miércoles, 7 de noviembre de 2012

Prinnies dood!

Hubo una época hace algunos años en que tenía mucho tiempo libre, era una época muy bonita (a su manera) y de grandes satisfacciones, y durante este tiempo tuve la dicha de compartir un hobbie con un gran amigo. Este hobbie es lo que mi amigo consideraba "el siguiente paso evolutivo del ajedrez", su nombre era Disgaea.
Disgaea es un SRPG desarrollado por Nippon Ichi y presentado por Atlus, ferozmente divertido y muy adictivo, gran storyle y bla bla bla. No quiero hablar de Disgaea, ni de mi amigo, ni de la época en que dediqué algunos cientos de horas de mi tiempo riéndome a carcajadas, no, no quiero.

Quiero hablar de unos peronajes secundarios dentro de la trama, unos malhumorados y explosivos: los prinnies.



Y que es un prinny?
Los prinnies son unos seres de apariencia pingüinezca, chaparritos (no se fijen en el tamaño del prinnie del video anterior) que viven en el inframundo, son avariciosos y su función es el ser sirvientes de los demonios que allí habitan.
Lo interesante de ellos es que trabajan muy duro y son explotados hasta el cansancio a cambio de unas pocas monedas que los demonios les entregan practicamente cuando así les place; monedas que guardan en sus cangureras y que atesoran más que a cualquier cosa.

Y que es lo que hace tan avariciosos a los prinnies?
(SPOILER) los prinnies son contenedores de las almas de los humanos que vivieron en pecado, sus almas son arrojadas al inframundo en donde son depositadas en los cuerpos de los prinnies y allí tienen que trabajar muy duro por unas pocas monedas que los acerque cada vez más a la redención.

Redención?
Cada cierto tiempo (mucho), la luna que ilumina el inframundo se torna roja, cuando esto sucede los prinnies dejan cualquier cosa que estén haciendo para reunirse y practicar un ritual en el que aquellos afortunados que hayan soportado el maltrato e injusticias de los demonios y cuenten con las suficientes monedas podrán renacer fuera del inframundo.



Estos personajes son presentados desde el inicio como sirvientes, enojones, convenencieros y sobre todo adorables. Además de que tienen la cualidad de que al ser arrojados explotan al caer (?). Pero después de algunas decenas de horas en las que ríes de las situaciones hilarantes en las que son involucrados por sus amos (incluyendo al jugador), se revela el tranfondo de la avaricia de los prinnies.
Y es en este momento en el que el "gulp!" se escucha en nuestros cuellos, ya que aquellos "pingüinitos" solo buscan la redención lograda a travez de las situaciones humillantes y comprometedoras a las que son sometidos.

El pensar que solo unos pocos elegidos logran el perdón de sus faltas me cambió el mood y me hizo respetar a los prinnies que continuaban a mi cargo.
Saber que tras la marcha de algunos de sus compañeros, el resto tendría que seguir trabajando duro (20 horas al día según la trama) para recibir un insignificante pago en metales me provocaba tristeza y pena por esas pobres criaturas.
Nippon Ichi me la aplicó, me la aplicó en el buen sentido, Nippon Ichi me recordó porque me gustan los videojuegos, me recordó que hay historias que se cuentan y otras que se viven. Porque no es lo mismo narrar en un blog una triste historia de explotación a ser quien toma la desición de explotar.
Yo por mi parte dedico un espacio en este blog para exponer la situación de los prinnies y guardo la ilusión de que no tarde en aparecer de nuevo la salvadora luna roja.
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