domingo, 29 de marzo de 2009

Sábado de pereza y rima.

Karma Amarillo (versión corta)

Corría una fría tarde no hace mucho tiempo,
mientras el reloj dudaba en anunciar las catorce
el ansia aumentaba a cada momento.

Maldigo éste minutero, repetíase la joven con rencor,
maldigo éste minutero, mientras el tic tac avanzaba
a paso firme seguro y deshalentador.

El teléfono suena y una voz agudiza el momento:
Señorita, Señorita!, el mismo tipo de nuevo ...
Con mas obligación que con ganas el saludo es respondido
(Pero como es fastidioso, es que acaso le debo?).

Hola Jovencito, como estás? responde con apatía,
mientras el reloj con cinismo contempla la escena.
Es caso perdido, la hora de comida no aparecía.

Larga y poco sustancial fue la plática,
las catorce por fin llegaron!
Júbilo y alegría después de la espera épica.

A donde iré a comer? pensaba la joven ansiosa
mientras el platillo favorito se dibujaba en su mente,
un espinazo de apariencia deliciosa.

El lugar escogido fue el sitio del amarillo.
Oh! grave error haber pedido ese platillo.

La orden al cociero ha llegado.
La joven quiere espinazo, eso nunca he preparado!
En el sitio de comida oriental, la incertidumbre cundía
mientras la desespeación, el cocinero ocultar no podía.

Un iosh de su boca se logró escuchar,
está decidido (la traducción no podía faltar)
la carne de un peculiar animal a la cazuela iría a parar.

itadakimasu el mesero replicaba al tiempo que la carne servía,
buen provecho era la interpretación que a la frase aplicaba
al momento que el extraño platillo al paladar de la joven seducía.

No lo ha notado! exclamaba el mesero satisfecho.
No lo ha notado! una venta los amarillos habían hecho.

El resto es historia, no merece ser contado.
La maldición del tanuki sobre la joven ha caido
y ahora su estómago ha enfermado.








Ah! casi se me olviaba la pereza ...


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