jueves, 19 de abril de 2012

Megaman y yo (parte 1)

Cuando era niño (4-6 años) y mi poder adquisitivo era mínimo, los videojuegos que jugaba se limitaban a los cartuchos que por aquel entonces mis hermanos mayores compraban/intercambiaban. Mi poder de decidir cual era el siguiente título que jugaría era nulo y cada vez que alguno de mis hermanos mayores anunciaban su ida a alguna tienda o tianguis a comprar un juego nuevo (a donde nunca me llevaban) me dejaba en un gigantesco cliffhanger de varias horas.
Esperaba impaciente su regreso con un nuevo y flamante título para comenzar a disfrutarlo viendo, y digo viendo porque el primero en probarlo era quien lo compraba, nunca el hermanito menor que se comía las uñas mirando por la ventana a la espera del sonido caracterísitco del portón de la casa de mis padres y celebrando a brincos el regreso del hermano ausente a su regreso.

Después de algunas horas en las que el hermano en turno disfrutaba de su nuevo juego, y en donde yo no paraba de aconsejarlo como manager preocupado por su futuro virtual, finalmente era mi turno para demostrar lo hábil que era en un título que era la primera vez que veía y del que regularmente no pasaba de la primera fase debido a una inexplicable racha de mala suerte.
En medio de frases como "no puedes", "mejor pon el juego al que ya le sabes", "a ver, para eso querías el control?" mi deseo de dominar el juego nuevo y demostrar que podía ser tan hábil como mis hermanos mayores me llevaba a jugar a escondidas de mis padres y practicar para impresionarlos en la siguiente sesión de juego (que regularmente era los sábados). Sí, mis padres regulaban de maneras muy estrictas mis horarios de juego.

Esta práctica constante, impulsada por la idea de asombrar a mis hermanos me llevó a superar juegos muy difíciles a una muy corta edad. En medio de estos nuevos retos que suponía cada nuevo cartucho, que al parecer ellos escogían de manera bastante random, llegó a casa un juego llamado Rockman (Rockman es el título original japonés del juego Megaman, Megaman es el nombre elegido para América)



Esta era la portada de Rockman, bastante buena en comparación de la americana.

Megaman (como lo llamaré de aquí en adelante) resultó ser un juego particularmente difícil, ni yo ni mis hermanos podíamos terminarlo, lo que provocó en ellos una rápida falta de interés y una obsesión en mí persona por lograr lo que los demás no habían conseguido, pero a pesar de esforzarme y esforzarme no pude lograrlo y terminé frustrado culpando a la endemoniada dificultad del último escenario. Megaman terminó arrumbado y mi atención ya era propiedad de nuevos juegos que mis compañeros de domicilio arrimaban "pa' distraerse".

Cierto día, en una de esas estadías en la ventana vigilando la llegada del hermano que se fué de compras para arrebatarle su mochila e inspeccionar el contenido, cual fué mi sorpresa al ver un cartucho de tono rojizo con con una etiqueta que decía "Rockman 2", debo decir que en mi rostro de niño se dibujó una cara de "reto aceptado" que parecía ser desafiada descaradamente por el rostro del protagonista en la portada.

Esa expresión retadora de "nos vemos de nuevo"

Megaman 2 resultó ser más difícil que el primer Megaman, pero no con un escenario imposible como el último nivel del primer Megaman, así que fué cuestión de tiempo para que a base de prueba y error pudiera ver los créditos (en japonés ¬¬) del final, logro que a mis hermanos ya les valía madres pues ya andaban en plena edad de la punzada, lo que me permitía cada vez más jugar en Sábado, día que anteriormente ellos apenas y me dejaban contemplarlos y darles consejos.

Por aquellas fechas me tocó ver de reojo un Rockman 3 en un tianguis de la colonia, por lo que supliqué a mis hermanos que lo compraran (o cambiaran, ya que por aquellas épocas era común cambiar juegos con los tianguistas pagando una diferencia en efectivo), mi capacidad económica no daba para mucho más que golosinas y el precio de un cartucho nuevo, mejor dicho reciente, se salía de mi presupuesto, por lo que mi única oportunidad de medirme con un nuevo Megaman era a travez de los berrinches y lloriqueos contínuos a mis jóvenes hermanos que preferían "invertir" esa suma de dinero en putos acondicionadores y casettes de moda.

Me encantaba el arte en las portadas japonesas

Después de mucho insitir, mi hermano mayor terminó trayendo a casa Megaman 3, fué la primera vez que sabía con seguridad el contenido de su mochila a su regreso a casa y fué la primera vez que tenía el privilegió de ser el primero en probar un juego (pagado por ellos) antes que mis hermanos. La dificultad se mantenía pero las habilidades de Megaman se habían incrementado y yo ya no tenía 4 años, por lo que terminarlo fue cuestión de una cuantas sesiones, plus, fué el primer cartucho que me vi en la necesidad de rejugarlo después de terminarlo, pues por primera vez reconocí la calidad musical de un videojuego. Fueron "las tonaditas" las responsables de volver a jugar un juego que ya había terminado. Recuerdo haber finalizado Megaman 3 al menos unas 3 veces, el jefe final era la onda y estaba listo mental y económicamente para el próximo Megaman 4.

Cuando recién había salido a la venta Megaman 3 y yo ya lo había terminado, recibí un incremento en mi mesada que me permitió ahorrar durante algunas semanas para cambiar el dominado Rockman 3 por el Rockman 4, gran sorpresa me llevé al ir al tianguis con el dinero en mi puño y mi cartucho azul en el otro y que el vendedor me dijera que no existía un Megaman 4.

"Ah chingao'!"

Esa fué mi expresión al enterarme que mi Megaman 3 era el último de la serie y que mis deseos de jugar un Megaman 4 se desvanecían en un mar de incomprensión.
Apantallado por una gran cantidad de cartucho multicolor decidí cambiar mi juego por otro que no recuerdo cual era pero que resultó ser aburridísimo. Decepcionado y sin dinero, decidí desempolvar el viejo Megaman 1 que nunca terminé y que era una espina que me tenía intranquilo, así que me puse a jugar confiado en que los años transcurridos se encargarían de darme la victoria y oh desilusión: Megaman 1 era tan perro como hace 2 años.
El personaje llamado Yellow Devil (hasta hoy me entero del nombre) aplastó una y otra vez mi ilusión, día tras día. Megaman 4 salió meses después a la venta y así fué como me enteré que Megaman se trataba de una serie anual. Ya arreglaría cuentas con Yellow Devil otro día.

Para cuando salió a la venta, ya era un veterano de la serie.

Pasaron los meses y la insistencia de una copia de Megaman 4 era cada vez mayor con el tianguista, estoy seguro que ya me ubicaba como el mocoso latoso del Rockman 4, había ahorrado nuevamente mientras batallaba con Megaman 1 y quería desquitar mi frustración con su más reciente entrega.
Cuando finalmente adquirí ese cartucho azul, corrí a casa y me dispuse a disfrutar, arrimé la silla más acojinada, le subí el volumen al televisor y ... el cartucho no funcionó.

Lo removí, le soplé (método especializado en reparacion de cartuchos hasta entonces infalible) y lo puse de nuevo, no funcionó. Regresé encabronado con el vendedor y me regresó mi dinero. Megaman 4 se estaba haciendo el difícil y tuve que recurrir a otro tianguista, el cual lo daba más caro y terminé ahorrando otro para de semanas para completarlo.
Cuando finalmente pude hacerme de él y apareció la pantalla del título, toda mi frustración de los últimos 15 días de había ido, el juego resultó difícil como lo esperaba y aunque batallé bastante pude finalizarlo en un par de semanas, lo encontré menos divertido que los 3 anteriores aunque no por eso era malo.

Megaman había marcado mi niñez, el pleito se había vuelto personal.
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