme que mi Megaman 3 era el último de la serie y que mis deseos de jugar un Megaman 4 se desvanecían en un mar de incomprensión.
Apantallado por una gran cantidad de cartucho multicolor decidí cambiar mi juego por otro que no recuerdo cual era pero que resultó ser aburridísimo. Decepcionado y sin dinero, decidí desempolvar el viejo Megaman 1 que nunca terminé y que era una espina que me tenía intranquilo, así que me puse a jugar confiado en que los años transcurridos se encargarían de darme la victoria y oh desilusión: Megaman 1 era tan perro como hace 2 años.
El personaje llamado Yellow Devil (hasta hoy me entero del nombre) aplastó una y otra vez mi ilusión, día tras día. Megaman 4 salió meses después a la venta y así fué como me enteré que Megaman se trataba de una serie anual. Ya arreglaría cuentas con Yellow Devil otro día.
Pasaron los meses y la insistencia de una copia de Megaman 4 era cada vez mayor con el tianguista, estoy seguro que ya me ubicaba como el mocoso latoso del Rockman 4, había ahorrado nuevamente mientras batallaba con Megaman 1 y quería desquitar mi frustración con su más reciente entrega.
Cuando finalmente adquirí ese cartucho azul, corrí a casa y me dispuse a disfrutar, arrimé la silla más acojinada, le subí el volumen al televisor y ... el cartucho no funcionó.
Lo removí, le soplé (método especializado en reparacion de cartuchos hasta entonces infalible) y lo puse de nuevo, no funcionó. Regresé encabronado con el vendedor y me regresó mi dinero. Megaman 4 se estaba haciendo el difícil y tuve que recurrir a otro tianguista, el cual lo daba más caro y terminé ahorrando otro para de semanas para completarlo.
Cuando finalmente pude hacerme de él y apareció la pantalla del título, toda mi frustración de los últimos 15 días de había ido, el juego resultó difícil como lo esperaba y aunque batallé bastante pude finalizarlo en un par de semanas, lo encontré menos divertido que los 3 anteriores aunque no por eso era malo.
Megaman había marcado mi niñez, el pleito se había vuelto personal.
Esperaba impaciente su regreso con un nuevo y flamante título para comenzar a disfrutarlo viendo, y digo viendo porque el primero en probarlo era quien lo compraba, nunca el hermanito menor que se comía las uñas mirando por la ventana a la espera del sonido caracterísitco del portón de la casa de mis padres y celebrando a brincos el regreso del hermano ausente a su regreso.
Después de algunas horas en las que el hermano en turno disfrutaba de su nuevo juego, y en donde yo no paraba de aconsejarlo como manager preocupado por su futuro virtual, finalmente era mi turno para demostrar lo hábil que era en un título que era la primera vez que veía y del que regularmente no pasaba de la primera fase debido a una inexplicable racha de mala suerte.
En medio de frases como "no puedes", "mejor pon el juego al que ya le sabes", "a ver, para eso querías el control?" mi deseo de dominar el juego nuevo y demostrar que podía ser tan hábil como mis hermanos mayores me llevaba a jugar a escondidas de mis padres y practicar para impresionarlos en la siguiente sesión de juego (que regularmente era los sábados). Sí, mis padres regulaban de maneras muy estrictas mis horarios de juego.
Esta práctica constante, impulsada por la idea de asombrar a mis hermanos me llevó a superar juegos muy difíciles a una muy corta edad. En medio de estos nuevos retos que suponía cada nuevo cartucho, que al parecer ellos escogían de manera bastante random, llegó a casa un juego llamado Rockman (Rockman es el título original japonés del juego Megaman, Megaman es el nombre elegido para América)
| Esta era la portada de Rockman, bastante buena en comparación de la americana. |
Megaman (como lo llamaré de aquí en adelante) resultó ser un juego particularmente difícil, ni yo ni mis hermanos podíamos terminarlo, lo que provocó en ellos una rápida falta de interés y una obsesión en mí persona por lograr lo que los demás no habían conseguido, pero a pesar de esforzarme y esforzarme no pude lograrlo y terminé frustrado culpando a la endemoniada dificultad del último escenario. Megaman terminó arrumbado y mi atención ya era propiedad de nuevos juegos que mis compañeros de domicilio arrimaban "pa' distraerse".
Cierto día, en una de esas estadías en la ventana vigilando la llegada del hermano que se fué de compras para arrebatarle su mochila e inspeccionar el contenido, cual fué mi sorpresa al ver un cartucho de tono rojizo con con una etiqueta que decía "Rockman 2", debo decir que en mi rostro de niño se dibujó una cara de "reto aceptado" que parecía ser desafiada descaradamente por el rostro del protagonista en la portada.
| Esa expresión retadora de "nos vemos de nuevo" |
Megaman 2 resultó ser más difícil que el primer Megaman, pero no con un escenario imposible como el último nivel del primer Megaman, así que fué cuestión de tiempo para que a base de prueba y error pudiera ver los créditos (en japonés ¬¬) del final, logro que a mis hermanos ya les valía madres pues ya andaban en plena edad de la punzada, lo que me permitía cada vez más jugar en Sábado, día que anteriormente ellos apenas y me dejaban contemplarlos y darles consejos.
Por aquellas fechas me tocó ver de reojo un Rockman 3 en un tianguis de la colonia, por lo que supliqué a mis hermanos que lo compraran (o cambiaran, ya que por aquellas épocas era común cambiar juegos con los tianguistas pagando una diferencia en efectivo), mi capacidad económica no daba para mucho más que golosinas y el precio de un cartucho nuevo, mejor dicho reciente, se salía de mi presupuesto, por lo que mi única oportunidad de medirme con un nuevo Megaman era a travez de los berrinches y lloriqueos contínuos a mis jóvenes hermanos que preferían "invertir" esa suma de dinero en putos acondicionadores y casettes de moda.
| Me encantaba el arte en las portadas japonesas |
Después de mucho insitir, mi hermano mayor terminó trayendo a casa Megaman 3, fué la primera vez que sabía con seguridad el contenido de su mochila a su regreso a casa y fué la primera vez que tenía el privilegió de ser el primero en probar un juego (pagado por ellos) antes que mis hermanos. La dificultad se mantenía pero las habilidades de Megaman se habían incrementado y yo ya no tenía 4 años, por lo que terminarlo fue cuestión de una cuantas sesiones, plus, fué el primer cartucho que me vi en la necesidad de rejugarlo después de terminarlo, pues por primera vez reconocí la calidad musical de un videojuego. Fueron "las tonaditas" las responsables de volver a jugar un juego que ya había terminado. Recuerdo haber finalizado Megaman 3 al menos unas 3 veces, el jefe final era la onda y estaba listo mental y económicamente para el próximo Megaman 4.
Cuando recién había salido a la venta Megaman 3 y yo ya lo había terminado, recibí un incremento en mi mesada que me permitió ahorrar durante algunas semanas para cambiar el dominado Rockman 3 por el Rockman 4, gran sorpresa me llevé al ir al tianguis con el dinero en mi puño y mi cartucho azul en el otro y que el vendedor me dijera que no existía un Megaman 4.
"Ah chingao'!"
Esa fué mi expresión al enterarme que mi Megaman 3 era el último de la serie y que mis deseos de jugar un Megaman 4 se desvanecían en un mar de incomprensión.
Apantallado por una gran cantidad de cartucho multicolor decidí cambiar mi juego por otro que no recuerdo cual era pero que resultó ser aburridísimo. Decepcionado y sin dinero, decidí desempolvar el viejo Megaman 1 que nunca terminé y que era una espina que me tenía intranquilo, así que me puse a jugar confiado en que los años transcurridos se encargarían de darme la victoria y oh desilusión: Megaman 1 era tan perro como hace 2 años.
El personaje llamado Yellow Devil (hasta hoy me entero del nombre) aplastó una y otra vez mi ilusión, día tras día. Megaman 4 salió meses después a la venta y así fué como me enteré que Megaman se trataba de una serie anual. Ya arreglaría cuentas con Yellow Devil otro día.
| Para cuando salió a la venta, ya era un veterano de la serie. |
Pasaron los meses y la insistencia de una copia de Megaman 4 era cada vez mayor con el tianguista, estoy seguro que ya me ubicaba como el mocoso latoso del Rockman 4, había ahorrado nuevamente mientras batallaba con Megaman 1 y quería desquitar mi frustración con su más reciente entrega.
Cuando finalmente adquirí ese cartucho azul, corrí a casa y me dispuse a disfrutar, arrimé la silla más acojinada, le subí el volumen al televisor y ... el cartucho no funcionó.
Lo removí, le soplé (método especializado en reparacion de cartuchos hasta entonces infalible) y lo puse de nuevo, no funcionó. Regresé encabronado con el vendedor y me regresó mi dinero. Megaman 4 se estaba haciendo el difícil y tuve que recurrir a otro tianguista, el cual lo daba más caro y terminé ahorrando otro para de semanas para completarlo.
Cuando finalmente pude hacerme de él y apareció la pantalla del título, toda mi frustración de los últimos 15 días de había ido, el juego resultó difícil como lo esperaba y aunque batallé bastante pude finalizarlo en un par de semanas, lo encontré menos divertido que los 3 anteriores aunque no por eso era malo.
Megaman había marcado mi niñez, el pleito se había vuelto personal.
sábado, 7 de abril de 2012
Sobre descargas
No recuerdo cuando fué la primera vez que comenzé a compartir en este blog los links de la música, libros y otras chucherías que subía a servidores especializados. No recuerdo cuando (me da hueva rastrearlo) pero recuerdo bien que entre las varias opciones que tenía disponible siempre tuvo preferencia Megaupload.
La elección siempre fué Megaupload pues nunca me gustó que Rapidshare me hiciera esperar varios segundos antes de poder descargar contenido y eso me enfadaba (cosa que ha cambiado), Mediafire no me hacía esperar e incluso me dejaba descargar varios archivos a la vez, el problema era que la velocidad de transferencia no era la mejor (recuerdo que Megaupload y Rapidshare me dejaba descargar a unos 200 KB/segundo mientras que Mediafire siempre andaba entre los 120-150), había otros servidores menos populares como Hotfile o Badongo pero para mi mala suerte siempre los links duraban apenas unos cuantos días vivos, a pesar de que las velocidades de transferencia eran similares a las de Megaupload o Rapidshare, una lástima.
Y a que viene esto?
Bueno amiguito, como seguramente ya sabrás, el FBI ha cerrado los servidores de Megaupload acusando al sitio de promover la piratería (me impresiona lo rápido que FBI actuó en contra del sitio) y que en consecuencia provocó que toda la información que compartía se perdiera, bueno en realidad creo que no toda ya que algunas ocasiones tenía la precaución de dobletear y poner mirrors. Así que proximamente me dedicaré un tiempo a resubir los archivos en otros servidores (optaré por Mediafire y si estoy de buenas a Rapidshare), y recuperaré la buena costumbre que tenía de postear algo mas allá de música y libros para alimentar mi ego y presumir que mi blog sobrevivió a su tercer año ... ah sí! y también para compartir mis escritos con la comunidad bloggera.
Así que a partir de este momento le daré mantenimeinto al blog (me gusta mas llamarlo "mantenimiento a links" que "resubir") y darle nueva vida. Nos estamos leyendo pronto.
martes, 24 de enero de 2012
Poets of the fall _ Signs of life ( dd Mediafire _ link activo )
Gracias al soundtrack de Alan Wake pude conocer la música de la banda finlandesa Poets of the fall.
Ya alguna vez los había escuchado mencionar en alguna conversación con conocedores pero nunca había tenido la oportunidad de escucharlos, y he de decir que su música (progresivo) suena muy bien, predominando ritmos ligeros con vocales armoniosas que me recuerdan el trabajo de Coldplay.
Debajo encontrarán el link de descarga de su disco Signs of life (2005), el cual subí a Mediafire para descarga directa libre de virus.
http://www.mediafire.com/?8rcp48f02k5h9pa
Y aquí un video por si aún no se convencen.
Ya alguna vez los había escuchado mencionar en alguna conversación con conocedores pero nunca había tenido la oportunidad de escucharlos, y he de decir que su música (progresivo) suena muy bien, predominando ritmos ligeros con vocales armoniosas que me recuerdan el trabajo de Coldplay.
Debajo encontrarán el link de descarga de su disco Signs of life (2005), el cual subí a Mediafire para descarga directa libre de virus.
http://www.mediafire.com/?8rcp48f02k5h9pa
Y aquí un video por si aún no se convencen.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Sobre la felicidad
Me encanta quien soy en este momento.
Me encanta esa dualidad en la que puedo pasar, de tratar el asunto mas serio del mundo a la informalidad total del cotorreo.
Me encanta la manera en como me gano la confianza de las personas a base de herramientas como la discreción, la iniciativa y compartiendo pequeñas dosis de cultura.
Me encanta a mis 26 años tener un carácter desenfadado, me encanta que la gente me diga que no me comporto deacuerdo a mi edad.
Me encanta no ser un sabelotodo y equivocarme de vez en cuando, después de todo, eso genera dudar de mí mismo, y todos sabemos que ese es el primer paso a la sabiduría.
Me encanta tener gustos simples como una buena siesta o una caminata nocturna, y no ambicionar fama o dinero.
Me encanta cuando me preguntan y callo en el momento en que tengo 3 o 4 respuestas acertadas.
Me encanta mantener mi cuerpo sano, excediéndolo de vez en cuando sin consecuencias negativas.
Me encanta que mis planes a futuro no estén tan claros, pues el camino de la aventura siempre es memorable, aún cuando el destino no es el que uno imaginaba.
Me encanta que la gente desconozca todos mis talentos y sus limitantes.
Me encanta ser tan analítico, y ver como los análisis suelen ser correctos al ver proceder a las personas.
Me encanta cuando dichos análisis son incorrectos y la gente me sorprende siendo diferente a lo que espero.
Me encanta mi familia, y saber que ellos también les encanto.
Me encanta vivir en una época en la que la información se puede compartir de manera instantánea sin importar la distancia.
Me encanta mi apotiliticidad, signo inequívoco de mi generación.
Me encanta la manera en como me relaciono con las personas, me encanta ser comunmente quien decide los límites de la relación.
Me encanta la manera en como recientemente distribuyo mi tiempo, me encanta la manera relajada y despreocupada en como cierro mis días.
Me encanta mi trabajo, me encanta lo que he aprendido de él en los últimos años.
Me encanta mi apariencia facial, expresiva o no a voluntad.
Me encanta mi cuerpo, sano, fuerte. Me encanta sus posturas.
Me encanta no tener todo bajo control. Me encanta toparme con nuevos retos todos los días.
Me encanta tener planes a futuro mas allá del promedio, y contemplar muchas variables y posibles descenlaces.
Me encanta la manera en como la diversidad cultural da soporte a mis preferencias consumistas.
Me encanta tener pocos amigos, me encanta saber que puedo contar con ellos, y ellos pueden contar conmigo.
Me encanta tener muchos conocidos, pues la vida no sería lo mismo sin ellos.
Me encanta mi lenguaje corporal, cada vez menos inconsiente.
Me encanta mi timbre de voz, nada fuera de lo común, pero altamente maleable.
Me encanta desechar recuerdos sin utilidad.
Me encanta verme atrapado, pues la adrenalina siempre ha sido buena consejera.
Me encanta la música que escucho, atemporal e inspiradora.
Me encanta mi dieta, ingiriendo de todo sin recriminaciones ni cargos de conciencia.
Me encanta mi ropa, cómoda y sin pretensiones.
Me encanta mi sentido de colaboración, siempre condicionado a la causa.
Me encanta mi imagen en el espejo, he aprendido a ver de manera diferente a mi reflejo.
Me encantan mis temores, todos ellos fundamentados.
Me encanta mi carácter, me encanta ser identificado como lo que muchas personas buscan aparentar.
Me encanta mi sentido de calma en los momentos difíciles.
Me encanta tratar con las personas, incluso aquellas que en apariencia no me aportan nada, pues hay que saber que el conocimiento se hizo para transmitirse, y yo también estoy comprometido con esa norma.
Me encanta mi sentido del humor, diferente al promedio.
Me encanta la manera en como trabaja mi mente, siempre activa, siempre hilando ideas.
Me encanta mi país, lleno de tradiciones que no generan mucho, pero difícil imaginarlo sin ellas.
Me encantan mis creencias. Me encanta procurar el bien sin que intervengan aspiraciones a ser premiado o miedos a ser castigado.
Me encanta mi ciudad, moderna sin caer en el caos.
Me encanta mi facilidad para el aprendizaje, factor clave en mi existencia.
Me encanta tratar con gente de todo tipo, pues hasta los más débiles poseen algo de sabiduría de la que yo carezco.
Me encanta ser la inspiración de al menos 2 personas, pues no es mejor maestro quien enseña sino quien inspira.
Me encanta tener un quote para cada ocasión, aunque no siempre recuerde de donde provienen.
Me encanta poder mirar a los ojos a cualquier persona, me encanta saber que no tengo nada que oculatar ni falta de autoconfianza para desviar la mirada.
Me encanta mi lenguaje, siempre en búsqueda de la palabra precisa.
Me encanta tener mi propio código ético, simple pero firme.
Me encanta la pasión por todo lo que hago, que termina por conseguir resultados mejores.
Me encanta mi afinidad por el auto-aprendizaje, que regularmente me lleva a la práctica.
Me encanta la idea de ser finito, pues me hace valora más cualquier momento.
Me encanta mi grado cultural, aún bajo pero ambicioso.
La intensión de este post es mostrar las razones de porque estoy listo para la muerte, destino que ayer temía y que ahora veo, no con resignación, sí como un elemento más en la vida. Podría haber continuado enumerando más razones por las que me encanta ser quien actualmente soy, pero creo que la idea es clara.
Esta lista me hace ver que soy una persona afortunada, sin embargo, describiendo las causas por las que me encanta mi vida, veo que no todo es cuestión de suerte, pues he trabajado (consiente e inconscientemente) duro para lograr ser quien soy (bueno o malo) en este momento.
El objetivo de muchas personas de honor es el que su nombre sobreviva a la muerte. A lo largo de la historia han existido infinidad de individuos que, conscientes de los límites de su existencia, buscan retar al padre tiempo haciendo lo posible por que su nombre fuese cantado por generaciones futuras describiendo sus grande hazañas.
Hasta hace unos días, esa era mi manera de pensar también, ya que en mi mente se visualizaba un futuro en donde una obra que llevara al límite mis cualidades me elevaría a la gloria de la inmortalidad.
Hoy me doy cuenta que lo que he logrado es tan importante como el futuro que tenía en mente (tal vez, incluso en una escala mayor), hoy me doy cuenta que vivo una existencia felíz, y eso es algo que pocas personas (seguramente incluyendo nombres legendarios) pudieron lograr.
A pesar de ello, seguiré esforzándome por dejar un legado que preserve mi nombre en el tiempo, pero incluso si no fuera posible, me iré con la tranquilidad de saber que conocí la felicidad, a consecuencia de vivir.
A partir de redactar este texto (26 de Diciembre 2011) le escupo en la cara al ancestral enemigo del hombre, le escupo en la cara a mi propia muerte.
Me encanta esa dualidad en la que puedo pasar, de tratar el asunto mas serio del mundo a la informalidad total del cotorreo.
Me encanta la manera en como me gano la confianza de las personas a base de herramientas como la discreción, la iniciativa y compartiendo pequeñas dosis de cultura.
Me encanta a mis 26 años tener un carácter desenfadado, me encanta que la gente me diga que no me comporto deacuerdo a mi edad.
Me encanta no ser un sabelotodo y equivocarme de vez en cuando, después de todo, eso genera dudar de mí mismo, y todos sabemos que ese es el primer paso a la sabiduría.
Me encanta tener gustos simples como una buena siesta o una caminata nocturna, y no ambicionar fama o dinero.
Me encanta cuando me preguntan y callo en el momento en que tengo 3 o 4 respuestas acertadas.
Me encanta mantener mi cuerpo sano, excediéndolo de vez en cuando sin consecuencias negativas.
Me encanta que mis planes a futuro no estén tan claros, pues el camino de la aventura siempre es memorable, aún cuando el destino no es el que uno imaginaba.
Me encanta que la gente desconozca todos mis talentos y sus limitantes.
Me encanta ser tan analítico, y ver como los análisis suelen ser correctos al ver proceder a las personas.
Me encanta cuando dichos análisis son incorrectos y la gente me sorprende siendo diferente a lo que espero.
Me encanta mi familia, y saber que ellos también les encanto.
Me encanta vivir en una época en la que la información se puede compartir de manera instantánea sin importar la distancia.
Me encanta mi apotiliticidad, signo inequívoco de mi generación.
Me encanta la manera en como me relaciono con las personas, me encanta ser comunmente quien decide los límites de la relación.
Me encanta la manera en como recientemente distribuyo mi tiempo, me encanta la manera relajada y despreocupada en como cierro mis días.
Me encanta mi trabajo, me encanta lo que he aprendido de él en los últimos años.
Me encanta mi apariencia facial, expresiva o no a voluntad.
Me encanta mi cuerpo, sano, fuerte. Me encanta sus posturas.
Me encanta no tener todo bajo control. Me encanta toparme con nuevos retos todos los días.
Me encanta tener planes a futuro mas allá del promedio, y contemplar muchas variables y posibles descenlaces.
Me encanta la manera en como la diversidad cultural da soporte a mis preferencias consumistas.
Me encanta tener pocos amigos, me encanta saber que puedo contar con ellos, y ellos pueden contar conmigo.
Me encanta tener muchos conocidos, pues la vida no sería lo mismo sin ellos.
Me encanta mi lenguaje corporal, cada vez menos inconsiente.
Me encanta mi timbre de voz, nada fuera de lo común, pero altamente maleable.
Me encanta desechar recuerdos sin utilidad.
Me encanta verme atrapado, pues la adrenalina siempre ha sido buena consejera.
Me encanta la música que escucho, atemporal e inspiradora.
Me encanta mi dieta, ingiriendo de todo sin recriminaciones ni cargos de conciencia.
Me encanta mi ropa, cómoda y sin pretensiones.
Me encanta mi sentido de colaboración, siempre condicionado a la causa.
Me encanta mi imagen en el espejo, he aprendido a ver de manera diferente a mi reflejo.
Me encantan mis temores, todos ellos fundamentados.
Me encanta mi carácter, me encanta ser identificado como lo que muchas personas buscan aparentar.
Me encanta mi sentido de calma en los momentos difíciles.
Me encanta tratar con las personas, incluso aquellas que en apariencia no me aportan nada, pues hay que saber que el conocimiento se hizo para transmitirse, y yo también estoy comprometido con esa norma.
Me encanta mi sentido del humor, diferente al promedio.
Me encanta la manera en como trabaja mi mente, siempre activa, siempre hilando ideas.
Me encanta mi país, lleno de tradiciones que no generan mucho, pero difícil imaginarlo sin ellas.
Me encantan mis creencias. Me encanta procurar el bien sin que intervengan aspiraciones a ser premiado o miedos a ser castigado.
Me encanta mi ciudad, moderna sin caer en el caos.
Me encanta mi facilidad para el aprendizaje, factor clave en mi existencia.
Me encanta tratar con gente de todo tipo, pues hasta los más débiles poseen algo de sabiduría de la que yo carezco.
Me encanta ser la inspiración de al menos 2 personas, pues no es mejor maestro quien enseña sino quien inspira.
Me encanta tener un quote para cada ocasión, aunque no siempre recuerde de donde provienen.
Me encanta poder mirar a los ojos a cualquier persona, me encanta saber que no tengo nada que oculatar ni falta de autoconfianza para desviar la mirada.
Me encanta mi lenguaje, siempre en búsqueda de la palabra precisa.
Me encanta tener mi propio código ético, simple pero firme.
Me encanta la pasión por todo lo que hago, que termina por conseguir resultados mejores.
Me encanta mi afinidad por el auto-aprendizaje, que regularmente me lleva a la práctica.
Me encanta la idea de ser finito, pues me hace valora más cualquier momento.
Me encanta mi grado cultural, aún bajo pero ambicioso.
La intensión de este post es mostrar las razones de porque estoy listo para la muerte, destino que ayer temía y que ahora veo, no con resignación, sí como un elemento más en la vida. Podría haber continuado enumerando más razones por las que me encanta ser quien actualmente soy, pero creo que la idea es clara.
Esta lista me hace ver que soy una persona afortunada, sin embargo, describiendo las causas por las que me encanta mi vida, veo que no todo es cuestión de suerte, pues he trabajado (consiente e inconscientemente) duro para lograr ser quien soy (bueno o malo) en este momento.
El objetivo de muchas personas de honor es el que su nombre sobreviva a la muerte. A lo largo de la historia han existido infinidad de individuos que, conscientes de los límites de su existencia, buscan retar al padre tiempo haciendo lo posible por que su nombre fuese cantado por generaciones futuras describiendo sus grande hazañas.
Hasta hace unos días, esa era mi manera de pensar también, ya que en mi mente se visualizaba un futuro en donde una obra que llevara al límite mis cualidades me elevaría a la gloria de la inmortalidad.
Hoy me doy cuenta que lo que he logrado es tan importante como el futuro que tenía en mente (tal vez, incluso en una escala mayor), hoy me doy cuenta que vivo una existencia felíz, y eso es algo que pocas personas (seguramente incluyendo nombres legendarios) pudieron lograr.
A pesar de ello, seguiré esforzándome por dejar un legado que preserve mi nombre en el tiempo, pero incluso si no fuera posible, me iré con la tranquilidad de saber que conocí la felicidad, a consecuencia de vivir.
A partir de redactar este texto (26 de Diciembre 2011) le escupo en la cara al ancestral enemigo del hombre, le escupo en la cara a mi propia muerte.
martes, 29 de noviembre de 2011
Viviendo deprisa
El día de
ayer me encontré con una pareja muy joven, ambos caminaban sin prisa por la
acera, como si tuvieran toda la tarde para llegar a la siguiente esquina, algo
contrastante con el apuro que minuto a minuto me inflinge mi reloj para no
regresar tarde al trabajo.
Él,
cargando con un par de maletas muy bromosas, no se si pesadas, pero sí bromosas.
Ambas de color pastel. Maletas tan grandes que fácilmente superan en volumen a
su reducido torso, el cual, parecía resignado a ser aplastado por el señor
bolsa rosada y su compañero bolsa cremita.
Su caminar
es un poco torpe, arrastrando ligeramente los pies y con lo que a la lejanía
parecía una huesuda joroba en su espalda, la cual era difícil medir debido
al andar cabizbajo del joven. Nada extraordinario en sus ropas, pantalones holgados y
deslavados, y una reducida playera que antes de volverse descolorida seguro era
negra.
Ella, de
altura un poco menor a la de él, con una postura recta, parece mirar al
horizonte. Su cuerpo, de volumen medio y finas caderas, camina lentamente, como
esperando a su compañero. Su cabello, rizado y recogido con un broche decorado,
de puntas rojizas y muy desgastadas.
Ella,
parece llevar algo cargando al frente, yo aún me encuentro a varios pasos de
alcanzarlos y no puedo apreciar que es, pero no me es difícil imaginarlo.
Suena mi
teléfono, anunciando con su peculiar timbre la llegada de un mensaje. Yo,
invadido por la prisa, dejo de contemplar a la pareja para responder con un
simple “OK, te marco”, no por no tener nada mejor que responder, sino por no
acostumbrar las respuestas largas mientras camino, y menos si voy tarde.
Guardando
el teléfono, y habiendo mantenido el paso, de pronto me encuentro a un par de
metros de alcanzar a los lentos jóvenes. Estando a una distancia más adecuada y
en un ángulo que me permita mas visibilidad, ante mí se muestran detalles que
no pude apreciar antes en la pareja.
Él, de
cabello largo y caído, desaliñado y de largas patillas, de aproximadamente 18 o
19 años y con la vista clavada al suelo, como pensativo, con los párpados
entreabiertos, como si hubiese sido despertado de un profundo sueño apenas unos
segundo antes.
Una de las
2 enormes maletas está tan saturada que no logra cerrar el compartimiento
principal, dentro de ella alcanzo a apreciar una lata de leche en polvo y lo
que parecen ser la patas de un caballo de juguete asomándose.
Ella, de
una edad similar a la de él, carga un silencioso bulto envuelto con incontables
sábanas y mantas, algo criminal tomando en cuenta la elevada temperatura de una
tarde tan soleada
Ella es la
única que escucha mi andar aproximarse y se apresura a situarse por delante de
su compañero para cederme el paso. Al tiempo que voltea ligeramente su rostro
yo agradezco, lo que genera en ella una sonrisa apenas visible y un “de nada”
que solo pude entender por conocer la situación que acababa de ocurrir, en
cualquier otro momento hubiese entendido “va” o “bah” o “dan”.
Su mirada
es triste, pero no de esa tristeza que es provocada por un mal momento, sino de
la que se crea en base a una vida de sufrimiento. Quien me esté leyendo podrá
creer que no es posible diferenciar con un simple vistazo entre ambos, pero
créanme, es posible.
Yo continúo
con mi camino alejándome de ellos y finalmente llegando a mi destino, la parada
del autobús, en donde no hay nadie esperando, hasta que después de un par de
minutos, ambos jóvenes, con su característico andar, llegan y se detienen en la
misma parada que yo. Ella toma asiento y él hace lo mismo colocando por un
momento las maletas en el suelo, un momento muy breve, pues el autobús se
acerca y obliga a ambos a ponerse en pié nuevamente para solicitar que el
transporte se detenga con una seña de mano.
Es hora
pico y el tráfico eleva aún mas el calor en la avenida, solo de ver ese mar de
mantas en los brazos de la mujer, provoca que yo desabroche uno más de los
botones de mi playera.
Ambos se
acercan a la puerta del autobús pero solo ella sube, él, inexpresivo se limita
a subir el primer escalón y con un gran esfuerzo entrega sus dos maletas a la
joven mujer, quien se sujeta a una barra en el respaldo de un asiento, le
entrega un puñado de monedas al chofer, mantiene a su criatura firme contra su
pecho y recibe el equipaje, todo en apenas unos 4 segundos o menos. No se
dirige a mi destino, no puedo ayudarla, el autobús emprende su marcha.
Al
instante, el encorvado joven da media vuelta y regresa, siempre tan lento, otra
vez a recorrer el camino que minutos antes había andado acompañado.
Continúa
cabizbajo, arrastrando ligeramente los pies y con las manos dentro de los
amplios bolsillos laterales de sus jeans deslavados.
Antes de
que alcance a perderlo de vista, llega mi transporte y me alejo a gran
velocidad de ese triste y casual punto de reunión.
Tras tomar
asiento, sin compañía a mi lado como siempre acostumbro, reflexiono los pros y
contras de la dura paternidad/maternidad de una inexperta e inmadura pareja de
novatos que motivados por un poco de cariño (ella) y un rostro bonito (él) se lanzan a una gran aventura de difíciles
caminos.
Yo? Yo solo
puedo desearles la mejor de las suertes.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Como alaborar una guacamaya estilo León Guanajuato en 10 sencillos pasos.
Esta entrada va dirigida a todos aquellos que me comentan que este blog carece de contenido útil y/o práctico, a todos ellos solo quiero decir una cosa: están en lo cierto.
Paso 1, tome un bolillo y saque el migajón de su interior:
Paso 2, llene el bolillo con chicharrón (duro) de cerdo.
Paso 3, tome la cuchara mas pequeña que tenga a la mano.
Paso 4, vacíe salsa mexicana sobre el chicharrón.
Paso 5, ponga limón al gusto.
Paso 6, agregue sal si lo desea.
Paso 7, tome el migajón que retiró del bolillo y concéntrelo en una sola pieza.
Paso 8, forme una figura humanoide con el migajón y nómbrela como el homónimo de su enemigo.
Paso 9, tome un puñado de alfileres.
Paso 10, Inserte una cantidad considerable de alfileres en el migajón.
Listo, su guacamaya estilo León Guanajuato está terminada.
Nota: tenga cuidado de no clavar los alfileres accidentalmente en su dedo mientras toma fotografías o disfruta su guacamaya.
Paso 1, tome un bolillo y saque el migajón de su interior:
Paso 2, llene el bolillo con chicharrón (duro) de cerdo.
Paso 3, tome la cuchara mas pequeña que tenga a la mano.
Paso 4, vacíe salsa mexicana sobre el chicharrón.
Paso 5, ponga limón al gusto.
Paso 6, agregue sal si lo desea.
Paso 7, tome el migajón que retiró del bolillo y concéntrelo en una sola pieza.
Paso 8, forme una figura humanoide con el migajón y nómbrela como el homónimo de su enemigo.
Paso 9, tome un puñado de alfileres.
Paso 10, Inserte una cantidad considerable de alfileres en el migajón.
Listo, su guacamaya estilo León Guanajuato está terminada.
Nota: tenga cuidado de no clavar los alfileres accidentalmente en su dedo mientras toma fotografías o disfruta su guacamaya.
sábado, 22 de octubre de 2011
Hazte con todos!
"Hazte con todos!" Que frase tan extraña, entre más la leo menos sentido le encuentro. Originalmente iba a titular esta entrada como "Tienes que atraparlos a todos!" pero no quería hacerle un comercial a un producto con el que no me identifico.
Desde que tengo uso de razón, el marketing me ha seducido a coleccionar todo lo referente a mi marca favorita, en muchos casos sin éxito y en otros pocos dejándome con un vació y un sentimiento de haber sido estafado tras haber logrado el objetivo o haber desistido en el intento. A continuación presento algunas de las mas representativas y/o mas curiosas colecciones que he intentado completar en el transcurso de mi consumista vida.
La primera colección que recuerdo haber deseado completar fue la de los autos hot-weels, no entiendo porqué surgió la idea de comprar todos, pues a final de cuentas yo sabía de antemano que ni con todas mis mesadas, ni con el apoyo (tras "portarme bien en la semana") de mis padres podría yo poseer a mis 6 años esa enorme vitrina llena con cientos y cientos de miniaturas que vendían en el supermercado que frecuentaba. Hasta el día de hoy es un gran enigma para mí saber de donde vino la idea de lograr tan consumista objetivo, pues hasta la fecha no soy, ni de cerca, aficionado a los autos (no tengo auto). Plus, los modelos a la venta variaban de establecimiento a establecimiento, cosa que, creo, fue lo que terminó matando la esperanza de llenar mi habitación con las llantas calientes.
% de colección: creo que a lo mucho junté 25 o 30 miniaturas, desconozco cuantas equivaldrían al 100% pero estoy seguro que no llegué ni al 1%
Después de la decepción que representaron los hot weels llegaron los famosos tazos de Sabritas (sí, yo era de esos que la mitad del día se la pasaban arrodillados y no precisamente orando). La primera generación de tazos de Sabritas se convirtió en un boom a niveles que nunca había visto antes, de la noche a la mañana todos los niños y niñas que conocía dejaron todos sus juegos para reunirse en grupos de 3 o 4 (regularmente) jugadores y azotar esos pedazos de plástico unos contra otros. La primera impresión que tuve recuerdo que fue del tipo "no le veo lo divertido", sin embargo, cuando los amiguitos se me acercaban para presumir o intentar intercambiar los diferentes modelos de tazos conmigo, no pasó demasiado tiempo antes de que me también cayera en las garras de tan semajante campaña.
Desde las primeras sesiones noté que la victoria en el juego no requería de demasiada pericia ni habilidad, mas bien de suerte. Recuerdo que había particularmente un compañerito de la escuela que, a pesar de ser conocido por su "baja capacidad de procesamiento" tenía una enorme cantidad de tazos ganados. Partiendo de este punto, decidí que mi objetivo no sería jugar mucho con esos plásticos, sino conseguir al menos una pieza de cada modelo, así que comenzé la odisea gastando todos mis ingresos en frituras.
Una vez confirmado que la compra de muchas frituras no sería el método mas rápido (ni el mas económico) para tenerlos todos, seguí la línea del resto de la escuinclada y me uní a los intercambios y apuestas. Cada juego que perdía por culpa de la impredecible suerte resultaba en un pequeño berrinche reprimido en mi persona, sin embargo seguía avante en mi intención por completar la colección, cosa que terminó ocurriendo ante el recurrente murmullo de mis amigos.No pasó mucho tiempo antes de que llegara la segunda generación de tazos (si mal no recuerdo pasaron solo como 5 días tras yo haber "completado" la colección), esto provocó que a los jugadores ya no les importara la vieja primera edición, y con ello, el hecho de que tuvieran un amiguito que había logrado lo que muchos creían imposible.
Era horrible, tenía sentimientos encontrados al saber que habría una expansión, pero al mismo tiempo sabía que el enorme esfuerzo hecho ya no me tenía en la cima. En ese momento seguramente me sentí igual que aquellos campesinos que se negaron a cambiar sus viejos pesos ahorrados tras la devaluación del 94 por desconfiar del proceso y terminaron atesorando papeles y metales sin valor monetario (que no conocí alguno, pero seguramente existieron).
% de colección: 100% parcial (archivement unlocked) Los tazos me dejaron una muy valiosa lección como coleccionista: no importa si ya completaste tu objetivo, nada le impide a la marca ampliar su catálogo de productos.
La siguiente (no)colección digna de mención vino a los 11 años, cuando un vecino, a quien le guardo un gran aprecio aún después de su fallecimiento, me regaló (previa insistencia sofocante) un viejo libro llamado "Tormenta Roja" del autor Tom Clancy. La novela narra el origen de la tercera guerra mundial en la que el espionaje y contraespionaje involucra a Alemanes, Rusos y, si mal no recuerdo, algunos países petroleros de medio oriente.
El inicio de la lectura me cautivó al grado que juré comprar todos los libros que habiese escrito, y que escribiera Clancy, juramento que se vendría abajo al llegar a esa aburrida segund mitad que nunca terminé de leer, que contenía tantas siglas y palabras que no alcanzaba a comprender y que énviaría el libro derechito al cesto de basura.
% de colección: 0% _ El libro lo conservé menos de una semana, y el nombre "Tom Clancy" me recordaría que hay productos que en ese momento de mi vida no estaba listo para consumir.
Como por ahí de los 15 años (2000 d.c.) mi sentido musical estaba mas desarrollado que el promedio y me decidí a coleccionar discografías completas de mis (entonces) bandas favoritas en formato CD. La compra en esta ocasión no fue apresurada y tampoco pensaba incluir ediciones extranjeras ni obsesionarme con primeras ediciones, lo que se convertiría tal vez en una de las colecciones mas light y de las que mas tiempo estuve recopilando, extendiéndose hasta algún momento del 2004 o 2005 en donde terminé por deshacerme de los estorbosos CDs que ya rebasaban los varios cientos y que solo en el caso de pocas agrupaciones (recuerdo la de U2, y la de The Cranberries) logré adquirir el total de material lanzado en el país. No pasaría mucho tiempo para que la evolución musical de mi oído me llevara a la conclusión de que no tenía caso adquirir albums que de antemano sabía que eran una mierda o solo un intento fallido con pobres resultados, como muchos grupos los tienen. Al final esos CDs terminaron siendo vendidos en favor del formato mp3 a un ex-amigo comerciante al que le perdí la pista y me quedó a deber una parte del efectivo. Triste pero cierto.
Actualización 1: 10 años después pude contactar de nuevo al ex-amigo, dice olvidar que me debe lana.
Actualización 2: mp3? de verdad? en qué estaba pensando?!?!
% de colección: difícil definirlo, lo que originalmente se planeó como la adquisición de discografías completas terminó convirtiéndose en la compra de CDs aislados y multigénero.
A partir de lo ocurrido con los CDs (sustitución de formato), los tazos (expansiones interminables), las novelas de TomClancy (contenido con altibajos), los hot weels (gasto interminable, pérdida de interés), y otra larga lista de casos que no mencioné; la idea de hazte con todos! desapareció de mi cabeza. Actualmente me siento tranquilo de poder hacer oídos sordos a los comentarios del tipo "tengo todos los/las___", "tengo mas ___ que tú" y saber que la acumulación obsesiva de posesiones no se compara con la tranquilidad de entender esa vieja frase que dice que no es mas rico el que mas tiene sino el que menos necesita.
Desde que tengo uso de razón, el marketing me ha seducido a coleccionar todo lo referente a mi marca favorita, en muchos casos sin éxito y en otros pocos dejándome con un vació y un sentimiento de haber sido estafado tras haber logrado el objetivo o haber desistido en el intento. A continuación presento algunas de las mas representativas y/o mas curiosas colecciones que he intentado completar en el transcurso de mi consumista vida.
La primera colección que recuerdo haber deseado completar fue la de los autos hot-weels, no entiendo porqué surgió la idea de comprar todos, pues a final de cuentas yo sabía de antemano que ni con todas mis mesadas, ni con el apoyo (tras "portarme bien en la semana") de mis padres podría yo poseer a mis 6 años esa enorme vitrina llena con cientos y cientos de miniaturas que vendían en el supermercado que frecuentaba. Hasta el día de hoy es un gran enigma para mí saber de donde vino la idea de lograr tan consumista objetivo, pues hasta la fecha no soy, ni de cerca, aficionado a los autos (no tengo auto). Plus, los modelos a la venta variaban de establecimiento a establecimiento, cosa que, creo, fue lo que terminó matando la esperanza de llenar mi habitación con las llantas calientes.
% de colección: creo que a lo mucho junté 25 o 30 miniaturas, desconozco cuantas equivaldrían al 100% pero estoy seguro que no llegué ni al 1%
Después de la decepción que representaron los hot weels llegaron los famosos tazos de Sabritas (sí, yo era de esos que la mitad del día se la pasaban arrodillados y no precisamente orando). La primera generación de tazos de Sabritas se convirtió en un boom a niveles que nunca había visto antes, de la noche a la mañana todos los niños y niñas que conocía dejaron todos sus juegos para reunirse en grupos de 3 o 4 (regularmente) jugadores y azotar esos pedazos de plástico unos contra otros. La primera impresión que tuve recuerdo que fue del tipo "no le veo lo divertido", sin embargo, cuando los amiguitos se me acercaban para presumir o intentar intercambiar los diferentes modelos de tazos conmigo, no pasó demasiado tiempo antes de que me también cayera en las garras de tan semajante campaña.
Desde las primeras sesiones noté que la victoria en el juego no requería de demasiada pericia ni habilidad, mas bien de suerte. Recuerdo que había particularmente un compañerito de la escuela que, a pesar de ser conocido por su "baja capacidad de procesamiento" tenía una enorme cantidad de tazos ganados. Partiendo de este punto, decidí que mi objetivo no sería jugar mucho con esos plásticos, sino conseguir al menos una pieza de cada modelo, así que comenzé la odisea gastando todos mis ingresos en frituras.
Una vez confirmado que la compra de muchas frituras no sería el método mas rápido (ni el mas económico) para tenerlos todos, seguí la línea del resto de la escuinclada y me uní a los intercambios y apuestas. Cada juego que perdía por culpa de la impredecible suerte resultaba en un pequeño berrinche reprimido en mi persona, sin embargo seguía avante en mi intención por completar la colección, cosa que terminó ocurriendo ante el recurrente murmullo de mis amigos.No pasó mucho tiempo antes de que llegara la segunda generación de tazos (si mal no recuerdo pasaron solo como 5 días tras yo haber "completado" la colección), esto provocó que a los jugadores ya no les importara la vieja primera edición, y con ello, el hecho de que tuvieran un amiguito que había logrado lo que muchos creían imposible.
Era horrible, tenía sentimientos encontrados al saber que habría una expansión, pero al mismo tiempo sabía que el enorme esfuerzo hecho ya no me tenía en la cima. En ese momento seguramente me sentí igual que aquellos campesinos que se negaron a cambiar sus viejos pesos ahorrados tras la devaluación del 94 por desconfiar del proceso y terminaron atesorando papeles y metales sin valor monetario (que no conocí alguno, pero seguramente existieron).
% de colección: 100% parcial (archivement unlocked) Los tazos me dejaron una muy valiosa lección como coleccionista: no importa si ya completaste tu objetivo, nada le impide a la marca ampliar su catálogo de productos.
La siguiente (no)colección digna de mención vino a los 11 años, cuando un vecino, a quien le guardo un gran aprecio aún después de su fallecimiento, me regaló (previa insistencia sofocante) un viejo libro llamado "Tormenta Roja" del autor Tom Clancy. La novela narra el origen de la tercera guerra mundial en la que el espionaje y contraespionaje involucra a Alemanes, Rusos y, si mal no recuerdo, algunos países petroleros de medio oriente.
El inicio de la lectura me cautivó al grado que juré comprar todos los libros que habiese escrito, y que escribiera Clancy, juramento que se vendría abajo al llegar a esa aburrida segund mitad que nunca terminé de leer, que contenía tantas siglas y palabras que no alcanzaba a comprender y que énviaría el libro derechito al cesto de basura.
% de colección: 0% _ El libro lo conservé menos de una semana, y el nombre "Tom Clancy" me recordaría que hay productos que en ese momento de mi vida no estaba listo para consumir.
Como por ahí de los 15 años (2000 d.c.) mi sentido musical estaba mas desarrollado que el promedio y me decidí a coleccionar discografías completas de mis (entonces) bandas favoritas en formato CD. La compra en esta ocasión no fue apresurada y tampoco pensaba incluir ediciones extranjeras ni obsesionarme con primeras ediciones, lo que se convertiría tal vez en una de las colecciones mas light y de las que mas tiempo estuve recopilando, extendiéndose hasta algún momento del 2004 o 2005 en donde terminé por deshacerme de los estorbosos CDs que ya rebasaban los varios cientos y que solo en el caso de pocas agrupaciones (recuerdo la de U2, y la de The Cranberries) logré adquirir el total de material lanzado en el país. No pasaría mucho tiempo para que la evolución musical de mi oído me llevara a la conclusión de que no tenía caso adquirir albums que de antemano sabía que eran una mierda o solo un intento fallido con pobres resultados, como muchos grupos los tienen. Al final esos CDs terminaron siendo vendidos en favor del formato mp3 a un ex-amigo comerciante al que le perdí la pista y me quedó a deber una parte del efectivo. Triste pero cierto.
Actualización 1: 10 años después pude contactar de nuevo al ex-amigo, dice olvidar que me debe lana.
Actualización 2: mp3? de verdad? en qué estaba pensando?!?!
% de colección: difícil definirlo, lo que originalmente se planeó como la adquisición de discografías completas terminó convirtiéndose en la compra de CDs aislados y multigénero.
A partir de lo ocurrido con los CDs (sustitución de formato), los tazos (expansiones interminables), las novelas de TomClancy (contenido con altibajos), los hot weels (gasto interminable, pérdida de interés), y otra larga lista de casos que no mencioné; la idea de hazte con todos! desapareció de mi cabeza. Actualmente me siento tranquilo de poder hacer oídos sordos a los comentarios del tipo "tengo todos los/las___", "tengo mas ___ que tú" y saber que la acumulación obsesiva de posesiones no se compara con la tranquilidad de entender esa vieja frase que dice que no es mas rico el que mas tiene sino el que menos necesita.
Mención honorífica a una gran colección de la que vale la pena hablar (y posiblemente la que mayor placer culpable me causó), que fue la del videojuego Viva Piñata, en donde en pleno 2007 proclamé a los cuatro vientos domesticar en mi jardín cada uno de los diferentes tipos de piñatas que aparecieran en el título, de las que por cierto ni siquiera supe cuantas eran en total y en donde terminé dedicando relativamente pocas horas de mi juventud antes de decirme a mí mismo "Miguel Ángel, estás coleccionando cartón virtual con aplicaciones en papel maché en forma de animalitos solo para presumir que rankeas alto en el ñoñómetro"?
% de colección: 50% aproximadamente _ es verdad que me enamoré de Viva Piñata, pero supe dejarlo antes de que me causara un daño permanente y/o dañara aún más mi reputación.

viernes, 9 de septiembre de 2011
Orgulloso miembro de la generación Milenia
Durante mucho tiempo viví en la ignorancia, así es, en la ingnorancia de pensar que yo pertenecía a la generación X.
No fue sino hasta hace un par de días que descubrí (gracias a Algarabía) que tras haber nacido entre 1982 y 2002 e identificarme con varios puntos descritos en este peculiar análisis de Eric Oswaldo Santiago Blanco, que pertenezco a la generación denominada Milenia (o Milenium como algunos la mencionan).
Con características muy diferentes a la Generación X, el perfil del joven Milenia que describe Eric Oswaldo es el de una persona (entre muchos otros rasgos) con gran afinidad a la tecnología, con diversas influencias culturales, con tendencia al liderazgo y a la originalidad, y ademas de poseer una gran cantidad de energía. Así mismo, del lado negativo, el perfil que describe incluye dificultades para socializar, apoliticidad, demasiada superficialidad y problemas de adicción.
En verdad vale dedicarle 5 minutos a leerlo, y si no perteneces a la generación Milenia sino a la X, entonces recomiendo que escuches el podcast de Pilar montes de Oca que habla sobre la generación XY.
No fue sino hasta hace un par de días que descubrí (gracias a Algarabía) que tras haber nacido entre 1982 y 2002 e identificarme con varios puntos descritos en este peculiar análisis de Eric Oswaldo Santiago Blanco, que pertenezco a la generación denominada Milenia (o Milenium como algunos la mencionan).
Con características muy diferentes a la Generación X, el perfil del joven Milenia que describe Eric Oswaldo es el de una persona (entre muchos otros rasgos) con gran afinidad a la tecnología, con diversas influencias culturales, con tendencia al liderazgo y a la originalidad, y ademas de poseer una gran cantidad de energía. Así mismo, del lado negativo, el perfil que describe incluye dificultades para socializar, apoliticidad, demasiada superficialidad y problemas de adicción.
En verdad vale dedicarle 5 minutos a leerlo, y si no perteneces a la generación Milenia sino a la X, entonces recomiendo que escuches el podcast de Pilar montes de Oca que habla sobre la generación XY.
domingo, 21 de agosto de 2011
La recomendación de este mes
Hay momentos en mi rutina en los que tengo largos ratos libres, los cuales los dedico a múltiples actividades y hobbies que hacen que erradique de mi vocabulario la frase "estoy aburrido y no tengo nada que hacer".
Sin embargo no todos los ratos libres son tan largos como quisiera, a veces vienen en presentaciones de 15, 20 y/o 25 minutos. Y esos cortos ratos libres son los he dedicado en el último mes a visitar cinemassacre.com
Este sitio es administrado por James Rolfe, popularmente conocido por interpretar al personaje Angry VideoGame Nerd (AVGN) en el popular sitio gametrailers.com, y en él hospeda una enorme cantidad de videos, reseñas, entrevistas y cortos originales que hacen de mis cortos ratos libres una delicia.
Ya he perdido la cuenta de cuanto tiempo he dedicado viendo sus reviews y asombrándome con la cantidad brutal de hardware y software de entretenimiento posee. El humor y el lenguaje característico de su personaje AVGN (por el que la mayoría de la gente lo conoce) se mantiene, lo cual garantiza que los cientos y cientos de videos en el sitio sean cualquier cosa menos aburridos.
Al momento de redactar esta entrada acabo de ver cinemassacre #200, y debo decir que lo encuentro sumamente nostálgico pues en su momento también batallé con la edición de video y se lo frustrante que es, aunque también me mueve a crear algo nuevo (tal vez pronto)
James Rolfe es definitivamente talentoso, tiene ingenio y a la vez reverencío su esfuerzo por crear cine divertido y con recursos limitados, algo totalmente inspirador para mí, me recuerda mucho a Kevin Smith.
Sin embargo no todos los ratos libres son tan largos como quisiera, a veces vienen en presentaciones de 15, 20 y/o 25 minutos. Y esos cortos ratos libres son los he dedicado en el último mes a visitar cinemassacre.com
Este sitio es administrado por James Rolfe, popularmente conocido por interpretar al personaje Angry VideoGame Nerd (AVGN) en el popular sitio gametrailers.com, y en él hospeda una enorme cantidad de videos, reseñas, entrevistas y cortos originales que hacen de mis cortos ratos libres una delicia.
Ya he perdido la cuenta de cuanto tiempo he dedicado viendo sus reviews y asombrándome con la cantidad brutal de hardware y software de entretenimiento posee. El humor y el lenguaje característico de su personaje AVGN (por el que la mayoría de la gente lo conoce) se mantiene, lo cual garantiza que los cientos y cientos de videos en el sitio sean cualquier cosa menos aburridos.
Al momento de redactar esta entrada acabo de ver cinemassacre #200, y debo decir que lo encuentro sumamente nostálgico pues en su momento también batallé con la edición de video y se lo frustrante que es, aunque también me mueve a crear algo nuevo (tal vez pronto)
James Rolfe es definitivamente talentoso, tiene ingenio y a la vez reverencío su esfuerzo por crear cine divertido y con recursos limitados, algo totalmente inspirador para mí, me recuerda mucho a Kevin Smith.
viernes, 22 de julio de 2011
Tattoo (primer retoque)
Siegfried, hijo de Edmundo, que a su vez es hijo de Odín, mató al dragón Fafner atravesando su cuerpo solo con la ayuda de su espada.
La sangre derramada del dragón bañó el cuerpo de Sigfried volviéndolo invulnerable e invencible, a excepción de un pequeño punto en su hombro derecho, en donde cayó una hoja de tilo antes de ser cubierto por la sangre.
Hace algunos días me hicieron el contorno de un tattoo que tenía en mente, y aunque en un principio había pensado dejarlo así como estaba, después decidí que le hacía falto algo de relleno y en una segunda sesión ha quedado así:
El resultado es de mi agrado y aún estoy pensando si hacer o no un último retoque agregando algunas escamas alrededor.
Algo curioso que no me esperaba es que la reacción de algunos conocidos, amigos y familia que me dijeron cosas como "no puedo cree que TÚ hayas hecho esto", "lo esperaba de otros, no de tí" o mi favorita "pinche loco". Como sea, mi tatuaje y sus 26 años in the making finalmente se hace realidad y no me importa si están deacuerdo o no.
Por cierto, que habrá sido de las chicas de T.A.T.U. ?
La sangre derramada del dragón bañó el cuerpo de Sigfried volviéndolo invulnerable e invencible, a excepción de un pequeño punto en su hombro derecho, en donde cayó una hoja de tilo antes de ser cubierto por la sangre.
Hace algunos días me hicieron el contorno de un tattoo que tenía en mente, y aunque en un principio había pensado dejarlo así como estaba, después decidí que le hacía falto algo de relleno y en una segunda sesión ha quedado así:
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| Fotografía en ángulo emo sobre mi espalda |
El resultado es de mi agrado y aún estoy pensando si hacer o no un último retoque agregando algunas escamas alrededor.
Algo curioso que no me esperaba es que la reacción de algunos conocidos, amigos y familia que me dijeron cosas como "no puedo cree que TÚ hayas hecho esto", "lo esperaba de otros, no de tí" o mi favorita "pinche loco". Como sea, mi tatuaje y sus 26 años in the making finalmente se hace realidad y no me importa si están deacuerdo o no.
Por cierto, que habrá sido de las chicas de T.A.T.U. ?
![]() |
| No me importa si siempre no son lesbianas, me quedo con esta imagen en mi retina. |
domingo, 15 de mayo de 2011
La Alargada Sombra del Amor ( PDF completo Megaupload Mediafire DD )
Hace unos meses subí el PDF completo de La Mecánica del Corazón, ahora les comparto también en PDF completo La Alargada Sombra del Amor, en Megaupload y con mirror en Mediafire.
Sinopsis:
Mathias, un joven treintañero, acaba de perder a su madre. El periodo de duelo se cierne sobre él. Mientras espera en el parking del hospital a su padre y su hermana, ocurre un hecho insólito: un gigante se le aparece y le anuncia: “Soy el gigante Jack, doctor en sombrología. Trato a las personas aquejadas de suelo administrándoles un trozo de mi sombra. Con la sombra se puede combatir el dolor y la muerte.”
Mathias tendrá que aprender a utilizar la sombra protectora. Para ello, Jack le recomienda lo siguiente:
“UTILIZA LA SOBRA. LEE, SUEÑA, DESCANSA, DIVIÉRTETE. NO CEDAS A LA DESESPERACIÓN. USA TUS SUEÑOS. Y SIS ESTÁN ROTOS, ¡PÉGALOS! UN SUEÑO ROTO BIEN PEGADO PUEDE VOLVERSE AÚN MÁS BELLO DE LO QUE ERA. AMA LAS COSAS. ¡ESTÁS VIVO! Y LUCHA SOLO: DE AHÍ SALDRÁ TU FUERZA INTERIOR.”
¿Será Mathias capaz de vencer el dolor de su pérdida? ¿Evitará asomarse al abismo? ¿Somos nosotros capaces de asumir la pérdida de un amor, un familiar o un amigo? Si no es así, el gigante Jack –un viejo conocido de los lectores- tiene la fórmula para todos.
http://www.megaupload.com/?d=7YRTF54P
http://www.mediafire.com/?d77u4p73ap05i37
Aquí el primer capítulo por si aún no se animan a bajarlo.
domingo, 1 de mayo de 2011
Si puedes leer esto eres una persona lista
La Universidad de Cambridge reporta que no importa en que orden se encuentren las letras dentro de una palabra que estés leyendo, siempre y cuando la primera y la última se encuentren en el lugar correcto.
Al parecer, esto se debe a que la mente humana no lee letra por letra sino por palabras completas. Inténtalo con la siguiente imagen.
Genial, no?
Al parecer, esto se debe a que la mente humana no lee letra por letra sino por palabras completas. Inténtalo con la siguiente imagen.
Genial, no?
miércoles, 20 de abril de 2011
Publicitaos jodideus
Adivina cual es, de las siguientes 2 opciones, la publicidad que usan en mi ciudad para promover la lectura y cual es la publicidad extranjera.
![]() | ||
| OPCIÓN A chida, chida |
| OPCIÓN B ah! mis ojos! |
No importa lo catastrófica que sea la publicidad utilizada, el objetivo es el mismo y yo lo apruebo con ambos pulgares arriba.
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