domingo, 27 de septiembre de 2009

De fantasmas




Todo mundo ha escuchado historias de fantasmas, muertos, aparecidos, espectros, ánimas, espíritus etc. Todos hemos escuhado (o vivido) historias al respcto, algunos mas que otros.
Una de los factores que me obligan a abrazar aún mas al agnosticismo apático es que a mi me ha tocado vivir un par de eventos relacionados con estas "cosas"

La primera ocurrió cuando tenía como 13 años y acostumbraba jugar hasta noche basketball en el patio de mi casa (ahh! que recuerdos), cierta noche mientras practicaba algunos tiros de 3 (mi especialidad) pasó frente a mí, como a 2 metros una sombra de una persona adulta sobre la pared.

Que era lo extraño? pues que en el patio no había nadie más que yo, y por el ángulo en que la lámpara iluminaba el sitio, era imposible que entre la pared en donde coloqué mi aro y yo pasara un individuo (aún mas raro si tomamos en cuenta que ese patio estaba cerado por 2 seguros), desde entonces dejé de practicar por las noches.

La segunda fue como a los 20 años, un amigo y yo avanzábamos en una camioneta por una carretera recta y solitaria a media noche, estábamos por alcanzar a un ciclista "raro" y 3 segundos antes de girar la cabeza para ver su rostro, mi cuerpo y el del conductor se paralizaron por completo en medio de un escalofrío que nos impidió voltear a verlo, recuperando la movilidad casi 10 segundos después.

Debido en parte a estas situaciones es que no me uno por completo a la idea de que nos convertimos en nada después de morir, parte de la apatía de mi agnosticismo recae en el hecho de que no creo saber mas al respecto de lo que actualmente se (y quisiera saber)

Platicando con una persona que dice ver esta clase de eventos con mucha regularidad (casi cada semana según él), llego a la conclusión de que no todos tenemos la sensibilidad para ver/oir/sentir esta clase de fenómenos, no dudo que se den, es solo que en mi caso no pongo mucha atención a manifestaciones menores (cosas que se caen, ruidos etc)

En conclusión: no se de ésto, no lo sabré (en este mundo) y no es que me importe mucho.
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