sábado, 22 de octubre de 2011

Hazte con todos!

"Hazte con todos!" Que frase tan extraña, entre mas la leo menos sentido le encuentro. Originalmente iba a titular esta entrada como "Tienes que atraparlos a todos!" pero no quería hacerle un comercial al poseedor del copyright.
Desde que tengo uso de razón, el marketing me ha seducido a coleccionar todo lo referente a mi marca favorita, en muchos casos sin éxito y en otros pocos dejándome con un vació y un sentimiento de haber sido estafado tras haber logrado el objetivo o haber desistido en el intento. A continuación presento algunas de las mas representativas y/o mas curiosas colecciones que he intentado completar en el transcurso de mi consumista vida.

La primera colección que recuerdo haber deseado completar fue la de los autos hot-weels, no entiendo porqué surgió la idea de comprar todos, pues a final de cuentas yo sabía de antemano que ni con todas mis mesadas, ni con el apoyo (tras "portarme bien en la semana") de mis padres podría yo poseer a mis 6 años esa enorme vitrina llena con cientos y cientos de miniaturas que vendían en el supermercado que frecuentaba. Hasta el día de hoy es un gran enigma para mí saber de donde vino la idea de lograr tan consumista objetivo, pues hasta la fecha no soy, ni de cerca, aficionado a los autos (no tengo auto). Plus, los modelos a la venta variaban de establecimiento a establecimiento, cosa que, creo, fue lo que terminó matando la esperanza de llenar mi habitación con las llantas calientes.
% de colección: creo que a lo mucho junté 25 o 30 miniaturas, desconozco cuantas equivaldrían al 100% pero estoy seguro que no llegué ni al 1%

Después de la decepción que representaron los hot weels llegaron los famosos tazos de Sabritas (sí, yo era de esos que la mitad del día se la pasaban arrodillados y no precisamente orando). La primera generación de tazos de Sabritas se convirtió en un boom a niveles que nunca había visto antes, de la noche a la mañana todos los niños y niñas que conocía dejaron todos sus juegos para reunirse en grupos de 3 o 4 (regularmente) jugadores y azotar esos pedazos de plástico unos contra otros. La primera impresión que tuve recuerdo que fue del tipo "no le veo lo divertido", sin embargo, cuando los amiguitos se me acercaban para presumir o intentar intercambiar los diferentes modelos de tazos conmigo, no pasó demasiado tiempo antes de que me también cayera en las garras de tan semajante campaña.
Desde las primeras sesiones noté que la victoria en el juego no requería de demasiada pericia ni habilidad, mas bien de suerte. Recuerdo que había particularmente un compañerito de la escuela que, a pesar de ser conocido por su, vamos a llamarla, baja capacidad de procesamiento, tenía una enorme cantidad de tazos ganados.Partiendo de este punto, decidí que mi objetivo no sería jugar mucho con esos plásticos, sino conseguir al menos una pieza de cada modelo, así que comenzé la odisea gastando todos mis ingresos en frituras.
Una vez confirmado que la compra de muchas frituras no sería el método mas rápido (ni el mas económico) para tenerlos todos, seguí la línea del resto de la escuinclada y me uní a los intercambios y apuestas. Cada juego que perdía por culpa de la impredecible suerte resultaba en un pequeño berrinche reprimido en mi persona, sin embargo seguía avante en mi intención por completar la colección, cosa que terminó ocurriendo ante el recurrente murmullo de mis amigos.No pasó mucho tiempo antes de que llegara la segunda generación de tazos (si mal no recuerdo pasaron solo como 5 días tras yo haber "completado" la colección), esto provocó que a los jugadores ya no les importara la vieja primera edición, y con ello, el hecho de que tuvieran un amiguito que había logrado lo que muchos creían imposible. Era horrible, tenía sentimientos encontrados al saber que habría una expansión, pero al mismo tiempo sabía que el enorme esfuerzo hecho ya no me tenía en la cima. En ese momento seguramente me sentí igual que aquellos campesinos que se negaron a cambiar sus viejos pesos ahorrados tras la devaluación del 94 por desconfiar del proceso y terminaron atesorando papeles y metales sin valor monetario (que no conocí alguno, pero seguramente existieron).
% de colección: 100% parcial (archivement unlocked) Los tazos me dejaron una muy valiosa lección como coleccionista: no importa si ya completaste tu objetivo, nada le impide a la marca ampliar su catálago de productos.

La siguiente (no)colección digna de mención vino a los 11 años, cuando un vecino, a quien le guardo un gran aprecio aún después de su fallecimiento, me regaló (previa insistencia sofocante) un viejo libro llamado "Tormenta Roja" del autor Tom Clancy. La novela narra el origen de la tercera guerra mundial en la que el espionaje y contraespionaje involucra a Alemanes, Rusos y, si mal no recuerdo, algunos países petroleros de medio oriente.
El inicio de la lectura me cautivó al grado que juré comprar todos los libros que habiese escrito, y que escribiera Clancy, juramento que se vendría abajo al llegar a esa aburrida segund mitad que nunca terminé de leer, que contenía tantas siglas y palabras que no alcanzaba a comprender y que énviaría el libro derechito al cesto de basura.
% de colección: 0% _ El libro lo conservé menos de una semana, y el nombre "Tom Clancy" me recordaría que hay productos que en ese momento de mi vida no estaba listo para consumir.

Como por ahí de los 15 años (2000 d.c.) mi sentido musical estaba mas desarrollado que el promedio y me decidí a coleccionar discografías completas de mis (entonces) bandas favoritas en formato CD. La compra en esta ocasión no fue apresurada y tampoco pensaba incluir ediciones extranjeras ni obsesionarme con primeras ediciones, lo que se convertiría tal vez en una de las colecciones mas light y de las que mas tiempo estuve recopilando, extendiéndose hasta algún momento del 2004 o 2005 en donde terminé por deshacerme de los estorbosos CDs que ya rebasaban los varios cientos y que solo en el caso de pocas agrupaciones (recuerdo la de U2,  y la de The Cranberries) logré adquirir el total de material lanzado en el país. No pasaría mucho tiempo para que la evolución musical de mi oído me llevara a la conclusión de que no tenía caso adquirir albums que de antemano sabía que eran una mierda o solo un intento fallido con pobres resultados, como muchos grupos los tienen. Al final esos CDs terminaron siendo vendidos en favor del formato mp3 a un ex-amigo comerciante al que le perdí la pista y me quedó a deber una parte del efectivo. Triste pero cierto.
% de colección: difícil definirlo, lo que originalmente se planeó como la adquisición de discografías completas terminó convirtiéndose en la compra de CDs aislados y multigénero.

A partir de lo ocurrido con los CDs (sustitución de formato), los tazos (expansiones interminables), las novelas de TomClancy (contenido con altibajos), los hot weels (gasto interminable, pérdida de interés), y otra larga lista de casos que no mencioné; la idea de hazte con todos! desapareció de mi cabeza. Actualmente me siento tranquilo de poder hacer oídos sordos a los comentarios del tipo "tengo todos los/las___", "tengo mas ___ que tú" y saber que la acumulación obsesiva de posesiones no se compara con la tranquilidad de entender esa vieja frase que dice que no es mas rico el que mas tiene sino el que menos necesita.

Mención honorífica a una gran colección de la que vale la pena hablar (y posiblemente la que mayor placer culpable me causó), que fue la del videojuego Viva Piñata, en donde en pleno 2007 proclamé a los cuatro vientos domesticar en mi jardín cada uno de los diferentes tipos de piñatas que aparecieran en el título, de las que por cierto ni siquiera supe cuantas eran en total y en donde terminé dedicando relativamente pocas horas de mi juventud antes de decirme a mí mismo "Miguel Ángel, estás coleccionando cartón virtual con aplicaciones en papel maché en forma de animalitos solo para presumir que rankeas alto en el ñoñómetro"?
% de colección: 50% aproximadamente _ es verdad que me enamoré de Viva Piñata, pero supe dejarlo antes de que me causara un daño permanente y/o una reputación mas dañada.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ja ja ja...me hiciste recordar esos tazos !!! y cuando coleccionaba boletos de camión...muchos...en una cajita los iba poniendo ¿para qué? quién sabe !!! pero ya cuando más tenía...alguien derramó un recipiente que tenía agua y estaba cerca de esa cajita, que era de madera y pues como no cerraba ya de tan "llena"...la dichosa colección terminó empapada y todo el tiempo que ocupé colocándolos en libros previamente para que quedaran lisitos, lisitos...pues se fue a la basura...donde en un principio debieron haber ido tales papelitos...ja
Al poco tiempo, no sé dónde escuché que si reunías cierta cantidad de boletos, podrían canjearse por una silla de ruedas, verdad o falso, no lo supe, la verdad no me quedaron ganas de volver a guardar nada y menos boletitos. Bueno, hasta años después...confiezo...inconcientemente caí a lo mismo... reuní algunos cuantos discos ORIGINALES de aquella banda CUISILLOS (ja ja) y a la fecha los tengo, más que por gusto, porque no he encontrado la forma de deshacerme de ellos, habrá alguien que tenga interés en ellos ??? estoy pensando en el señor de la camioneta, en Poliforum. Pero al fin y al cabo...creo que los discos PIRATAS de canciones en mp3 de cuisillos, los contienen todos...y hasta los que yo ya no coleccioné !!!
:(

Codename: mrpyramyd dijo...

El fuego siempre es buena opción.